PEPA BLANCO entrevista a...
Jesús Custodio, bailaor: "Me traje espiritualidad y paciencia de Japón"

Jesús Custodio, bailaor: "Me traje espiritualidad y paciencia de Japón"
Pepa Blanco
Desde muy pequeño ya se movía y bailaba en la trona al escuchar música, había nacido un bailarín, un artista. Su madre supo ver ese talento innato en él y lo apuntó a clases de danza, dejó las zapatillas de ballet y se especializó en baile flamenco, es como mejor se expresa, un baile más conservador, mucho más puro. Le gusta fusionar, hacer contrastes innovadores en el escenario, donde se deja llevar por sus sentimientos, emociones-, y transmite a su público todo lo que lleva dentro. Observa, mira al mundo y luego lo interpreta, vibra, siente, expresa todas sus emociones incluso las contenidas. Siempre luchó por un sueño, traer su arte, su baile, su aprendizaje a su tierra, para ello ha viajado por medio mundo, trabajando duro, adquiriendo experiencia, largas horas de ensayos, casting, audiciones- Un claro ejemplo de trabajo y constancia. Fueron años en los que se sacrificó por su amor a la danza, ahora podemos comprobar que valió la pena.
--¿Dónde nace Jesús?
--En Cáceres el 4 de junio de 1983, el quinto de seis hermanos, mis padres, José y María, son de Malpartida de Cáceres. Por motivos laborales estuvieron viviendo en Madrid, donde se conocieron, siendo los dos de Malpartida, donde finalmente se casaron.
--¿Cómo recuerdas tu infancia?
Preciosa, primero la recuerdo en el pueblo, Malpartida donde me crié jugando en la calle, en los zaguanes de mis abuelas, esa hospitalidad que había, cercanía, generosidad, todo el pueblo era una familia, miras hacia atrás y echas de menos valores y muchas cosas que no tenemos. También tengo recuerdos de mi infancia en Madrid, dónde fuimos a vivir por motivos laborales, vivíamos en Móstoles y era como una extensión del pueblo, muchos vivian allí por trabajo. Estuve en el ballet flamenco de Cáceres, dirigido por María Angeles García, con ocho años mi madre me apuntó a clases de danza en Madrid, al regresar a Cáceres continúo en Sbelta y en el conservatorio, aprendí diferentes disciplinas y me especialicé en flamenco, un sentimiento muy profundo donde se expresan todas las emociones y donde yo traslado siempre el dolor, la pena, la alegría, como concibo la vida, la sociedad-, es una liberación de energías.
-- ¿A qué edad descubriste que querías ser artista?
--Yo creo que fue mi madre la que lo vió y supo guiarme por el buen camino, a pesar de las rosas y las espinas que tiene esta profesión, soy muy feliz dedicándome a ella y siempre le estaré agradecido. Con diecisiete años me voy a Madrid y decido dedicarme profesionalmente al Flamenco.
-- ¿Por qué Cáceres y no una gran ciudad, para un gran artista como tú?
--En mis viajes siempre me acordaba de Cáceres y tenía clavada una espinita de porque en Cáceres, que ha evolucionado mucho a lo que en el flamenco se refiere, no se atendía al baile y sí al cante, tenemos bailaores extremeños muy buenos incluso antepasados como 'Enrique el Cojo', al que apenas se le ha otorgado reconocimiento en esta ciudad, y sin embargo en Sevilla forma parte de un importante legado flamenco. Después de viajar mucho necesitaba parar, estabilizarme, que mejor sitio que mi tierra, cerca de mi familia a la que echaba mucho de menos.
--¿Qué cambiarías de tu ciudad?
--La mentalidad provinciana de los ciudadanos, me gustaría más verdad, más unión, más apoyo-
--¿Cómo te definirías a ti mismo?
--Ante todo sencillo, humilde, inquieto, honesto, buen amigo de mis amigos, leal, hipersensible-
--¿Dónde te ha llevado el flamenco?
--Empecé trabajando en Madrid, con el maestro Rafael de Córdoba, me enseñó la danza desde la humildad, trabajé en el ballet flamenco de Madrid, en el Real Teatro Cinema, en el espectáculo España Baila Flamenco y Carmen de Bizzet. Trabajé una semana en China en el Festival de la Cultura, me temblaron las piernas en La Muralla. Viví un año en Japón, de allí me traje espiritualidad, paciencia, hospitalidad, sentimiento, la gente-, aprendí mucho de ellos y me encantaría volver. Allí trabajé en el Parque Temático Parque España, una miniatura de nuestro país situada en Ugata, no muy lejos de Tokio, pasaban 10.000 personas por día, era impresionante, una experiencia inolvidable. He trabajado en Italia, Portugal y casi toda España. Regresé a Cáceres en el 2009 descanso y disfruto de todo lo que me había perdido durante ese tiempo, disfrutar de mis abuelas, ver crecer a mis sobrinos-, empiezo a fraguar mi sueño y estoy muy contento hasta ahora.
-- ¿Cuáles son tus próximos proyectos?
--El pasado jueves presenté en El Corral de Las Cigüeñas el espectáculo Feel Flamenco (Siente el Flamenco). La idea es que el turismo y el flamenco vayan de la mano. Cáceres necesita alternativas que apuesten por el turismo y qué mejor que el flamenco, arte universal, entremezclando la cultura con nuestra gastronomía y vinos. Nos patrocinan restaurante Los Baldíos y el establecimiento de Gourmet Vive Extremadura, empezamos en Semana Santa en el Corral con pases a las 13.30 y 15.30. Entre tanto sigo fraguando nuevos proyectos de espectáculos.
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