Cualquiera podría mencionar muchísimas especies de animales extintos, ya sea por la mano del hombre, o por inclemencias de la naturaleza, todos hemos escuchado hablar de animales legendarios, como los dinosaurios, que alguna vez caminaron la tierra.

Sin embargo, un fenómeno que preocupa mucho a los científicos es la extinción invisible, es decir, especies que se pierden en nuestro planeta sin que exista registro alguno de su existencia previa.

De acuerdo con cálculos científicos, en el mundo existen casi 9 millones de especies de seres vivos. El 86% de las especies terrestres, y el 91% de las marinas, son desconocidas.

En muchos casos, no significa que no se hayan avistado o descubierto, sino que no han sido catalogadas, y en ocasiones, sobre todo en regiones específicas, animales endémicos dejan de existir de la noche a la mañana sin un registro comprobable de su presencia.

A través de sus investigaciones, el científico Roy Plotnick de la Universidad de Illinois plantea una hipótesis muy interesante respecto a este fenómeno. ¿Qué pasaría si un paleontólogo del futuro mirara hacia nuestra época?

Probablemente no tendría registros de millones de especies que han vivido en la tierra, animales que poblaron alguna zona del planeta en algún punto en el tiempo, pero desaparecieron sin pena ni gloria a los ojos de la ciencia.

En su momento, Plotnick utilizó esta hipótesis para alertar a los humanos acerca del daño que le estamos haciendo al planeta, demostrando que solo un 13% de las actuales especies en peligro de extinción quedaran en el registro fósil, dejando al 87% restante como animales de los que nada se recordará.

En nuestro planeta se han perdido especies de forma natural a lo largo de la historia como consecuencia del balance natural propio de la naturaleza, estas son las llamadas extinciones de fondo, sin embargo, el cambio climático ha hecho que las extinciones de fondo se multipliquen exponencialmente, y con ellas, las extinciones invisibles también han incrementado de forma preocupante.

El ecólogo Carlos Roberto Fonseca, de la Universidad Federal de Río Grande do Norte, plantea una idea muy lógica ante este fenómeno. Los programas de protección biológicos dan prioridad a grandes especies que son muy queridas o llaman la atención, pero se olvidan de los insectos.

Si una planta se extingue, lo hacen los insectos que se alimentan de ella. Fonseca calcula que el Bosque Atlántico puede haber perdido entre 15.000 y 38.000 especies de insectos herbívoros, y la sabana, entre 6.000 y 15.000 especies.

La extinción invisible ha existido siempre, la diferencia es que actualmente, la acción del hombre reflejada en fenómenos como el cambio climático, dispara los niveles de pérdidas de especies, transformando el ecosistema a una velocidad considerable, y como consecuencia, enviando al olvido especies que nunca fueron estudiadas.