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EL CHINERO

Circo desencantado

En los dos cierres, la policía se ha presentado cuando estaba a punto de comenzar la función

La carpa del Circo Encantado, en su primera ubicación.

La carpa del Circo Encantado, en su primera ubicación. / S. GARCÍA

Ascensión Martínez Romasanta

Ascensión Martínez Romasanta

Directora de La Crónica de Badajoz

El circo ha llegado a la ciudad, señores. Si alguien no se había enterado por los carteles, lo ha hecho gracias a la(s) polémica(s) del Circo Encantado con el Ayuntamiento de Badajoz: primero por su ubicación y después por el suministro eléctrico. Menudo circo. Un espectáculo circense a la altura de los acróbatas. Una semana tardó en resolverse el problema entre la empresa promotora y los responsables municipales por el sitio donde colocarse. El circo se trasladó, pero cuando llegó el momento de abrir sus puertas, surgió un nuevo inconveniente relacionado con el enganche de la luz.

Sus propietarios no dan crédito. Denuncian que están siendo mirados con lupa y que en ningún otro sitio los han tratado como en Badajoz. Tendrán o no razón, pero el ayuntamiento y la Policía Local argumentan motivos de seguridad, que a ver quién es el bonito que se los salta, ni con cama elástica.

Nos habíamos enterado de que el Circo Encantado llegaba a Badajoz muchos días antes de que la carpa estuviese instalada en Valdepasillas, enfrente del hospital Clideba. No recuerdo que ningún circo se haya colocado en este lugar. Siempre en el recinto ferial, junto a Lusiberia. Es verdad que eso ocurre coincidiendo con la Feria de San Juan y tiene su sentido que funcione como una oferta más en la programación festiva. La ubicación junto al puente Real podía parecer práctica, en un lugar relativamente céntrico sin problemas de aparcamiento, pues detrás se sitúa la amplia explanada donde los martes funciona el mercadillo. Los dueños del circo creían tener todos los permisos para instalarse. Es lo que aseguran. Sin embargo, por lo que contó el ayuntamiento, no disponían de la última autorización. Momentos antes de que comenzase la primera de sus funciones, la del estreno, la Policía Local se presentó en el recinto con una orden de clausura. Por lo que explicó el ayuntamiento existían motivos de seguridad para no concederles el permiso. A los promotores del espectáculo los cogió con el paso cambiado, con todo preparado para el ‘Ladies and gentlemen, la función va a comenzar’.

La Policía Local tendrá sus razones, que no hay que poner en duda, pues son los garantes de la seguridad ciudadana, por encima de cualquier otro interés. Lo que extraña es que en una instalación de tal envergadura, los empresarios no se asegurasen de que estaban en posesión de todos los requisitos, habida cuenta de que llevaban meses tramitándolos, tienen sobrada experiencia en otras ciudades y viven de esto. Como también extraña que los agentes municipales esperasen hasta el último momento, cuando la carpa llevaba días instalada, el circo meses anunciado y el público con sus entradas compradas para sentarse a disfrutar del espectáculo. La situación ha vuelto a repetirse en la nueva ubicación. Los agentes volvieron a presentarse a clausurar las instalaciones porque el circo «no dispone de suministro eléctrico contratado conforme a la normativa vigente para desarrollar su actividad». El aviso llegó también momentos antes de que se levantase el telón, con los niños en la puerta y los payasos esperándolos con sus sonrisas maquilladas.

¿No pudieron avisar antes? ¿No pudieron comprobar antes que estaba todo en regla? ¿O es que detrás de estas decisiones hay algo más? En la primera orden de clausura tal vez tuvieron algo que ver las quejas de los vecinos o del propio hospital, que dos semanas antes soportaron la música a todo trapo de la gala de clausura del Carnaval.

Tras el primer cierre parecía complicado llegar a una solución, por la aparente falta de acercamiento entre ambas partes. Finalmente, el ayuntamiento autorizó una nueva ubicación junto a la avenida Jaime Montero de Espinosa. Siete días después de la primera fecha de inauguración el Circo Encantado iba a ofrecer su espectáculo, pero la escena de cierre repentino volvió a repetirse. La clausura no parece definitiva, si se resuelve y documenta que -esta vez sí- está todo en regla. Cada día que pasa cerrado el circo suma pérdidas. Está en juego la seguridad aunque, si llega a abrir, tiene asegurada la promoción. Vayan y vean porque, seguramente, no vuelva a Badajoz el Circo Encantado. Se quedará en ‘Había una vez’.

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