Educación
El colegio Lope de Vega de Badajoz une a mayores y escolares a través de la robótica educativa
El proyecto Lopetronic Steam Intergeneracional celebra su cuarta edición, una experiencia de aprendizaje compartido

Santi García

El colegio Lope de Vega de Badajoz vuelve a convertirse esta semana en un punto de encuentro entre generaciones gracias al proyecto Lopetronic Steam Intergeneracional, una iniciativa pionera en la ciudad que acerca la robótica educativa y la ciencia a las personas mayores a través del alumnado de Primaria.
Durante dos jornadas, cerca de un centenar de personas mayores han pasado por el centro educativo en sesiones de mañana, acompañadas por alumnado de 4º y 5º de Primaria, que ha asumido el papel de anfitrión y guía en el Aula Lopetronic, el aula de futuro del colegio.
Un camino desde 2022
El coordinador del proyecto, Daniel Pérez Leitón, explica que esta experiencia "no es algo puntual, sino un camino que empezamos en 2022". "Este es ya el cuarto año y nació con RobotizArte Intergeneracional, donde uníamos robótica y arte con la memoria de las personas mayores. Como gustó tanto, decidimos traerlo al colegio y darle un enfoque más científico y tecnológico", señala.
La actividad central de esta edición lleva por nombre InsectoLab, una propuesta que mezcla ecología, investigación y programación. "Todo empieza con un vídeo introductorio, creado incluso con inteligencia artificial, que se basa en una exposición de insectos reciclados realizada por el alumnado de 3º A", detalla Pérez. "Después, los mayores se convierten en auténticos agentes de campo y, con ayuda de los niños, investigan y rellenan fichas científicas".
La segunda parte de la experiencia se traslada a la zona de robótica. Allí, mayores y escolares trabajan juntos con el kit LEGO Education WeDo 2.0. "Montan una abeja robótica que simula la polinización: se acerca a la flor, se detiene gracias al sensor de distancia y suena un zumbido", explica el docente. "Aquí se ve lo bonito del proyecto: los niños son los profesores y los mayores sus alumnos".
Eliminando la brecha digital
Para Pérez, el valor principal no está solo en la tecnología. "Lo que más me emociona es ver el cariño con el que los alumnos tratan a los mayores y el mimo con el que los mayores responden. Es una magia especial", afirma. "Aquí se cambia la brecha digital por un puente entre generaciones".
Desde el Ayuntamiento de Badajoz, la responsable del Área de Atención al Mayor, María Muñoz Bigeriego, destaca la importancia social del proyecto: "El objetivo es que aprendan robótica y que los niños sean los agentes que les enseñan", explica. "Es darle la vuelta a la tortilla: los pequeños forman a los mayores en algo que en su época no existía".
Muñoz recuerda una anécdota especialmente simbólica: "Ha participado un señor de 87 años que había participado en la construcción de este colegio. Cuando los niños se enteraron, fue muy emocionante". "Ellos salen felices y dicen lo bien que se lo pasan", añade.
Los niños son los profesores
Entre los protagonistas también están los propios alumnos. Alejandro Martín Chacón, de 11 años, reconoce que la experiencia es distinta a una clase normal. "Les estamos enseñando a hacer una abeja que se mueve y se para encima de la flor", cuenta. "A veces es difícil enganchar las piezas, pero si sale mal se vuelve a montar". Para él, lo mejor es "enseñar a personas mayores lo que nosotros sabemos; es muy chulo y a ellos les gusta mucho".
Desde el otro lado, las personas mayores viven la actividad como un reto y una oportunidad. Mercedes Rodríguez, de Puebla de Obando y con 66 años, participa por segundo año consecutivo: "Es algo totalmente nuevo, porque cuando íbamos al colegio no existía nada de esto", afirma. Además, le da un toque mucho más trascendente a la actividad: "Es precioso que los niños sean los que nos enseñen".
Rodríguez valora especialmente salir de la rutina: "No es estar en casa siempre igual. Esto nos aporta cultura, ilusión y ganas de aprender. Yo se lo recomendaría a cualquiera", asegura.
"Me transmite energía y vitalidad"
También para Aguasanta Sánchez ha sido una experiencia especial. "Para mí es la primera vez y me ha parecido preciosa. Los niños nos transmiten energía y vitalidad", explica. "He aprendido a montar un Lego y a programarlo un poco, algo que yo no tenía ni idea", reconocía. Y resume el espíritu del proyecto con una frase clara: "Que los pequeños sean los que enseñen es lo más bonito de todo".
La jornada concluye con una fotografía conjunta en croma, con fondos virtuales de insectos, que simboliza el cierre de un encuentro donde ciencia, creatividad y emoción se dan la mano.
El proyecto Lopetronic Steam Intergeneracional se consolida así como una de las experiencias educativas más innovadoras del colegio Lope de Vega y como un referente en Badajoz en el uso de la robótica educativa con impacto social. "Aquí no solo se aprende tecnología, se aprende a convivir, a respetar y a compartir", concluye Daniel Pérez. "Eso es lo verdaderamente importante".
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