Fuerte temporal
Los vecinos de las casas desalojadas en Badajoz: "No estamos tranquilos, el exterior de mi casa está inundado"
Ante la crecida del río, intentan asegurar puertas, proteger lo que puedan y sacar lo imprescindible
350 personas han abandonado sus casas y 32 trasladadas al edificio de usos múltiples de Gévora

Santi García
En Valdebótoa y Gévora, el temporal y la previsión de una crecida del río han obligado a desalojar las casas aisladas. Los avisos han llegado a través de Policía y Guardia Civil, ante el riesgo de inundación y por la suelta de agua en el pantano Peña del Águila (Villar del Rey) a través de los aliviaderos. Mientras abandonan la zona, los vecinos intentan asegurar puertas, proteger lo que puedan y sacar lo imprescindible.
Un amplio dispositivo de la Policía Local y de Guardia Civil se ha desplegado, primero en la zona de las casas aisladas de Valdebótoa y, posteriormente, a las de Gévora. El fin, informar y proceder al desalojo preventivo de sus domicilios.
Una historia que se repite
Nubia Olivera Silva, vecina de una de las casas desalojadas desde hace 21 años, relata que la orden ha sido directa: "Han pasado la Policía y la Guardia Civil y nos han dicho que tenemos que irnos, que tenemos que desocupar las casas". Explica que en su vivienda son cinco personas y que el motivo del desalojo es la crecida prevista, "que ya han abierto los pantanos".
Aunque intenta mantener la calma, reconoce el nerviosismo. "Estoy ahí intentando cerrar un poco las puertas, cerrando todo, para que no entre el agua, con un poquito de intranquilidad. No hemos dormido nada en toda la noche". Además, admite que no esperaban una situación así, "porque estaba muy sequito, pero dicen que el río va a subir mucho". Esto provoca que a su mente vengan recuerdos de hace tres años. Entonces, la subida fue mayor y el agua alcanzó casi un metro de altura. Perdieron muebles, electrodomésticos, enseres y dañó gran parte de las estancias de su casa: "La piscina no se veía, estuvimos días sacando kilos y kilos de barro", afirma Olivera.

Nubia Olivera, vecina desalojada de las casas aisladas de Valdebótoa (Badajoz). / J. H.
Los menos daños posibles
Otro de los testigos de aquel momento fue Nicolás Rodríguez Chaves que relata que en 2022 el agua "inundó todo. Llegó a los 70 u 80 centímetros". Por ello y ante el temor de que vuelva a pasarles han estado preparando la casa antes de marcharse "para sufrir lo menos daños posibles". Han tapado puertas con chapas, sellado sumideros y han hecho algunas maletas.

Nicolás Rodríguez Chaves sella una de las entradas de su casa en la pedanía de Valdebótoa (Badajoz). / J. H.
Todo con el fin de que las pérdidas en esta ocasión no sean tan cuantiosas como hace tres años. "Tuvimos que tirar electrodomésticos, muebles y de todo". Apoyados unos vecinos y otros, han ido acondicionando los accesos a la casa para evitar que el agua y el lodo penetre en el caso de que suba el cauce del río Gévora hasta alcanzarla.
Mientras, en el pueblo, Josefa Saché sigue la situación con preocupación por sus hermanos, que viven en las casas aisladas. "Si mantienen la orden y la tienen que abandonar, no les va a quedar otra", expresa. Aunque reconocía que "ayer por la tarde estaba el río más alto que está hoy" observándolo desde uno de los puentes. Como muchos vecinos, se mantiene pendiente de noticias y llamadas.

María José Saché, vecina de Valdebótoa (Badajoz). / J. H.
No es nada nuevo para esta mujer y su familia. Todos han vivido "desde toda la vida" en esta zona de Badajoz, pero ella desde hace pocos años se mudó a la pedanía. Pese a la costumbre, ha vivido con nerviosismo la crecida del cauce del Gévora.
Asimismo, la mayoría de los vecinos de las casas aisladas de Valdebótoa han abandonado sus domicilios. Según el alcalde pedáneo, Francisco José Elías, "han respondido muy bien y solo queda uno que ha mostrado su intención de abandonar". En concreto, ese vecino, se ha demorado más, porque está subiendo a la zona más alta de su casa, los electrodomésticos y las pertenencias de valor.
Coordinación entre cuerpos
El desalojo de estos vecinos se ha coordinado por parte del Ayuntamiento de Badajoz y ha contado con la incorporación de todos los cuerpos participantes, Policía Local, Guardia Civil y con el soporte de Cruz Roja Extremadura.

