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Tras ser invitada a desalojar preventivamente

Vecina de las casas aisladas de Valdebótoa: «Cuando veo llover así, me entran ganas de llorar»

La Policía Local está realizando avisos preventivos en esta pedanía y también en Gévora ante la previsión de un temporal que podría causar inundaciones esta noche

Pese al riesgo, algunos residentes como Francisco Delgado, se oponen a abandonar su vivienda: «No tengo donde ir ni familia cerca», señala

Video | De nuevo fuera de casa: el temporal aconseja desalojar las viviendas aisladas de Gévora y Valdebótoa

Santi García

Rebeca Porras

Rebeca Porras

Badajoz

La lluvia no da respiro en algunas pedanías de Badajoz. Las autoridades han avisado esta mañana del desalojo preventivo en las casas aisladas de Gévora y Valdebótoa por el riesgo de inundaciones. Es la segunda vez que este año se produce esta medida ante las consecuencias del temporal.

En este contexto, la Policía Local está realizando durante todo el día de hoy un operativo que busca evitar situaciones de emergencia durante la madrugada. Según explican los agentes, las previsiones apuntan a que el momento más complicado podría producirse a lo largo de esta madrugada. Por ello, han optado por adelantarse y recorrer las casas para informar a los vecinos con tiempo suficiente. El objetivo es que puedan organizar su salida de forma tranquila y segura, sin verse obligados a abandonar sus hogares de manera precipitada en plena noche. “Preferimos que se vayan con calma ahora y no tener que sacarlos a las dos de la madrugada”, señalan fuentes del operativo.

No es obligatorio

Por el momento, el desalojo no es obligatorio. Los agentes están recomendando la salida por precaución, pero no pueden imponerla. De hecho, reconocen que hay vecinos que se muestran reacios a dejar sus viviendas pese al riesgo. En esos casos, insisten en la recomendación y en la importancia de priorizar la seguridad personal.

Entre las familias afectadas se encuentran los suegros de Susana, vecina de Gévora, quienes tendrán que abandonar su casa como medida preventiva.

Falta de mantenimiento

Según relata Susana, la situación se repite tras episodios anteriores y, a su juicio, el problema principal es la falta de un mantenimiento adecuado del entorno. “No se hace una limpieza suficiente de la zona y por eso el agua no corre bien”, explica. Considera que la acumulación de maleza y suciedad dificulta el drenaje natural cuando se producen fuertes lluvias o crecidas.

Ante el aviso recibido, la familia pasó la noche de ayer recogiendo sus pertenencias más valiosas de la planta baja y trasladándolas al piso superior, intentando minimizar posibles daños. “Ya sabemos lo que puede pasar y preferimos adelantarnos”, señala.

"Ayudas insuficientes"

Las consecuencias económicas de estos episodios, siguen además pesando sobre los afectados. Susana asegura que, aunque existen subvenciones públicas tras las inundaciones, las cuantías resultan insuficientes para recuperar lo perdido. Como ejemplo, indica que su suegra recibió 3.000 euros tras la riada sufrida hace tres años, una cantidad que -según afirma- no permitió reponer todos los enseres dañados ni acometer las reparaciones necesarias. Por eso, Susana y su familia viven con incertidumbre cada nuevo aviso meteorológico, temiendo que se repitan los daños materiales de la última vez.

Lo perdió todo

Muy cerca reside Francisco Delgado, que estos días recuerda especialmente cuando hace tres años el agua alcanzó alrededor de metro y medio en el interior de su vivienda. Lo perdió prácticamente todo. “Lo peor no fue lo material, fueron las cosas con valor sentimental”, lamenta.

Asegura que no siente miedo, pero sí una gran preocupación. De hecho, ha pasado la noche pendiente de la evolución del río. “La última vez me asomé sobre las tres de la madrugada; como lo vi igual, me acosté”, relata.

Aun así, dice con convencimiento que mientras el desalojo sea solo preventivo no piensa marcharse. “No tengo dónde irme ni familia cerca”, explica. Su intención, si la situación empeora, es retirar el coche, pero permanecer en la vivienda: “No me voy; si acaso sacaré el coche, pero yo no me muevo”, sostiene.

Ansiedad

En Valdebótoa la situación es similar. Allí también se está avisando puerta por puerta en las casas aisladas. Nubia Oliveira vive junto a su marido en una de ellas y también este miércoles ha recibido la visita de los agentes, que le han recomendado un desalojo preventivo ante el empeoramiento del temporal, previsto sobre todo para la tarde-noche.

Según relata a este periódico, está acostumbrada a estas situaciones, pero reconoce que cada aviso se hace cuesta arriba. “Cuando veo llover así me produce bastante ansiedad y me dan ganas de llorar”, confiesa, todavía marcada por la inundación de hace tres años, cuando el agua destruyó muchas de sus pertenencias. Aunque entiende la recomendación y sabe que el problema va a continuar por mucho tiempo, asegura que no quiere marcharse. Le gusta vivir allí y siente un fuerte apego a su casa.

Por último, Nubia lamenta que la situación sea complicada para todos sus vecinos. “Aquí hay muchas familias, muchos con niños pequeños”, señala, preocupada no solo por su vivienda, sino por el impacto emocional que se repite en la zona cuando la lluvia aprieta.

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