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En el Cerro del Viento

El viejo estadio José Pache de Badajoz ya es historia

Este martes acaban los derribos de las instalaciones deportivas, que han estado okupadas durante años

Una máquina lleva a cabo los últimos derribos en el estadio José Pache, este martes.

Una máquina lleva a cabo los últimos derribos en el estadio José Pache, este martes. / S. GARCÍA

Belén Castaño Chaparro

Belén Castaño Chaparro

Badajoz

El estadio de fútbol José Pache de Badajoz ya es historia. Como adelantó ayer este diario, este martes se ha derribado la última construcción que quedaba en pie en la parte alta del recinto, en la que en su día se ubicaban oficinas, y también se han echado abajo las gradas y parte el muro perimetral que aún se mantenía.

El Cerro del Viento se libera así de unas instalaciones ruinosas, que no tenían uso desde hace 12 años y cuya demolición se ha complicado por estar okupada ilegalmente casi durante el mismo tiempo. El primer intento llegó en enero de 2023, cuando se derribó parte del muro, pero los trabajos se quedaron en suspenso a la espera de encontrar una solución para los okupas. Su número ha variado en este tiempo, pero ha habido algunos que han estado residiendo en el viejo estadio durante más de 7 años. Para otros muchos ha sido un lugar de paso.

Demolición del muro perimetral.

Demolición del muro perimetral. / S. GARCÍA

Los vecinos del entorno han denunciado en repetidas ocasiones los problemas de convivencia y seguridad que generaba. Ha habido fiestas ilegales, fuegos y peleas y, en más de una ocasión, tuvo que intervenir la policía. A finales de diciembre de 2023, dos de los okupas resultaron gravemente heridos a causa de un incendio provocado por otro. Los bomberos realizaron un informe demoledor: había que clausurar el recinto por el riesgo de incendios y de derrumbes.

Pero se negaban a marcharse. La chatarra y la basura se acumulaba entre construcciones que se deterioraban a pasos agigantados. Aunque en algunos casos, algunas de las personas que residían de forma permanente han ido acondicionando algunas dependencias, otras estaban en pésimas condiciones.

Ante la negativa de los okupas a irse voluntariamente, la Consejería de Infraestructuras de la Junta de Extremadura, propietaria del estadio, acudió a los tribunales para desalojarlos. El juicio se retrasó y no hubo sentencia hasta hace unos meses.

La pasada semana una máquina retomó las demoliciones, tras tres años. Primero los vestuarios; después las dependencias que en su día ocuparon las cabinas para la prensa; y, por último, las antiguas oficinas. Cuando se iniciaron los trabajos, según los okupas, había cerca de una veintena de personas en el estadio. La mayoría se marchó ese mismo día -los derribos se iniciaron por la parte no okupada-, pero aún quedaban dos parejas. Han sido las últimas en marcharse y no se ha tardado en echar abajo lo poco que quedaba ya en pie.

El terreno es de la Junta de Extremadura, pero no tiene ninguna actuación prevista en este suelo, de uso deportivo. Tampoco está decidido si se lo cederá o no al Ayuntamiento de Badajoz. El Plan General Municipal prevé en esta zona viviendas.

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