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Denuncia

La madre de uno de los niños que se escapó del colegio de Cerro Gordo en Badajoz pide a los padres más prudencia: "Les puede pasar a sus hijos"

Kelly Belo reclama más seguridad y un conserje: "Los familiares pasan como si no hubiera una puerta y dejan la puerta abierta"

Puerta de acceso al colegio Mirador de Cerro Gordo de Badajoz abierta por completo.

Puerta de acceso al colegio Mirador de Cerro Gordo de Badajoz abierta por completo. / La Crónica

Jonás Herrera

Jonás Herrera

Badajoz

La fuga de dos menores de apenas dos años del colegio Mirador de Cerro Gordo, en Badajoz, el 25 de marzo sigue generando preocupación entre las familias del centro. Kelly Belo, madre de uno de los niños implicados, ha denunciado públicamente la falta de control en los accesos y la escasa implicación de algunos padres en las medidas de seguridad.

Belo describe una dinámica diaria en el centro que, según afirma, deja puertas abiertas durante amplios periodos de tiempo. "A las dos de la tarde abren para la salida, pero después de esto el portón se queda totalmente abierto durante mucho", explica, subrayando que los accesos no siempre se cierran correctamente tras el tránsito de familias y alumnos.

Falta de conciencia de las familias

Uno de los mensajes más contundentes de la madre apunta directamente a la falta de conciencia por parte de las familias: "Los padres pasan como si allí no hubiera una puerta y la dejan abierta", lamenta, insistiendo en que el riesgo para los más pequeños es real y constante.

En su relato, Belo recuerda que se trata de niños de muy corta edad, sin capacidad para entender el peligro: "Son niños de dos años, no saben que salir a la calle es peligroso". Según explica, la salida de los menores se produjo de forma muy rápida y sin que el personal pudiera evitarlo en ese momento.

La madre también pone el foco en la carga de trabajo del profesorado de infantil, aunque insiste en que no es suficiente para garantizar la seguridad en los accesos: "La maestra está sola con muchos niños, en cuanto atiende una situación concreta, puede pasar cualquier cosa", señala.

Preocupación a diario

A partir de este episodio, Belo ha intensificado su preocupación diaria al dejar a su hijo en el centro. Reconoce que su tranquilidad se ha visto seriamente afectada: "Mi cabeza no queda tranquila pensando si estará o no en el cole", confiesa. Lo dice porque es común, según explica, ver la puerta de acceso al centro totalmente abierta sin que ningún padre repare en cerrarla.

Para paliar esa incertidumbre, mantiene un contacto constante con la tutora, que le envía vídeos y mensajes durante la jornada escolar. "Eso me tranquiliza un poco más", admite, aunque reconoce que cuando está en casa y mira por la ventana piensa en la posibilidad de ver a su hijo caminando por la calle como hace un mes.

Quedó en un susto

El relato de la madre también evidencia hasta qué punto la situación pudo haber terminado en tragedia. Los menores, según explica, recorrieron varias calles del barrio totalmente solos: "Atravesaron muchas calles", recuerda, insistiendo en que el entorno del centro incluye zonas con tráfico cercano. "Si en vez de subir hubiera bajado, iba directo a la carretera", advierte sobre el recorrido que podría haber seguido su hijo.

Así, reconoce que este tomó el camino que lo llevaba a su casa, ya que fue junto al edificio en el que vive donde se hallaron a los dos niños.

Necesidad de un conserje

Otro de los aspectos que denuncia Belo es la falta de paciencia de algunos adultos a la hora de utilizar los sistemas de acceso del colegio. Según relata, en ocasiones se colocan objetos para impedir que las puertas se cierren correctamente: "Prefieren que el portón se quede abierto", señala, lo que incrementa aún más el riesgo para los menores.

En este contexto, la madre insiste en que la solución pasa por reforzar la vigilancia de forma estructural. La principal demanda sigue siendo la incorporación de un conserje que controle los accesos de manera permanente. "Es necesario para que no tengamos que hablar más de este asunto", afirma con rotundidad, alineándose con una reclamación que el propio centro lleva tiempo trasladando a la administración.

Medidas excepcionales

Tras lo ocurrido, el colegio ha adoptado algunas medidas, como el cierre con llave de la puerta principal durante el horario lectivo y el uso del telefonillo para gestionar entradas y salidas. Sin embargo, Belo advierte de que estas decisiones no siempre se cumplen de forma estricta: "Muchos padres pasan en ese horario y quedan abierto", asegura.

Para evitar estas situaciones que denuncia ha solicitado a la dirección del centro que trasladara un mensaje general a través de Rayuela para recordar la importancia de mantener la puerta cerrada, pero no se ha podido llevar a cabo. Pese a ello, señala que la principal responsabilidad es de los adultos: "Los padres tienen que tener consciencia", insiste, apelando a la responsabilidad colectiva.

"Puede pasar con cualquier otro niño"

El caso, que terminó sin daños personales, ha reabierto el debate sobre la seguridad en los centros educativos y la coordinación entre administraciones para abordarla. Mientras se mantiene la discusión sobre quién debe asumir la figura del conserje, las familias reclaman soluciones urgentes que eviten repetir una situación similar. Este debate llegó al pleno de abril en el Ayuntamiento de Badajoz celebrado el pasado jueves día 23. El grupo municipal socialista presentó una moción para que el consistorio vuelva a poner conserjes en los colegios.

El PP, por su parte, pidió una enmienda a dicha moción para reclamar a la Junta de Extremadura la contratación de este tipo de profesionales en los centros pacenses. La moción salió adelante con los votos a favor de los dos grupos municipales más amplios y la abstención de los dos concejales de Vox.

Belo resume la importancia de esta contratación con una advertencia clara que sigue resonando entre la comunidad educativa: "Puede pasar con cualquier otro niño".

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