Centro Móvil de Operaciones instalado por Cruz Roja Extremadura en Valdebótoa (Badajoz). / Cruz Roja
Esta entidad ha instalado en las inmediaciones de la pedanía de Valdebótoa el Centro Móvil de Operaciones, un vehículo que han incorporado hace muy pocos meses y que todavía no habían presentado de manera pública. Desde él se han seguido los trabajos de desalojo tanto en Valdebótoa como en Gévora.
Asimismo, han enviado cuatro ambulancias, tres vehiculos de transporte adaptado y otros tres vehiculos de apoyo.
Hasta el momento, los medios de evacuación han trasladado a 32 personas de la zona donde se ha decretado la evacuación, que actualmente están siendo atendidos en el edificio de usos múltiples de Gévora, a la espera de la evolución de la situación. Así mismo, la mayor parte de la población de la zona evacuada, se ha trasladado por medios propios a segundas residencias.
Actualmente todo el dispositivo está en marcha, a la espera de evolución de la situación, en coordinación con el 112 de Extremadura.

Imagen del dispositivo de Cruz Roja Extremadura en el edificio de usos múltiples de Gévora donde se han alojado a 32 personas. / Cruz Roja
"Estamos fatal"
A pocos kilómetros de ahí, en las casas aisladas de Gévora, se han vivido escenas muy similares. Muchas personas han abandonado sus viviendas voluntariamente y en otros casos los cuerpos y fuerzas de seguridad han tenido que insistir.
Desde las 11.30, momento en el que se recibió la autorización por parte de la consejería de Presidencia e Interior para desalojar ambas zonas se han vivido instantes de nervios, emoción e indignación.
María Ballesteros atendía a este diario desde el interior de su coche cuando abandonaba la zona de las casas aisladas de Gévora. Ella reconocía que tenía la fortuna de que la casa que podría verse afectada era su segunda vivienda, pero denunciaba que esta situación no era nueva: "Nos encontramos fatal. Recibimos la noticia muy mal porque llevamos muchos años esperando ayuda".

María Ballesteros, vecina de las casas aisladas de Gévora, abandona su casa junto a su marido. / Santi García
Según detallaba, la presidenta de Extremadura, María Guardiola, prometió a estos vecinos "dijo que nos iba a ayudar, pero ella tampoco nos ha ayudado". Su petición pasa por arreglar los accesos a sus casas y otra serie de mejoras necesarias: "El camino está intransitable, las riberas sucias y estamos totalmente abandonados". En la mañana de este miércoles, han ido a su segunda vivienda para "subir la televisión, el microondas, para salvarlos, porque todo lo dejamos en casa".
Admite que ellos tienen la fortuna de tener otro domicilio principal, pero hay muchos vecinos que "tienen sus casas, sus trabajos, sus animales que están mucho peor", decía visiblemente nerviosa y "con mucho miedo".
"El exterior de la vivienda está inundado"
Segundos después pasaba por ese mismo camino Moisés Ortega, hijo de uno de los vecinos de esta zona residencial. Él y su familia conoció en la noche del martes la posibilidad de tener que desalojar la casa y en la mañana de este miércoles se ha confirmado. En concreto, el que vive en este paraje es su padre, "pero está fuera y hemos venido para ver cómo estaba la situación". En su caso, todo el exterior "de la vivienda está inundado, lleno de agua".
Su visita ha sido de manera preventiva, ya que la información que les ha trasladado los agentes de la Guardia Civil, se esperaba que la situación fuera a peor en las próximas horas por lo que era "imprescindible que nos marcháramos".

