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55 años de vida

Badajoz rinde homenaje a una leyenda: el F-5, 300.000 horas surcando los cielos

La Base Aérea de Talavera la Real celebra más de medio siglo de historia del caza de entrenamiento mientras el Ala 23 mira ya hacia su relevo generacional

Los aviones F-5 surcan el cielo sobre la Base Aérea de Talavera la Real (Badajoz) durante el homenaje por las 300.000 horas de vuelo.

Los aviones F-5 surcan el cielo sobre la Base Aérea de Talavera la Real (Badajoz) durante el homenaje por las 300.000 horas de vuelo. / J. H.

Jonás Herrera

Jonás Herrera

Badajoz

La Base Aérea de Talavera la Real, en Badajoz, ha vivido una jornada de las que trascienden lo militar para instalarse en la memoria colectiva. El homenaje al F-5 por sus 300.000 horas de vuelo no solo ha servido para celebrar la trayectoria de este emblemático avión, sino también para rendir tributo a las miles de personas que han hecho posible que siga surcando los cielos desde su llegada en noviembre de 1970.

Pilotos retirados, alumnos, tenientes y una amplia representación de autoridades civiles y militares se han reunido en torno a este aeronave. El acto de homenaje ha tenido distintos momentos entre los que no ha faltado un recuerdo a los pilotos caídos o una exhibición aérea.

Una leyenda con nombre propio

"Persona muy admirada, es una de las acepciones que recoge el diccionario sobre un sustantivo de siete letras". Con ese acertijo, cuya respuesta es "leyenda", ha abierto su intervención el coronel Daniel Fernández de Bobadilla Lorenzo, jefe de la base y del Ala 23, definiendo con precisión lo que representa el F-5 para varias generaciones de aviadores. "Aunque no deja de ser un objeto, lo tratamos como si de una persona se tratase", explicaba, evidenciando el vínculo emocional que une a pilotos y mecánicos con esta aeronave.

El coronel Daniel Fernández de Bobadilla Lorenzo esta mañana en la Base Aérea de Talavera la Real (Badajoz).

El coronel Daniel Fernández de Bobadilla Lorenzo esta mañana en la Base Aérea de Talavera la Real (Badajoz). / J. H.

El F-5, que realizó su primer vuelo en 1968 y acumula más de 55 años de servicio en España, ha sido pieza clave en la formación de cerca de 2.000 pilotos. Algunos de ellos han estado presentes en la mañana de este viernes. Concretamente, ha habido representación desde la 16ª promoción hasta la actual, la número 77 porque, como ha recordado el coronel, "ocupa un lugar muy especial entre nosotros".

300.000 horas de historia compartida

La cifra redonda simboliza, en palabras del propio Fernández de Bobadilla, "el trabajo de cientos o miles de personas a lo largo de décadas para cumplir con la misión de servir a la sociedad y preservar la soberanía del espacio aéreo nacional". Un esfuerzo colectivo en el que no solo han participado quienes se han sentado en la cabina, sino también numerosos profesionales que han trabajado en tierra y que también fueron recordados durante el acto.

El homenaje, cargado de emoción, tuvo además un espacio para la memoria. Se ha recordado a los caídos en acto de servicio, como el joven piloto Gabriel Garrido, fallecido en 2006 al caer el avión en el que volaba en Burguillos del Cerro (Badajoz). José Gabriel Garrido, su padre, presente en la ceremonia, ha definido el evento como "bonito y entrañable", marcado por el orgullo y el recuerdo compartido entre familias.

José Gabriel Garrido, padre de Gabriel Garrido, uno de los pilotos caídos en un vuelo de formación, en la Base Aérea de Talavera la Real (Badajoz).

José Gabriel Garrido, padre de Gabriel Garrido, uno de los pilotos caídos en un vuelo de formación, en la Base Aérea de Talavera la Real (Badajoz). / J. H.

Un símbolo del Ejército del Aire

Por su parte, el teniente general Juan Pablo Sánchez de Lara, comandante del Centro de Operaciones Aéreas Combinadas, ha destacado el carácter histórico del F-5 como uno de los primeros reactores considerados "multirol".

"Este acto trasciende al propio avión; homenajea al Ejército del Aire por su capacidad de adaptación y por mantenerse a la vanguardia", ha afirmado, recordando además el legado de las 77 promociones que han ido "pasándose el testigo, incluso entre padres e hijos".

El futuro del Ala 23

La jornada también ha servido para mirar al futuro. El F-5, que llegó a España en plena era de la carrera espacial, "aterrizó con la llegada del Apolo", se acerca a su retirada justo cuando Artemis vuelve a posarse sobre la luna, ha recordado el teniente general.

El Ejército del Aire ya trabaja en su sustitución con la plataforma Hürjet, cuyas primeras unidades comenzarán a llegar a Talavera la Real a finales de 2028. Este relevo marcará un punto de inflexión en la formación de pilotos de caza.

La escuela, un referente internacional

Este cambio supondrá un nuevo desafío para el Ala 23 y la Escuela Militar de Caza y Ataque, considerada un centro de referencia internacional. Instructores como el teniente Eloy Barrero destacan el valor humano del proceso: "Recibes a un alumno y lo ves convertirse en piloto de caza tras más de 100 misiones de vuelo. Es una experiencia muy gratificante".

El teniente Eloy Barrero, instructor del Ala 23, esta mañana en la Base Aérea de Talavera la Real (Badajoz).

El teniente Eloy Barrero, instructor del Ala 23, esta mañana en la Base Aérea de Talavera la Real (Badajoz). / J. H.

También los alumnos actuales son conscientes del momento histórico. Con apenas 22 años, el alférez Bernal reconocía la responsabilidad de pilotar el F-5 y el orgullo de aportar "un pequeño porcentaje" a esas 300.000 horas. Para él, el recuerdo imborrable es "el primer vuelo en solitario", un instante que resume la esencia de su formación.

Alférez Bernal, alumno del Ala 23, delante de un F-5.

Alférez Bernal, alumno del Ala 23, delante de un F-5. / J. H.

Así, entre pasado, presente y futuro, el F-5 se despide lentamente de los cielos extremeños dejando tras de sí una estela de historia, sacrificio y vocación. Una leyenda que ha marcado a generaciones y que seguirá viva en quienes aprendieron a volar con él.

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