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Gastronomía

Cierra La Prensa, el emblemático restaurante de Carabanchel fundado por un emigrante extremeño

Saturnino Carrasco llegó a Madrid en 1959 buscando una vida mejor y acabó levantando un bar que varias generaciones han sentido como propio

El bar-restaurante La Prensa cerraba este lunes, 20 de julio, por jubilación.

El bar-restaurante La Prensa cerraba este lunes, 20 de julio, por jubilación. / La Prensa

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Laura Alcázar

Laura Alcázar

En los años 60, miles de extremeños dejaron sus pueblos y emprendieron el camino hacia Madrid. Muchos acabaron instalándose en los barrios de la capital y en los municipios del sur, donde buscaban el trabajo y las oportunidades que no les ofrecía una tierra golpeada por la pobreza de la posguerra.

Eran años de maletas modestas, despedidas duras y familias que comenzaban de nuevo lejos de casa. Aquella emigración extremeña transformó tanto las localidades de origen como los barrios madrileños que recibieron a quienes llegaban desde Badajoz, Cáceres y otros puntos del país.

Bar La Prensa en la calle Federico Grases de Carabanchel.

Bar La Prensa en la calle Federico Grases de Carabanchel. / La Prensa

Uno de aquellos hombres fue Saturnino Carrasco Orellana, nacido en 1921 en Herrera del Duque, en Badajoz. Su viaje terminaría desembocando en un negocio familiar que ha formado parte durante más de seis décadas de la vida cotidiana de Carabanchel.

El bar-restaurante La Prensa, situado en el número 40 de la calle Federico Grases, bajaba definitivamente la persiana este lunes 20 de julio. El cierre se produce por jubilación, después de 64 años de actividad.

La posguerra

Para comprender lo que ha representado el restaurante hay que regresar a la vida del fundador. Saturnino nació en el seno de una familia humilde de pastores y campesinos de la localidad de La Siberia.

Durante los años más duros de la posguerra dio cobijo en la huerta familiar de Tejuvieda a guerrilleros antifranquistas. Fue detenido, condenado a 30 años de prisión y pasó siete años encarcelado, parte de ellos en el penal de El Puerto de Santa María.

El cocido, una de las especialidades de la casa.

El cocido, una de las especialidades de la casa. / La Prensa

Al recuperar la libertad emigró junto a su madre a Madrid. Llegó a Carabanchel en 1959 y, tres años más tarde, abrió el restaurante junto a su mujer, Felisa Díaz, a quien la familia reconoce como la gran responsable de la cocina casera que acabaría dando fama al establecimiento.

Con el tiempo, La Prensa dejó de ser un negocio hostelero para convertirse en comedor familiar, refugio cotidiano y escenario de innumerables celebraciones. Por sus mesas pasaron bodas, cumpleaños, comidas de empresa, reuniones de amigos, partidos de fútbol y conversaciones que se prolongaban alrededor de un café o una cerveza.

Relevo familiar

Con el paso de los años, Nino, Paqui y Mari Carrasco Díaz, hijos de Saturnino y Felisa, recogieron el testigo del negocio. Junto a ellos continuó su yerno, Juan Sánchez, manteniendo una trayectoria que había comenzado en 1962.

En esa historia ocupa también un lugar destacado Antonio, conocido como "Toñi", el camarero que se convirtió en uno de los rostros más reconocibles del establecimiento. Licenciado en Periodismo, decidió continuar detrás de la barra porque, según recuerda la familia, "La Prensa le llenaba más que cualquier periódico".

Menú del día de La Prensa.

Menú del día de La Prensa. / La Prensa

La continuidad generacional ha permitido conservar hasta hoy los platos tradicionales y el trato cercano. Cocido, oreja, entresijos, churrasco, patatas revolconas, migas y cerveza fría han formado parte de una carta ligada a la cocina tradicional y a los sabores reconocibles de las casas familiares.

Durante décadas, La Prensa colaboró con equipos de fútbol femenino, pruebas ciclistas, carreras populares y diferentes iniciativas solidarias desarrolladas en Carabanchel. Las paredes del restaurante reflejan esa relación con el barrio. Decoradas como si fueran las páginas de un periódico, reúnen fotografías de la familia, los clientes, los acontecimientos deportivos y el barrio que fue creciendo alrededor del establecimiento.

Interior de La Prensa, con las paredes empapeladas de periódicos.

Interior de La Prensa, con las paredes empapeladas de periódicos. / La Prensa

El local se encuentra, además, estrechamente vinculado por su ubicación y su nombre a la histórica Colonia de la Prensa, uno de los conjuntos residenciales más representativos de Carabanchel. La calle Federico Grases ha sido durante estas décadas parte del paisaje diario de quienes acudían al restaurante o celebraban allí sus encuentros familiares.

'El cuento del abuelo'

Saturnino Carrasco falleció en 2020, a los 99 años, después de haber dejado por escrito el relato de su vida. En 'El cuento del abuelo y otras vivencias: una vida de Resistente' narra la pobreza de su infancia, la represión, el paso por la cárcel y el camino que lo condujo desde Herrera del Duque hasta Carabanchel.

La familia con Saturnino en La Prensa.

La familia con Saturnino en La Prensa. / La Prensa

Su historia queda unida a la de tantos extremeños que abandonaron sus pueblos durante la segunda mitad del siglo XX. Familias que llegaron a Madrid con pocos recursos, levantaron negocios, criaron a sus hijos y contribuyeron a construir la identidad de los barrios obreros de la capital.

La trayectoria de La Prensa resume buena parte de ese recorrido: lo que comenzó como el proyecto de un matrimonio emigrante terminó convirtiéndose en una casa compartida por varias generaciones. Carabanchel pierde un establecimiento histórico, y Extremadura despide, lejos de sus límites, un negocio levantado por quienes tuvieron que marcharse para buscar un futuro mejor.

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