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Tribunales

El juzgado abre diligencias por las denuncias contra una TEI del colegio Cerro Gordo en Badajoz

Seis familias están llamadas a declarar a finales de este mes en la instrucción del caso, que investiga si la trabajadora mantuvo conductas impropias con menores de dos años

El año pasado ya hubo una investigación que se archivó por falta de pruebas, pero el abogado de una de las partes defiende que ahora es "diferente" porque existen testimonios directos

Una de las entradas del colegio de Cerro Gordo, en Badajoz.

Una de las entradas del colegio de Cerro Gordo, en Badajoz. / Cedida

Rebeca Porras

Rebeca Porras

Badajoz

Avanza la investigación por el supuesto maltrato a niños en un centro educativo de Badajoz. El juzgado ha abierto diligencias para esclarecer las denuncias presentadas contra una técnica de Educación Infantil del colegio Mirador de Cerro Gordo, por el presunto trato inadecuado a varios menores de dos años. En esta fase de instrucción tendrán que declarar seis familias, que sostienen que la trabajadora habría mantenido comportamientos humillantes con los niños.

Las denuncias no recogen agresiones físicas, pero sí relatan amenazas, un tono agresivo y formas inapropiadas en el trato diario con los menores. En una de ellas se describe, por ejemplo, que la técnica habría obligado de malas maneras a comer a un niño mientras estaba dormido.

La trabajadora señalada se encuentra actualmente de baja. Además de la vía judicial, la Consejería de Educación ha abierto una investigación interna para analizar lo sucedido en el centro.

El informe de las alumnas en prácticas

Dos técnicas de Educación Infantil en prácticas fueron quienes dieron la voz de alarma a través de un informe elevado a la dirección del colegio. En ese documento, al que ha tenido acceso este diario, se detallan expresiones inapropiadas, actitudes impropias y formas consideradas denigrantes hacia niños de dos años.

El informe recoge ejemplos concretos de cinco casos relacionados con alumnos de esta etapa educativa. En uno de los textos, fechado el 30 de octubre, se expone que "durante el desarrollo habitual de las rutinas en el comedor con el grupo de niños de 2 años se ha ido observando de forma reiterada una actitud por parte de la educadora que no se considera adecuada para el trato con menores de esta edad".

El documento añade que, en distintos momentos del servicio de comida, la educadora actuaba "de forma brusca en la interacción con los niños". También precisa que "no se han registrado episodios de agresión física", aunque sí se describen un tono elevado, gestos impacientes y movimientos rápidos o secos hacia los menores, situaciones que, según las autoras del informe, generaban tensión y podían provocar inseguridad o miedo.

Las técnicas en prácticas sostienen que esas actitudes provocaban en algunos menores "llantos, rigidez corporal, rechazo a comer o intentos de alejarse de la mesa". También señalan que la forma de corregir o dar órdenes carecía en ocasiones del tono afectivo y respetuoso que requiere una etapa especialmente sensible.

El informe incide además en la falta de paciencia ante las necesidades individuales de los niños, sobre todo en momentos vinculados a la comida, cuando algunos menores rechazaban determinados alimentos.

La causa judicial

Raúl Montaño, abogado de una de las familias afectadas, confirma que el juzgado ha abierto diligencias y que la técnica de Educación Infantil está citada para declarar a finales de este mes en los juzgados de Badajoz. Algunas familias, según explica, se personarán como acusación particular.

El curso pasado ya hubo denuncias y se abrió una investigación, aunque finalmente fue archivada al no existir pruebas suficientes. El letrado considera que la situación actual es "diferente" porque ahora hay un informe elaborado por auxiliares y técnicas en prácticas que relatan los hechos como testigos directos.

La otra preocupación

Una de las madres afectadas, Kelly Belo, confirma que ya ha recibido la citación judicial. Asegura que se encuentra "más tranquila" porque la trabajadora denunciada está de baja y, por tanto, no tiene contacto actualmente con su hijo de dos años.

Sin embargo, mantiene otra preocupación relacionada con la seguridad del centro. Kelly es la madre de uno de los dos menores que se escaparon del colegio sin supervisión y caminaron solos por el barrio hasta durante casi una hora que fueron localizados. La progenitora sigue reclamando una solución, como la incorporación de un conserje, al tratarse de un colegio de grandes dimensiones y con cerca de 750 alumnos.

La madre advierte de que, si el problema de seguridad no se resuelve, se planteará sacar a su hijo del centro el próximo curso. "Si no tengo paz en este colegio, tendré que llevarlo a otro", afirma.

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