Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Gente con historia

El peluquero influencer de Puebla de Sancho Pérez: 37 años de vocación entre tijeras y ahora en los vídeos de su hijo Rubentonces

Santi González lleva casi cuatro décadas al frente de su negocio, recibe a clientes de distintos puntos de la provincia y ha descubierto una inesperada faceta en las redes sociales

Santi González, con las tijeras en la mano, en la peluquería que regenta desde hace 37 años en Puebla de Sancho Pérez.

Santi González, con las tijeras en la mano, en la peluquería que regenta desde hace 37 años en Puebla de Sancho Pérez. / Cedida a El Periódico Extremadura

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Alberto Manzano Cortés

Alberto Manzano Cortés

Mérida

Santiago González Guillén nació el 22 de junio de 1967 en Puebla de Sancho Pérez, el pueblo en el que ha desarrollado toda su vida y al que siempre quiere regresar. Cuando recuerda su infancia, lo hace con una palabra: libertad. "Estábamos siempre jugando en la calle, en el campo o en el arroyo. Tuve una niñez buenísima, muy feliz y rodeado de naturaleza", cuenta.

La peluquería apareció en su vida casi por casualidad. Durante el servicio militar, que realizó en Talavera la Real, comenzó a cortar el pelo a otros soldados. Al terminar la mili acompañó durante un tiempo a su padre, que era camionero, porque le atraía la carretera. Le bastó probar aquella vida para saber que no era la suya. "Cuando vi lo que era aquello de verdad, dije: esto no es para mí", recuerda.

Pidió entonces a su padre que le pagara los estudios de peluquería y se formó en la Academia Mar de Badajoz. Aquel cambio de rumbo terminó convirtiéndose en su oficio y en su forma de vida. Hoy, 37 años de vocación con las tijeras en la mano contemplan a Santi, que continúa al frente de Santi Peluquero, un establecimiento unisex situado en el número 67 de la calle La Fuente, frente al colegio y al centro sanitario de la localidad pacense.

Varias generaciones frente al espejo

Por sus sillones han pasado ya varias generaciones. Su clientela es diversa y fiel, formada tanto por quienes llevan años poniéndose en sus manos como por nuevos clientes que continúan entrando por la puerta. "Tengo gente de todas las edades y me adapto a todo lo que me piden", explica. También ha visto cambiar los hábitos masculinos: "Antes los hombres se cortaban el pelo por necesidad y ahora lo hacen porque quieren. Algunos vienen cada quince días e incluso cada semana".

Las modas, los cortes y las tendencias han evolucionado, pero él conserva la misma pasión del primer día. Más allá de la técnica, valora especialmente el trato humano, la conversación y la confianza que se construyen a ambos lados del espejo. Después de casi cuatro décadas escuchando historias, reconoce que un peluquero de pueblo acaba ejerciendo también de confidente y, en ocasiones, casi de psicólogo.

Uno de los rasgos que distingue su negocio es la apuesta por la cosmética orgánica, con tintes elaborados a base de plantas y productos libres de derivados del petróleo. Esta especialización ha permitido que la peluquería trascienda las fronteras del municipio. "Viene gente desde Azuaga, Mérida o Badajoz", afirma con orgullo.

Entre tantas conversaciones aparecen anécdotas difíciles de olvidar. Una de sus favoritas es la de una clienta que quiso presumir del talento futbolístico de su nieto comparándolo con Messi, aunque terminó confundiendo por completo el nombre. "Me dijo que jugaba como el semen. Le contesté que sería Messi y ella se quedó diciendo: Jesús, ¿qué he dicho?", recuerda entre risas.

De las tijeras a la cámara

Fuera de la peluquería, Santi ha descubierto otra vocación: la interpretación. Se ha convertido en uno de los rostros habituales de los vídeos de su hijo Rubén, conocido en redes como Rubentonces, aunque detrás de cada escena hay mucho más trabajo del que se aprecia en pantalla. "Rubén es muy exigente. Me dice que levante una ceja, que me incline más o que cambie de posición porque da un reflejo. Para un vídeo de treinta segundos podemos estar dos o tres horas", relata.

Santi, entre el secador y el cepillo, dos de las herramientas que han marcado casi cuatro décadas de oficio.

Santi, entre el secador y el cepillo, dos de las herramientas que han marcado casi cuatro décadas de oficio. / Cedida a El Periódico Extremadura

La repercusión llega después a la peluquería, donde los clientes comentan las escenas, y también a las calles del pueblo, donde algunos vecinos lo paran al reconocerlo. "Es un famoseo total", bromea. Él también dispone de una cuenta de Instagram para el negocio, aunque apenas tiene tiempo para actualizarla, y admite que no rechazaría una oportunidad publicitaria. "Si me saliera un trabajo como los de Rubén, me iba, porque me gusta mucho", asegura.

Su hijo vive en Madrid, pero Santi tiene claro dónde está su sitio. Disfruta de sus visitas a la capital de España, aunque siempre con billete de vuelta. "Voy un fin de semana, me lo paso bien, pero cuando llega el lunes, para mi pueblo. Aquí tienes tranquilidad, hablas con la gente y saludas por la calle. Esa cercanía me gusta mucho", afirma.

Aunque empieza a mirar la jubilación de reojo, mantiene intactos el humor, la ilusión por su oficio y las ganas de ponerse ante una cámara. Además conserva una afición única por El Señor de los Anillos y no duda al elegir personaje: Gandalf el Gris, sobre todo cuando llega a la Comarca acompañado por sus fuegos artificiales. Peluquero, confidente, actor ocasional y hombre de pueblo, Santi continúa recibiendo a cada cliente con las tijeras preparadas y la misma pasión con la que empezó hace 37 años.

Tracking Pixel Contents