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EL DIRECTOR DEL NUEVO BALLET FLAMENCO SELECCIONARA ALLI A SU CUERPO DE BAILE

El zaguán flamenco de Jesús Custodio

El bailaor y coreógrafo lanza en su primer proyecto empresarial con 'El Zaguán' un espacio de creación y arte que quiere convertir en punto de aprendizaje, sin barreras de niveles o estilos

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ROCIO CANTERO

Mucho más que una escuela de danza, el nuevo proyecto del bailaor y coreógrafo Jesús Custodio es un espacio de danza, de flamenco, de arte y de creación. No quiere que se encasille en el mundo del flamenco, aunque inevitablemente tendrá un protagonismo especial allí. De hecho, El Zaguán, nombre que ha dado a este nuevo taller de trabajo situado en la calle Hernando de Soto emana flamenco en cada rincón, comenzando por las botas del bailaor que cuelgan como atrezo de una de las paredes o la imagen de la bailaora Eva la Hierbabuena que adorna (como no, tratándose de un zaguán) un plato que cuelga en otra esquina, en el lado opuesto del gran muro de espejos que preside el local.

"Quiero que sea un punto de encuentro de artistas. Un espacio alternativo en el que cualquier artista que quiera exponer su obra pueda hacerlo", cuenta el bailaor sobre este nuevo proyecto, con el que ha dado un paso adelante y se ha convertido en empresario. "Es un tiempo difícil, sí, pero precisamente por eso la gente necesita más que nunca evadirse de lo cotidiano, y el arte y la cultura también estamos para eso. Además yo tenía necesidad de crear este espacio", cuenta. Por eso no duda en referirse a él como su casa. "Es que es mi casa. Mi casa del flamenco", dice.

El Zaguán, nombre que le retrotrae a los momentos de su infancia, a su abuela y a su Malpartida de Cáceres natal, acaba de abrir sus puertas como espacio multiescénico, tanto para aquellos que quieren dedicarse profesionalmente al mundo de la danza como para quienes lo entienden como un modo de expresión. "El zaguán era el punto de encuentro de la casa de mi abuela, donde yo jugaba, donde ella hablaba con otras mujeres de sus cosas. Eso es lo que quería aquí, algo personal, un punto de encuentro, que quien venga se sienta como en su casa", dice. Por eso las sillas de la casa de su abuela presiden también el zaguán-tablao que ha construido en este espacio creativo, adornado con tesoros que ha encontrado en tiendas de antigüedades y después ha customizado.

Integración desde el arte

Muestra del caracter abierto e innovador de este centro artístico son algunos de los primeros proyectos que albergará, una iniciativa de integración con la comunidad gitana de Aldea Moret y de Las 300 a través del flamenco, las sesiones de terapia a través del arte o el flamenco como recurso turístico. "No hay un lugar en Cáceres en el que el turista pueda ir a disfrutar de flamenco en vivo", reivindica el coreógrafo y bailaor, que pretende que su centro sea también un punto de encuentro con el visitante, aunque de un modo diferente a los tradicionales tablaos de otras ciudades, fundamentalmente andaluzas. "Este es un espacio cultural, una sala escénica", dice.

Pero este espacio se convertirá también en el centro neurálgico del que saldrá el elenco de baile del Nuevo Ballet Flamenco de Cáceres, que dirige. Por eso anima a todo aquel que quiera probar, a participar en una clase abierta que habrá el lunes. "No hace falta saber bailar para saber expresar con el cuerpo", advierte a los menos atrevidos.

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