Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Se celebra la XXVIII Reunión Científica

La ciencia toma Badajoz y más de 300 jóvenes convierten el Hospital Centro Vivo en un laboratorio abierto

Daniel Martín, estudiante de Salamanca, presenta un proyecto sobre energía solar, mientras que su compañera Natalia del Rey, expone una investigación sobre química cuántica

El ambiente en el Hospital Centro Vivo durante la XXVIII Reunión Científica.

El ambiente en el Hospital Centro Vivo durante la XXVIII Reunión Científica. / Diego Rubio

Rebeca Porras

Rebeca Porras

Badajoz

Badajoz vive esta semana una intensa actividad de investigación. Desde el lunes y hasta mañana viernes, la ciudad acoge la XXVIII Reunión Científica, un encuentro que reúne a alumnado y profesorado en un formato de trabajo colaborativo, interdisciplinar y no competitivo, con investigaciones desarrolladas en los centros y presentadas en un congreso académico.

La iniciativa, impulsada por la Asociación Investigación en Secundaria desde 1997 y organizada este año por el IES San Roque, ha sumado a unos 305 alumnos y 100 docentes, llegados de toda Extremadura y también de fuera. Han participado dos centros invitados, uno de Talavera de la Reina y otro de Salamanca.

Paneles, equipos y un método real

El congreso abrió el día con ponencias en el Teatro López de Ayala y el listón quedó alto. Pilar Blanco Arroyo, profesora de Biología y coordinadora de la reunión, lo calificaba como "un arranque espectacular". Desde el análisis de gases contaminantes en la atmósfera hasta una propuesta sobre alimentación que conectaba la evolución de lo que comemos con el arte. "Han sido dos ponencias muy interesantes", aseguró.

Por la tarde el protagonismo se trasladó a las presentaciones con paneles en el Hospital Centro Vivo. Cada trabajo se defiende en un formato que simula un congreso de verdad, con un profesor, cuatro alumnos por grupo y con un recorrido previo exigente. Preparan la investigación durante el curso, sobre todo en el primer trimestre y llegan a Badajoz con una ponencia en miniatura que les obliga a ordenar datos, afinar conclusiones y hablar en público. La Reunión Científica reproduce las dinámicas de un congreso académico, con rigor y método, y con un enfoque centrado en el aprendizaje.

Daniel Martín, estudiante de segundo de Bachillerato llegado desde Salamanca, presentó un proyecto que acerca la física a la vida cotidiana. Su trabajo propone construir y medir la potencia del Sol mediante un horno solar, para comparar su utilidad con la cocina doméstica. "La energía no llega igual a todas partes y encontrar alternativas simples puede significar autonomía, salud y tiempo para muchas comunidades", señaló.

En el mismo espacio, Natalia del Rey, también de Salamanca, defendió una investigación individual sobre simulaciones cuánticas de espectros IR y Raman. Esta joven trabaja con moléculas relevantes para la química estratosférica y evalúa métodos de cálculo por su capacidad predictiva.

Lo hizo tras una estancia en el departamento de Química Física de la Universidad de Salamanca, con apoyo de dos tutores, pero con un sello personal rotundo. "Hoy presento un trabajo que es propio y con el que he disfrutado; me interesa mucho la química", indicó.

Su caso encarna uno de los objetivos de la reunión, abrir puertas y demostrar que la vocación puede definirse en cualquier momento.

La XXVIII Reunión Científica cierra su programación mañana con nuevas presentaciones. Para los centros participantes, el balance es doble: un espacio para difundir investigaciones realizadas durante el curso y una oportunidad para entrenar competencias clave como el trabajo en equipo, la comunicación y el método científico, reforzando además la conexión con instituciones educativas de dentro y fuera de Extremadura.

Tracking Pixel Contents