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Ley de Segunda Oportunidad

La justicia perdona una deuda de 70.500 euros a un vecino de Badajoz divorciado y con tres hijos

Solicitó préstamos en diversas entidades hasta llegar a una situación de insolvencia que le impedía afrontar sus obligaciones económicas

Una persona revisa sus facturas.

Una persona revisa sus facturas. / S. GARCÍA

Belén Castaño Chaparro

Belén Castaño Chaparro

Badajoz

Un vecino de Badajoz, divorciado y con la obligación de hacer frente a la pensión de manutención de sus tres hijos, ha conseguido que la justicia le perdone la deuda de 70.500 euros que arrastraba desde hace años, a través de la denominada Ley de la Segunda Oportunidad.

El Juzgado de lo Mercantil número 1 de Badajoz ha concedido el Beneficio de Exoneración del Pasivo Insatisfecho (EPI) a este hombre, que se había ido endeudando progresivamente tras solicitar préstamos a varias entidades para poder hacer frente a los gastos de su nueva situación personal tras su divorcio: el pago de la pensión de alimentos a sus hijos, una nueva vivienda y gastos personales.

Con unos ingresos limitados, cada vez era más complicado asumir sus obligaciones personales y económicas, hasta que terminó en una situación de «clara insolvencia».

Sin otra alternativa para liberarse de sus deudas, recurrió a la Asociación Ayuda al Endeudamiento, especializada en la tramitación de procedimientos de La Ley de Segunda Oportunidad, que asumió su defensa en todo el procedimiento judicial.

Deudor de buena fe

Tuvo que acreditar su insolvencia real en el juzgado y que era un deudor de buena fe, tras lo que logró que la deuda quedara cancelada. «Este caso refleja una realidad muy frecuente: personas que, tras un divorcio, intentan cumplir con sus responsabilidades familiares recurriendo a financiación, pero acaban atrapadas en una deuda imposible de asumir», señala José Domínguez, abogado de la Asociación Ayuda al Endeudamiento.

En este sentido, el letrado defiende que la Ley de la Segunda Oportunidad no busca premiar conductas irresponsables, sino «ofrecer una salida legal y digna a quienes se ven superados por circunstancias personales sobrevenidas».

Con esta resolución judicial, el beneficiario ha podido comenzar una nueva etapa «sin el peso de esa deuda inasumible» y cumplir con sus obligaciones familiares.

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