Moisés Ortega abandona la zona de las casas aisladas de Gévora (Badajoz). / Santi García
"Mis padres no quieren dejar la casa"
Igual les ha ocurrido a un matrimonio que acudía a la zona para darle de comer a los animales de la familia y a tratar de sacar a sus padres de la casa: "Vamos a intentar que salgan porque ellos no quieren dejar la casa. Dicen que nunca ha llegado tan arriba" y se sentían seguros.

José Luis Fernández, vecino de las casas aisladas de Gévora, con el río a su espalda. / Santi García
Esa misma actitud ha mantenido José Luis Fernández. Desde hace 40 años vive en su casa junto al río, en las casas aisladas de Gévora. Aunque las previsiones de las últimas horas eran alarmantes, se esperaba una crecida similar a la de 2022, "no ha llegado la sangre al río", decía. Desde la noche del martes le avisaron desde protección civil y le dijeron que "lo mejor que hacía era marcharme, pero me he quedado". Su postura es mantenerse en su inmueble pese a las posibles subidas: "Tengo arriba los dormitorios y no me va a coger el agua", decía. Lo asevera basándose en la experiencia de hace tres años. Entonces el agua entró en su casa y alcanzó más de medio metro de altura. Algo que estima no va a volver a ocurrir en esta ocasión: "Esa ha sido la única vez que he visto saltar el agua la carretera", asegura.
Tampoco abandonará su casa Francisco Delgado, vecino pared con pared de José Luis Fernández: "Mi casa no la dejo yo, es lo único que tengo". Asevera que pasó la noche del martes "de imaginaria" asomándose cada instante a la ventana para ver cómo evolucionaba el río y con el miedo "a perderlo todo otra vez". En 2022 se echó a perder gran parte de sus pertenencias. Después de aquella riada preparó parte de los accesos a su inmueble y ha desarrollado una serie de medidas caseras de protección para impedir que el agua entre en su casa.

Francisco Delgado tapona uno de los sumideros de su patio para evitar que el agua entre en su domicilio en las casas aisladas de Gévora. / Santi García
Quejas y reivindicaciones
La mayoría de los vecinos de esta zona del municipio aluden a la falta de mantenimiento de los cauces, de los caminos y desagües de esta zona como posibles causantes de sus problemas. María José Romero vive a más distancia del cauce del río, pero también se ha visto afectada porque ante una posible subida podría quedar aislada. Ella, lamenta el estado en el que se encuentran los caminos y la falta de limpieza de las cunetas que funcionan como canales naturales: "Nos tienen totalmente abandonados. En los desagües que van a los lados del camino circula el agua para el riego y no los limpia ni el ayuntamiento ni la confederación", denuncia.

María José Romero junto al puente sobre el río Gévora. / Santi García
Esto provoca que vayan acumulando agua y rebosen accediendo a las distintas parcelas y casas. "A mí me falta una cuarta para que me inunde toda la parcela", asevera Romero. En momentos como el que se vive esta semana la situación empeora porque la circulación del agua hacia el río, donde desembocan, se hace menos fluida y provoca inundaciones.
Peña del Águila estaba "al 115% es una barbaridad"
Otro de los vecinos de esta zona junto a Gévora señala directamente a la "Confederación Hidrográfica del Guadiana y al Ministerio de Medioambiente" como responsables de las crecidas: "No se preocupan por el río ni por nada. Lo tienen como zona ZEPA (Zona de Especial Protección Animal) y vale más la vida de los animales que la nuestra", critica Pedro Traver, vecino afectado. Según afirma, hace dos días estuvo en Peña del Águila y "estaba al borde de saltar por los aliviaderos y sin soltar nada de agua. Como no han desembalsado nada ahora vienen estas crecidas", denuncia. Así, asevera que el pantano "lo llenan hasta el 115% y es una barbaridad. Un día va a reventar el pantano y vamos a tener un disgusto más grande", pronostica.
Traver lamenta la falta de transparencia y cree que la decisión del desalojo es desmesurada: "Se curan en salud con echarnos a todos a la calle y ponernos las casas patas arriba", concluye con un pensamiento que ha compartido con muchos de sus vecinos.

Pedro Traver, vecino afectado por el desalojo de las casas aisladas de Gévora (Badajoz). / Santi García
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