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Tribunales

El acusado de no auxiliar a un compañero de trabajo que murió de un infarto en Badajoz: "Lo hubiera socorrido a él y a cualquiera, pero no lo vi"

Asegura que no se pelearon antes ni notó que se encontrara mal y reconoce que en un primer momento negó haber estado con él "para no meterse en líos"

La fiscalía sostiene que falleció "solo y abandonado en un descampado" por la "absoluta falta de solidaridad" del procesado

El acusado, con jersey azul y de pie, durante el juicio, este martes en la Audiencia Provincial de Badajoz.

El acusado, con jersey azul y de pie, durante el juicio, este martes en la Audiencia Provincial de Badajoz. / LA CRÓNICA

Belén Castaño Chaparro

Belén Castaño Chaparro

Badajoz

«¿Cómo iba a socorrerlo si en ningún momento lo he visto ni me ha pedido socorro?». Es lo que asegura el vecino de Bienvenida acusado de no auxiliar a un compañero de trabajo que murió a causa de un infarto el 5 de febrero de 2023, después de haber estado con el procesado en su parcela y cuyo cadáver apareció a más de dos kilómetros, con las ropas rasgadas.

La primera sesión del juicio con tribunal del jurado se ha celebrado este martes en la Audiencia Provincial de Badajoz, donde, además del procesado, han declarado dos hermanos y un amigo de la víctima y otros dos vecinos como testigos.

La fiscalía, como adelantó este diario, solicita 3 años de prisión para el acusado como autor de un delito de omisión del deber de socorro con resultado de muerte por imprudencia, mientras que la defensa, que ejerce Ricardo Jesús Domínguez, reclama su absolución. Seis mujeres y tres hombres conforman el jurado popular que decidirá si es o no culpable.

En su declaración, el procesado ha relatado que el día de los hechos, como otros muchos, se dirigió a casa de su compañero en el coche de la empresa para recogerlo e irse juntos a la finca del término municipal de Zafra donde trabajaban. Según ha contado, el fallecido no salió la primera vez que fue a su vivienda, pero sí la segunda. Después, según su versión, el primero le dijo que no iba a ir a trabajar ese día y él le pidió entonces que se llevara a la yegua que tenía en su propiedad, «para que me la quitara del medio porque llevaba mucho tiempo corriendo con los gastos».

«Me dijo que si se la podía aguantar otros días más, pero tampoco me dijo que no se la iba a llevar», ha explicado el investigado, que ha asegurado que no pelearon por eso ni estaba enfadado, aunque sí reconoció que se encontraba «molesto» tanto porque no se había llevado el animal de su parcela como porque «no cumplía» en el trabajo, lo que comentó con su mujer y el jefe de ambos.

"Por su propio pie"

Según el acusado, una vez en su propiedad, fue a buscar la yegua y cuando salía con ella, vio cómo su compañero se alejaba a pie por el camino de la romería en dirección a Bienvenida. «Es la última vez que lo vi; no lo volví a ver en ningún momento», ha insistido. Asimismo, ha asegurado que no notó que se encontrara mal cuando iban en el coche de camino a la parcela, «sino no hubiera salido andando por su propio pie», ha argumentado.

A preguntas de la fiscalía, ha señalado que en un primer momento dijo a la Guardia Civil, a su jefe y a la hermana de la víctima que ese día no había recogido a su compañero de trabajo, «porque no quería meterme en líos y me salió así, sin pensarlo».

El cuerpo de fallecido fue encontrado ya sin vida pasadas las 12 del mediodía a más de 2 kilómetros, en la linde de dos parcelas separadas por una alambrada y a unos 50 metros del camino. La dueña de una de las fincas alertó a su marido, según ha declarado este último, tras ver lo que en principio parecían unas prendas de ropa. En un primer momento, creyeron que se trataba de otro vecino, porque el cadáver estaba boca abajo, pero al girarlo el hombre identificó de inmediato a la víctima, a la que conocía del pueblo.

Según este testigo, era «difícil» ver el cuerpo desde el camino, por el que el acusado había pasado con el coche poco después de que su compañero se marchara cuando volvía a Bienvenida para coger la carretera a Usagre e ir a su trabajo. «¿Si hubiera podido ayudarlo porque estaba mal, lo habría hecho?», le ha preguntado su abogado: «Por supuesto, lo hubiera socorrido a él y a cualquier persona», ha respondido.

‘Baile’ de horas

La fiscal ha tratado de «cuadrar» la franja de tiempo en la que sucedieron los hechos, aunque tanto el procesado como los testigos no las recordaba con exactitud e incluso ha habido un ‘baile’ de horas con respecto a las declaraciones en la fase de instrucción. Según la tesis del ministerio público, tras llegar a la parcela del investigado, ambos hombres tuvieron una discusión «fuerte» por la yegua, el fallecido se marchó por el camino y el acusado lo alcanzó con el coche, tras lo que mantuvieron un «forcejeo», sufrió un infarto y trasladó su cuerpo a varios metros para que no se le relacionase con los hechos. «En lugar de socorrerlo, llamar al 112 o a un vecino, omitió toda asistencia a su amigo y lo dejó abandonado», ha sostenido la fiscalía.

«Este delito ataca de forma frontal el principio de solidaridad que nos distingue de los animales», ha añadido el ministerio público, que ha insistido en que la víctima estaba en un «peligro grave», que era «visible y manifiesto» y que el procesado lo podía haber auxiliado sin ningún riesgo para él. «Como consecuencia de la ausencia absoluta de solidaridad murió solo y abandonado en un descampado», ha subrayado.

Esta parte, que también ha asegurado que el acusado conocía la cardiopatía que sufría su compañero de trabajo, ha reconocido que no existen pruebas directas porque nadie presenció lo ocurrido, pero ha defendido que los indicios llevan a deducir que sucedió como la fiscalía lo plantea.

Diametralmente distinta es la versión de la defensa, que ha llegado a decir que en este caso hay una serie de hechos «que no son ni siquiera indicios» y ha apelado a los principios de presunción de inocencia y ‘in dubio pro reo’, es decir, que en caso de duda el tribunal popular debe beneficiar al acusado.

Para el abogado, es «imposible» que su representado, en la franja de 50 minutos en los que esta parte sitúa los hechos, pudiera haber guardado la yegua, siguiera a su compañero, forcejeara con él y trasladara su cuerpo. En este sentido, alude a que su cliente salió de su parcela fue visto pasando por un bar del pueblo entre las 8.20 y 8.30 horas y que una cámara de seguridad de una cooperativa del pueblo - a 4 kilómetros de su finca- lo grabó en su coche camino del trabajo a las 8.42 horas, mientras que autopsia señala las 8.30 como la hora de la muerte. «No hay tiempo material», ha remarcado.

"Escondido para consumir"

La defensa hace hincapié en que su representado desconocía la enfermedad de su compañero, que el cuerpo no presentaba golpes ni signos de lucha y que en el lugar en el que se encontró el cadáver no había huellas de terceros.

Según su teoría, el fallecido -que era consumidor habitual de sustancias estupefacientes, como han reconocido su hermana y un amigo íntimo-, cuando iba de vuelta de la parcela del acusado, «se escondió tras la alambrada para consumir y en ese momento sufrió una parada respiratoria». El abogado ha apoyado su tesis en que se le encontraron en los bolsillos papel de plata y un tubo de plástico y ha apuntado que se pudo rasgar la ropa con la propia valle de alambre.

El juicio prosigue este miércoles con las declaraciones de más testigos, agentes de la Guardia Civil y los forenses.

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