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Alcazaba Festival

Loquillo convierte Badajoz en una celebración de rock sin pausas

El cantante repasó sus grandes himnos con los que el público bailó y cantó desde el primer momento

Vídeo | Loquillo convierte Badajoz en una celebración del rock sin pausas

David Guilherme

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Andrea Vaca

Badajoz

Loquillo abrió anoche en Badajoz el Alcazaba Festival al más puro estilo rock and roll. El artista ofreció un concierto enérgico en el que recorrió sus grandes éxitos sin pausas innecesarias y con una sucesión de canciones que mantuvo al público enganchado de principio a fin. El cantante apoyó su actuación en una puesta en escena sencilla, pero de fuerte impacto. De esta manera, el repertorio era el absoluto protagonista de la noche.

No hubo largos discursos ni interrupciones que rompieran el ritmo. Loquillo apostó por dejar que hablara la música, enlazando un tema tras otro de forma elegante y perfectamente medida, respaldado por una banda de músicos de primer nivel.

El concierto arrancó con 'En las calles de Madrid', una declaración de intenciones que puso al público a saltar desde los primeros compases. A partir de ahí, el repertorio fue desgranando algunas de las canciones más representativas de su trayectoria, entre ellas 'El rompeolas', 'Rey del Glam', 'Memoria de jóvenes airados' y 'Feo, fuerte y formal', convertidas desde hace años en auténticos himnos del rock español y con las que el público no pudo parar de cantar.

El momento más emotivo

Uno de los momentos más emotivos de la noche llegó durante la interpretación de 'Rock and Roll Star', cuando Loquillo guardó silencio y dejó que fuera el público quien cantara a pleno pulmón el célebre verso "porque yo tengo una banda de rock and roll". La Alcazaba respondió de forma unánime, protagonizando una de esas escenas que justifican por sí solas un concierto y que el cantante contempló con satisfacción antes de volver a tomar el micrófono.

Sobre el escenario, Loquillo estuvo acompañado por una banda impecable formada por Germán San Martín, Josu García, Igor Paskual, Alfonso Alcalá y Dani Herrero. Estos músicos llevan años sosteniendo el potente directo del artista y volvieron a demostrar una compenetración absoluta durante todo el espectáculo.

La despedida no podía llegar de otra manera que con 'Cadillac Solitario', recibida como el gran himno final de la noche. Miles de voces acompañaron una canción que, casi cuatro décadas después de su publicación, continúa siendo el cierre perfecto para un concierto construido sobre la memoria colectiva del rock español.

Sin artificios, sin pausas innecesarias y con un repertorio en el que apenas hubo respiro, Loquillo volvió a demostrar en Badajoz que sus canciones siguen conservando intacta su capacidad para conectar con varias generaciones de seguidores

Fuente: La Crónica de Badajoz

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