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Viajar por Extremadura

Los secretos de la ermita de la Virgen del Ara, la Capilla Sixtina extremeña

Un rincón extraordinario entre olivares y pinturas milenarias que pocos conocen, pero que merece la pena visitar

Ermita de la Virgen del Ara.

Ermita de la Virgen del Ara. / Turismo Fuente del Arco

Irene Rangel

Irene Rangel

Badajoz

A poco más de una hora y media de Badajoz, en la amigable localidad de Fuente del Arco, se esconde un tesoro inesperado: la Ermita de la Virgen del Ara. Este templo modesto en el exterior, enclavado en medio de olivares, encinas y alcornoques a los pies de la sierra guarda en su interior un patrimonio pictórico de valor incalculable. Hay quien la llama la Capilla Sixtina extremeña... y no es para menos.

Considerada un Bien de Interés Cultural desde 2018, la historia de la ermita se entrelaza con diversas épocas. En el lugar se han hallado restos romanos, lo que sugiere que pudo existir ya un lugar de culto en tiempos prerromanos o romanos. La construcción del templo actual comenzó en torno al siglo XV, y los primeros documentos que mencionan la ermita corresponden a esa época. Finalizada alrededor de 1494, la ermita sufrió con el paso de los siglos distintas reformas y ampliaciones hasta alcanzar su fisonomía actual.

Aunque su exterior no impresiona particularmente —una construcción de estilo mudéjar sencilla—, su interior revela la verdadera grandeza.

Exterior de la ermita de la Virgen del Ara.

Exterior de la ermita de la Virgen del Ara. / Turismo Fuente del Arco

El arte que la convierte en joya

Lo que diferencia a la ermita de prácticamente cualquier otro templo en la región es su decoración interior: las paredes, bóvedas y techos están íntegramente cubiertos por pinturas murales. En total, se conservan unas 26 escenas principales inspiradas en el relato bíblico del Génesis.

En el altar y las zonas bajas de la nave se representan escenas del Nuevo Testamento y otras alegorías, mientras que en el coro se añadieron representaciones simbólicas, como referencias a los puntos cardinales o incluso signos zodiacales.

Se atribuye la autoria de estos murales a la escuela que siguió al famoso pintor Francisco de Zurbarán, cuya influencia artística se irradiaba desde poblaciones cercanas como Llerena.

Por todo ello, la ermita ha sido bautizada popularmente como la Capilla Sixtina de Extremadura, una comparación acertada en muchos sentidos.

Interior de la ermita de la Virgen del Ara.

Interior de la ermita de la Virgen del Ara. / Turismo Fuente del Arco

Curiosidades y simbología

La ermita es la única en España cuyo interior en su totalidad—paredes, bóvedas, techos— está decorada con frescos de tal envergadura.

La iconografía combina tradición cristiana con reminiscencias de cultos anteriores: vegetación, elementos geométricos y antropomorfos decorativos sugieren sincretismos de distintas épocas. El entorno natural que la rodea —olivos, dehesa y sierra— añade un plus de espiritualidad y recogimiento, lo que convierte la visita en una experiencia sensorial completa.

Su conservación, interés local

Gracias a su declaración como Bien de Interés Cultural (BIC), la ermita cuenta con protección patrimonial. Las restauraciones, necesarias para preservar los frescos y consolidar la estructura, han permitido que hoy puedan contemplarse en un buen estado general, aunque como ocurre con cualquier obra pictórica antigua, requieren mantenimiento constante.

El cuidado recae en la comunidad local: la hermandad responsable se encarga de la vigilancia, conservación y apertura al público, lo que garantiza que este legado pueda seguir apreciándose.

Una escapada imprescindible para los extremeños

Visitar la Ermita de la Virgen del Ara supone más que una excursión, es adentrarse en la memoria profunda de Extremadura, circular por siglos de historia, arte y devoción. A poco más de hora y media de Badajoz, el viajero puede pasar del asfalto a un remanso de sensaciones que le harán sentirse pequeño.

Si estás buscando una escapada fuera de las rutas habituales alejadas del turismo masivo, esta ermita ofrece una experiencia sobria, profunda y conmovedora.

La localidad, además, ofrece otras actividades para completar el día como una visita a las minas de la Jayona o al Museo del Hierro.

Información para visitantes

Para quienes quieran descubrirla en invierno de 2025, la ermita permanece abierta al público —salvo cambios puntuales por festividades. Según la información oficial:

  • Horario habitual (martes a domingo): de 10.00 horas a 15.00 horas.
  • Visitas guiadas (incluidas en la entrada): aproximadamente 40 minutos, en turnos a las 10:30, 12:30 y 14:15.
  • Visita libre (sin guía): en los intervalos entre los turnos guiados —11:15 a 11:45 y 13:15 a 13:45.
  • Precio de la entrada: 3 €.
  • Visitas privadas en otros horarios: se pueden concertar de martes a viernes, con un coste adicional. Se pide en este caso 30 € por abrir la ermita, más entrada normal por persona.

A los interesados en acudir se recomienda hacer reserva previa, especialmente fines de semana, por motivos de aforo y conservación.

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