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158.000 euros de inversión

Así será la obra para recuperar la muralla de Badajoz: excavaciones, restauración de la barbacana y actuaciones contra las humedades

El proyecto actuará sobre el tramo afectado por el desplome de agosto de 2025, aunque el documento técnico advierte de que la solución definitiva requerirá una intervención de mayor alcance

Imagen del derrumbe junto a la Torre de Espantaperros de Badajoz.

Imagen del derrumbe junto a la Torre de Espantaperros de Badajoz. / David Guilherme Carnerero

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Jonás Herrera

Jonás Herrera

Badajoz

El Ayuntamiento de Badajoz ha sacado a licitación las obras de emergencia para recuperar el lienzo de muralla junto a la Torre de Espantaperros que se desplomó a finales de agosto de 2025. El contrato, con un presupuesto base de 158.000 euros y un plazo de ejecución de dos meses, pretende estabilizar uno de los puntos más delicados de la Alcazaba y corregir las patologías que desembocaron en el derrumbe, aunque el propio proyecto reconoce que será necesaria una actuación de mayor envergadura para resolver definitivamente el problema de las humedades.

La licitación, publicada en la Plataforma de Contratación del Sector Público, parte de la premisa de que era necesaria "la contratación de las obras de urgencia necesarias" tras el desplome ocurrido durante la noche del 27 de agosto de 2025 en la conexión del lienzo de muralla con la Torre de Espantaperros.

La memoria técnica advierte de que aquel derrumbe puso de manifiesto "el peligro existente en el tramo de la Alcazaba definido por la puerta del Capitel y la torre de Espantaperros", una zona donde el relleno de tierras acumulado tras la muralla y la persistente presencia de agua han generado graves patologías estructurales.

Derrumbe de torre espantaperros

Imagen de la Torre Espantaperros y a la izquierda abajo el derrumbe producido el 27 de agosto de 2025. / David Guilherme Carnerero

El agua, principal enemigo de la muralla

El proyecto técnico profundiza en las causas del deterioro y señala que el problema va mucho más allá del tramo que terminó desplomándose.

Según recoge la memoria, el sector lleva años sometido a "niveles extremadamente elevados de humedad", provocados tanto por los rellenos de tierra situados tras la muralla como por un deficiente drenaje superficial. En el proyecto incluso se plantea que parte del agua podría proceder de antiguas infraestructuras hidráulicas del antiguo Hospital Militar, la actual Facultad de Biblioteconomía y Documentación. Entre ellos, podrían estar pozos, aljibes o conducciones que perderían agua hacia la base del recinto amurallado.

El documento concluye que los rellenos de tierra existentes entre la muralla y la barbacana son "altamente patógenos", ya que favorecen la acumulación de agua y explican las humedades que afectan tanto a la base de la muralla como a la Torre de Espantaperros.

Derrumbe de torre espantaperros

Detalle de la humedad que afecta a este tramo de muralla de Badajoz y la vegetación que crece en la misma. / David Guilherme Carnerero

Descubrir la barbacana islámica

Más allá de reparar el derrumbe, la intervención permitirá avanzar en el conocimiento histórico de este sector de la Alcazaba. El proyecto propone retirar completamente los rellenos de tierra y desmontar el muro exterior de mampostería, que presenta un importante desplome y cuya construcción se vincula a antiguas edificaciones adosadas a la muralla.

Una vez eliminados esos elementos, se excavará la zona para sacar a la luz el muro de tapia que permanece oculto y que, según la hipótesis de los técnicos, podría corresponder a la barbacana islámica original: "Se propone descubrir el muro de tapia documentado, que presuponemos que pertenece a la barbacana islámica y su posterior consolidación y restauración con tapia", recoge literalmente la memoria del proyecto.

Los trabajos también contemplan la excavación de la liza, el espacio existente entre la muralla y la barbacana, hasta recuperar su nivel histórico, la ejecución de un nuevo pavimento con hormigón de cal y la construcción de un aliviadero que permita evacuar correctamente el agua de lluvia.

Una solución provisional

La propia memoria reconoce que la actuación ahora licitada no resolverá por sí sola el origen del problema. "La eliminación de las humedades en el intradós de la muralla pasa por una intervención global que tenga por objeto el tratamiento de toda la superficie comprendida entre el edificio del antiguo Hospital Militar y la muralla, que debe ser objeto de un proyecto con una mayor dotación económica", señala expresamente el documento.

Por ello, el objetivo inmediato será eliminar el aporte de humedad sobre el tramo derrumbado y restaurar las estructuras más dañadas para evitar nuevos desprendimientos.

Además del lienzo afectado, las obras incluirán la restauración de la torre 28 y del tramo de muralla comprendido entre esta y la Torre de Espantaperros, también muy deteriorados por la acción continuada del agua.

Restauración siguiendo las técnicas históricas

El pliego fija una intervención especialmente cuidadosa al tratarse de un Bien de Interés Cultural. Los trabajos deberán respetar el sistema constructivo original de la fortificación almohade, reproduciendo las técnicas tradicionales del tapial siempre que sea posible.

"Este 'sistema estructural original' es el que hay que perseguir, detectar y definir antes y durante la obra", establece la memoria constructiva, que añade que todas las actuaciones estarán supervisadas arqueológicamente para documentar las distintas fases históricas del monumento.

El proyecto también prevé que, una vez finalizadas las obras, se elabore una cartografía arqueológica completa de la intervención y el correspondiente informe final.

Casi un año de espera

Desde el derrumbe, ocurrido a finales de agosto de 2025, el tramo permanece vallado por motivos de seguridad.

En un primer momento, los técnicos municipales concluyeron que la parte desprendida pertenecía a una reconstrucción realizada en los años ochenta y no afectaba al tapial almohade original. Sin embargo, asociaciones patrimonialistas como Amigos de Badajoz reclamaron entonces que la actuación no se limitara a reconstruir el lienzo perdido, sino que abordara las humedades que amenazaban estructuras históricas de mayor valor.

Precisamente esa preocupación queda ahora reflejada en el proyecto que sale a licitación, cuyo diagnóstico atribuye el deterioro al deficiente drenaje y a décadas de acumulación de rellenos contra la muralla, una situación que los redactores consideran incompatible con la conservación del conjunto monumental.

Fuente: La Crónica de Badajoz

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