Una de las testigos protegidas en el juicio, que era presuntamente era obligada a prostituirse para pagar el viaje desde Rusia, llegó a saltar por una ventana del club para intentar escapar en enero del 2008. Según el relato del fiscal, la joven tuvo que ser trasladada por uno de los camareros del club al hospital de Plasencia para que fuera atendida de una fractura en una pierna. A pesar de que se recomendó su ingreso, la testigo firmó su alta voluntaria por miedo a represalias y fue enviada ese mismo día a Rusia, siendo trasladada al aeropuerto por el dueño del club. La joven había llegado pocos días antes a Malpartida, donde mediante amenazas, expuso el fiscal, era obligada a mantener relaciones sexuales hasta hasta que abonara "una deuda" de 2.500 euros.