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Nuevas obras en exposición

El Museo de Bellas Artes crece: 437 nuevas incorporaciones enriquecen la gran pinacoteca de Badajoz entre 2023 y 2025

El Muba suma 108 adquisiciones, 322 donaciones y un legado de siete piezas marcadas por Goya, el arte americanista y la recuperación de artistas extremeños difíciles de encontrar

Vídeo | El MUBA crece: 437 nuevas incorporaciones enriquecen la gran pinacoteca de Badajoz entre 2023 y 2025

Diego Rubio Paredes

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Jonás Herrera

Jonás Herrera

Badajoz

El Museo de Bellas Artes de Badajoz (Muba) ha vivido entre 2023 y 2025 uno de los periodos más intensos y productivos de su historia reciente. La pinacoteca pacense ha incorporado en estos tres años un total de 437 nuevas piezas y documentos a sus fondos a través de adquisiciones, donaciones y legados, consolidando así una estrategia de crecimiento basada, no tanto en la cantidad, sino en la calidad y el criterio artístico.

La directora del museo, María Teresa Rodríguez, resume este proceso con una idea clara: "El crecimiento de una colección es algo importantísimo y tiene que tener un criterio". El balance del trienio deja cifras de enorme relevancia para el patrimonio cultural extremeño: 108 adquisiciones, 322 donaciones y un legado compuesto por siete piezas.

Desde Goya hasta Mon Montoya

Entre las adquisiciones destaca especialmente la incorporación de los 80 grabados completos de 'Los Caprichos' de Francisco de Goya, una de las operaciones más relevantes realizadas por el museo en los últimos años. "Ahora mismo no está en exposición, que se conserva encuadernada, pero que queremos sacar cuando la rehabilitación del museo permita nuevos espacios y poder enmarcar todos esos grabados para que salgan a la luz pública", explica Rodríguez.

La colección del Muba, que abarca desde el siglo XVI hasta artistas nacidos en 1970, continúa ampliando su mirada cronológica y técnica. "Hay pintura, escultura, grabado, acuarela y otras técnicas. Se atiende a una variedad inmensa y también a obras de distintas cronologías, desde el siglo XVII hasta el siglo XXI", señala la directora.

El museo mantiene además una línea clara de adquisición de artistas contemporáneos ya consolidados, como Mon Montoya o Ángel Luis Pérez Espacio, al tiempo que continúa reforzando nombres históricos del arte extremeño y nacional.

El auge del arte americanista

Uno de los grandes ejes de crecimiento del Muba durante este trienio ha sido la consolidación de su línea americanista, iniciada en 2021. La colección ha incorporado importantes piezas virreinales procedentes de México y Perú.

"Queremos ver ese sincretismo artístico y ese mestizaje España-América reflejado en el arte", afirma Rodríguez. La primera gran incorporación fue una Virgen de Guadalupe mexicana, a la que posteriormente se han sumado otras cuatro obras americanas, entre ellas una representación de Santa Catalina procedente del ámbito peruano y en la que se aprecia la inspiración que los artistas al otro lado del Atlántico tenían en los modelos de santas de Zurbarán.

Precisamente estas piezas americanistas han sido algunas de las adquisiciones económicamente más importantes del trienio. "La Virgen de Guadalupe y la Santa Catalina han sido piezas adquiridas en casas de subastas", dice la directora asegurando que han sido las más costosas. Además, supone un gasto añadido porque hay una serie de trabajos tras la compra: "Requieren inversión posterior para su restauración", detalla.

La directora reconoce además que el creciente interés internacional por el arte virreinal ha disparado el valor de estas obras. "Las piezas americanas han subido de precio. Ha habido en los últimos cinco años muchas exposiciones dedicadas a América y eso influye directamente en el mercado", explica.

Donaciones con criterio y memoria cultural

Las donaciones constituyen otro de los pilares fundamentales del crecimiento del Muba. En total han sido 322 incorporaciones, aunque una parte muy significativa corresponde a los 191 dibujos y documentos de Bonifacio Lázaro que han sido donados y a las 75 aportaciones procedentes de la biblioteca personal de Adelardo Covarsí. Entre otros elementos de este último artista extremeños se encuentran revistas de arte y catálogos de exposiciones que pertenecían a él y que cuentan, incluso, con anotaciones propias. Esta donación vinculada a la familia Covarsí Roja se produjo tras una exposición temporal dedicada al pintor extremeño.

También en las donaciones la dirección y el equipo del museo tienen un especial criterio: "No se acepta todo lo que se ofrece como donación. Es imposible", subraya María Teresa Rodríguez. "Hay que cumplir una serie de características y procuramos cubrir lagunas de artistas que tienen presencia local o regional para evitar que determinadas piezas desaparezcan o se pierdan".

Además, han llegado piezas procedentes de proyectos expositivos recientes, como la muestra fotográfica 'Por qué llamar surcos a los caminos del azar', en la que fotógrafos pacenses realizaron una reinterpretación visual del museo. Parte de aquellas imágenes forman ya parte de la colección permanente.

Un legado de enorme valor simbólico

El capítulo de los legados se completa con una única incorporación, pero de enorme relevancia patrimonial. Se trata del legado de María José Vigueriego, viuda de Manuel Terrón Albarrán, histórico secretario perpetuo de la Real Academia de Extremadura.

"El legado marca el deseo último de dónde quiere una persona que terminen sus bienes artísticos", reflexiona Rodríguez. Entre las siete piezas heredadas figuran obras de Ortega Muñoz, Julián Pérez Muñoz y Luisa Botel. La directora destaca especialmente una pintura de temática gitana realizada por Luisa Botet: "Se convierte en una obra muy significativa dentro de la colección por ser una obra de mujer".

El Muba apuesta por la calidad frente al almacenaje

El crecimiento del museo no responde únicamente a una acumulación numérica. La dirección insiste en que cada adquisición tiene detrás una estrategia muy definida. "No crece en cantidad, aunque lo parezca cuando decimos los números; crece en calidad", resume Rodríguez.

El Muba sigue atento tanto a casas de subastas nacionales como a propietarios particulares que ofrecen obras heredadas o conservadas en colecciones privadas. En algunos casos, el museo ha logrado adquisiciones especialmente complejas, como piezas de Antonio Juez o Nicolás Mejías.

De este último pintor de Fuente de Cantos se han adquirido varias acuarelas, una de ellas "excepcional porque era una obra terminada para el mercado del arte, no un estudio inacabado como las que ya teníamos", explica.

La directora deja además una idea que define la filosofía del museo: "Nosotros no compramos para guardar en almacenes; compramos para exponer". Ese planteamiento ha permitido que buena parte de las obras incorporadas durante este trienio ya formen parte del recorrido expositivo del museo o estén destinadas a hacerlo tras la futura rehabilitación del edificio más antiguo del complejo museístico que se encuentra en pleno proceso de recuperación, unos trabajos que se extenderán durante más de un año.

Con cerca de 3.000 piezas en sus fondos, el Museo de Bellas Artes de Badajoz afronta así una nueva etapa de consolidación patrimonial. Y lo hace, según su directora, desde una convicción clara: "Este trienio ha sido uno de los más productivos en cuanto a ampliación de la pinacoteca y del fondo del museo".

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