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170 plazas

4.465 personas "luchan" en Badajoz por conseguir ser celador del SES en una jornada de nervios

En la ciudad se han dispuesto siete edificios para realizar este examen

Vídeo | 4.465 personas “luchan” en Badajoz por conseguir ser celador del SES en una jornada de nervios

Jota Granado

Jonás Herrera

Jonás Herrera

Badajoz

Desde las 8.00 de la mañana, el campus de la Universidad de Extremadura en Badajoz se comenzaba a llenar de opositores a celador del Servicio Extremeño de Salud (SES). La gran afluencia de personas ha hecho que se generara una gran congestión de tráfico en la avenida de Elvas. Las 4.465 personas que acudían a la sede de Badajoz se han congregado a las puertas de los siete edificios que se han habilitado para realizar este examen.

Nervios, responsabilidad y sacrificio se han mezclado en un momento clave para la vida profesional de la mayoría de los que se han presentado. A las 9.15 abrieron las puertas de los distintos edificios y los opositores se ubicaron en cada una de las aulas dispuestas para esta prueba. Los más de 250 colaboradores han ido guiando y dando acceso a todos. Con el DNI en la mano y visiblemente nerviosos han entrado y han ocupado el asiento en el que van a pasar los próximos 90 minutos.

Vídeo | 4.465 personas se presentan a las oposiciones de celador del SES desde la sede de Badajoz

Jota Granado

Llegó la hora

Durante los minutos previos a las 10.00, hora señalada para el comienzo del examen, se han dado todas las indicaciones y se han resuelto las dudas que han surgido entre los aspirantes. En estos primeros momentos también han surgido algunas pequeñas incidencias. Uno de los requisitos a la hora de realizar examen es apagar el teléfono móvil, pero no ha sido obligatorio en todos los casos.

Una de las colaboradoras ha consultado al tribunal pacense una situación peculiar: "Hay una señora en mi aula que está en el sistema VioGen y no puede apagar su teléfono por la geolocalización", ha explicado. La presidenta del tribunal y su equipo ha resuelto que en su caso no se podía apagar el móvil y que la solución era guardarlo en su bolso, sin tener acceso a él. Los pasillos se han vaciado minutos antes de las 10.00 sin más incidencias que los tradicionales rezagados.

"Esfuerzo, esfuerzo y esfuerzo"

A las 10.09 daba comienzo uno de los exámenes de las vidas de estos más de 4.400 opositores. Rafaela Asensio tiene 61 años y es celadora desde hace más de 15 años con distintos contratos e interinidades. Es su sexta oposición a celador: "El camino hasta aquí ha sido a base de esfuerzo, esfuerzo y esfuerzo". Para ella todo es posible y "no hay nada imposible en esta vida". Se ha presentado junto a sus dos hijas que realizan la prueba en otro de los edificios. Para ella, conseguir plaza sería un broche de oro a su vida laboral: "Con mi edad sería fenomenal, sino pues se seguirá intentando. Aunque espero no dejar de trabajar".

En una situación similar se encuentra María del Pilar Arranz, una segoviana afincada desde hace años en Badajoz. Es la cuarta vez que se presenta y actualmente trabaja en el Hospital Perpetuo Socorro. Llega con una intención: "A ver si esta es la definitiva y consigo plaza", decía media hora antes de comenzar la prueba. Cree que después de 12 años trabajando en el SES por los puntos y la experiencia puede quedar en buena posición en la lista si es que no consigue una de las plazas.

Si lo lograra: "Sería como si me tocase la lotería después de tantos años de sacrificio", afirma con rotundidad. Su camino hasta llegar al día de hoy ha sido complejo: "Con el trabajo, la casa, los nietos, ha sido difícil estudiar. He ido buscando cada momento para lograrlo".

En el lado opuesto, sin nada de experiencia en estos ámbitos se encontraba Diego Bernal Matamoros. A sus 22 años era la primera vez que se enfrentaba a unas oposiciones: "La preparación ha sido poca. Trabajo en el hospital de enfermero, pero me recomendaron que me apuntase a esta oposición por si cogía plaza y luego promocionar dentro", reconocía. Por ello, se había limitado al estudio hecho como enfermero.

Sus expectativas pasaban por "saber cómo es la oposición porque nunca me he presentado a ninguna y que me sirva de base para las próximas a las que me presente de enfermero", señalaba.

El objetivo: "Aprobar y quedar lo más alto posible"

En el mismo pasillo de la facultad de Económicas en Badajoz se encontraba María Caramelo, ella se mostraba "un poco nerviosa". Ella ya se había presentado hace tres años a la misma oposición: "Me he preparado lo que he podido y que sea lo que sea", decía. Su primer objetivo era: "Aprobar y quedar lo más alto posible. Tengo cursos hechos, tengo otros puntos por ahí... Lo que tengo es que aprobar y luego se irá viendo", admitía minutos antes de dar comienzo su examen.

María Caramelo, opositora a celadora del SES.

María Caramelo, opositora a celadora del SES. / Jota Granado

Obtener una de las 170 plazas que se ofertan en esta convocatoria sería "la suerte máxima. Tengo fe y suerte. Todo es posible", decía mientras se disponía a entrar en su aula.

Durante una hora y media han podido responder un cuestionario para demostrar todo el esfuerzo y trabajo realizado durante años. Con ese paso importante dado, la suerte está echada para todos los opositores que han atestado el campus de la Universidad de Extremadura en Badajoz.

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