El presupuesto total del proyecto ronda los 800.000 euros
La residencia Lisardo Sánchez de Badajoz busca donativos para afrontar una reforma obligatoria y evitar su cierre
La hermana Rocío Botero explica que la obra, exigida por la normativa, es "necesaria" y que cualquier aportación, por pequeña que sea, será bienvenida para garantizar la continuidad del centro, que atiende a 30 mayores

Sonsoles (izquierda), Emilia (centro) y Rocío (derecha), las tres hermanas que gestionan la residencia. / Cedida

La Residencia Hogar Lisardo Sánchez, en la carretera de Valencia de Alcántara, a unos 15 kilómetros de Badajoz y muy próxima a la ermita de Bótoa, funciona desde 1986 como un recurso para personas mayores con escasos recursos económicos. Es un centro residencial mixto, privado y sin ánimo de lucro, propiedad de las Hermanitas de los Pobres de Maiquetía, que hoy mantiene su actividad gracias a la labor de tres religiosas y un equipo de 15 trabajadores de apoyo.
Ahora, la continuidad del proyecto está en juego porque debe acometer una reforma arquitectónica exigida para adaptarse a la normativa vigente. "Nos avisaron de esto hace unos cinco o seis años", explica la hermana Blanca Rocío Botero, una de las responsables del centro. El mensaje que les trasladaron desde el SEPAD (el Servicio Extremeño de Promoción de la Autonomía y Atención a la Dependencia de la Junta de Extremadura) fue que, o se actuaba, o la residencia se enfrentaba al cierre o a una sanción.
Adaptarse, no crecer
La intervención, subraya Botero, no responde tanto a una ampliación como a una puesta al día integral. "No es tanto ampliar el centro, sino adaptarnos a la normativa vigente, porque ahora no lo está". El proyecto contemplado permitirá pasar de 40 plazas disponibles a unas 55 una vez finalizadas las obras, y lo hace, en parte, con un rediseño de espacios: menos habitaciones, pero más grandes, con posibilidad de dos residentes por habitación.
La reforma se centra en cambios estructurales y funcionales. Pasillos más anchos, baños adaptados y modernización de instalaciones. "A pesar de los sistemas de servicios que hay, están quizás muy obsoletos ya. Hoy en día hay sistemas más modernos… Todo se tiene que ir modernizando", resume.
Un ala derribada
Las obras arrancaron a finales de diciembre de 2025, por el ala derecha de un edificio con un pasillo central y dos laterales. Ese lado se "derrumbó completamente" para rehacerlo desde cero y, a día de hoy, ya se han levantado paredes, pero el ritmo depende del dinero disponible.
El presupuesto total del proyecto ronda los 800.000 euros. El problema es que la financiación llega a cuentagotas. "El ala derecha ni siquiera está terminado, necesitamos ayuda", afirma. Según sus cálculos, tras el arranque de los trabajos, aún faltan alrededor de 600.000 euros para completar la reforma.
Donaciones y apoyos pendientes
Para iniciar la obra, la residencia combinó fondos propios y aportaciones puntuales. Una parte llegó a través de una donación testamentaria de una usuaria fallecida, por 28.000 euros, "justo" cuando, explica Botero, el abogado confirmó en diciembre que el dinero ya podía retirarse. También han recibido apoyos internos desde otras casas de la congregación en España, concretamente 30.000 euros desde Pamplona y 8.000 desde Madrid.
En paralelo, la hermana Rocío se ha volcado en buscar respaldo externo. Ha acudido a entidades y empresas y ha llamado a distintas puertas (se ha dirigido a Caja Almendralejo, a Vítaly o incluso al propietario de Inditex, el empresario Amancio Ortega).
Por el momento, cuenta con un compromiso de ayuda por parte de Fundación Caja Badajoz (150.000 euros) que todavía no se ha materializado. También ha solicitado apoyo institucional al Ayuntamiento de Badajoz y a la Junta de Extremadura sin respuesta definitiva por el momento. "Dicen que posiblemente sí nos apoyen con una parte, pero no creemos que será mucho", indica.
Una campaña "desde un euro"
Con la obra en marcha y con una situación financiera crítica, la residencia ha puesto en pie una campaña de donativos. "Es una llamada a la donación, desde un euro, cualquier ayuda es buena", señala Botero. La iniciativa se está difundiendo en redes sociales y con folletos, además de visitas a empresas. En algunos lugares, admite, ni siquiera les permiten colocar el cartel; en otros, sí.
La recaudación inicial ha sido modesta. "De esa campañita he recogido como 1.000 euros", explica. La cifra contrasta con el objetivo pendiente, pero la estrategia es insistir, sumar pequeñas aportaciones, activar apoyos colectivos y continuar buscando alianzas. "Hasta que Dios me dé la fuerza", dice.
Las donaciones pueden realizarse mediante transferencia bancaria al número de cuenta (IBAN) ES86 0049 1370 41 2810 222991 o a través de bizum ONG con el código 13688. "Toda aportación, por pequeña que sea, será bienvenida para evitar el cierre de las instalaciones", señala Botero al mismo tiempo que recuerda que "los mayores necesitan un entorno seguro, accesible y confortable, garantizando el cuidado que merecen".
Servicio a 30 mayores
Pendientes de que se hagan efectivas las ayudas, los trabajadores de la residencia seguirán atendiendo a 30 usuarios, personas mayores procedentes de Badajoz y localidades de la provincia. "Hay una usuaria que es de Italia; el resto son de aquí", comenta la religiosa. La actividad cotidiana convive con la incertidumbre de una obra imprescindible para modernizar servicios y regularizar la situación.
Botero no oculta la intranquilidad, aunque intenta sostener el ánimo. "Lo llevamos mal", lamenta, pero reconoce que a pesar de la preocupación hay esperanza, porque, como repite, "hay muchas maneras de ayudar".
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