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Kim Young Goo, Maestro Kim / CINTURON NEGRO NOVENO DAN DE TAEKWONDO

Hoy cenamos con el maestro Kim: "Al llegar exclamé: ¡esta ciudad es tan redonda como un balón!, y me enamoré de Cáceres"

Cinturón negro noveno dan, máximo campeón de Corea de taekwondo siete años consecutivos, fue apodado Pierna de Oro por la perfección de su giro de 360 grados y una patada tan grande y tan potente que ponía en pie a pabellones enteros desde Oriente hasta Occidente. Cuando en los 80 su Seat 127 paró por casualidad en la gasolinera Pasarón lo hizo para quedarse. Kim Young Goo, de magistral planimetría, criado en el budismo, bautizado luego al cristianismo como Alfonso, conocido como Maestro Kim, despliega su mesa y su mantel y lo hace, con arte marcial, para El Periódico Extremadura

Hoy cenamos con el maestro Kim: "Al llegar exclamé: ¡esta ciudad es tan redonda como un balón!, y me enamoré de Cáceres"

Hoy cenamos con el maestro Kim: "Al llegar exclamé: ¡esta ciudad es tan redonda como un balón!, y me enamoré de Cáceres"

Cruzar la puerta de este noveno piso del Edificio El Descubrimiento es entrar directamente en Chung Nam Ye San, un pueblo de interior de 50.000 habitantes situado a 250 kilómetros de Seúl, la capital de Corea del Sur, en ese lugar de la tierra donde nace el sol y hay verduras frescas, frutas dulces y pepinos gigantes más grandes que el brazo más robusto. La casa es como un pequeño continente asiático de Cáceres donde viven Kim Young Goo, o lo que es lo mismo el Maestro Kim, y su mujer, Sin Hyun Suk, mayestática anfitriona, versada en el conocimiento de un castellano casi impecable. Este licenciado en Ciencias del Deporte regenta un gimnasio especializado en taekwondo por el que han pasado más de 10.000 alumnos. Nos recibe cuando en el televisor el capítulo de una teleserie de la cadena coreana SBS que se emite dos veces por semana da sus últimos coletazos. Una gran foto preside el salón, está captada en los años 80 en el Castillo de la Arguijuela y en ella se ve al matrimonio junto a sus tres hijos y un hermano del maestro. Sobre la mesa, un mural con un proverbio: "Tu corazón tiene que estar tan limpio como el espejo" . En casa de los Kim jamás te sentirás un forastero porque en ella no faltan ni el vino ni el picante, el maridaje perfecto que convierte la vida en un paladar único. Tampoco falta el cinturón negro, ese que te da el valor, la dignidad, la caballerosidad, esculpe tu cuerpo y disciplina tu mente hasta convertirte en un perfecto y moderno samurai.

--¿Qué supone la capitalidad gastronómica para Cáceres?

--Lo fundamental es que anima a los turistas a conocer nuestra ciudad tras la obtención de un galardón tan prestigioso. Me da mucha alegría saber que a partir de ahora vienen a vernos con mucha más frecuencia gentes de Madrid, Barcelona, Granada, Sevilla y hasta Corea.

--¿Qué le cuenta usted de Cáceres a sus amigos de fuera?

--Primero les explico nuestra situación geográfica, que estamos cerca de Madrid. Luego les hablo del jamón de Montánchez y de la cereza del Valle del Jerte, hombre y de la parte antigua claro, y de Malpartida, y les digo que tienen que subir al santuario de la Montaña, para que vean lo bonito que es Cáceres desde arriba y para que recen.

--Porque usted es católico...

--La familia de mi mujer era cristiana y la mía budista. Siempre quisimos casarnos por la Iglesia y cuando llegamos a España, a Tarrasa primero, tuvimos que bautizarnos. A mí me gustaba el nombre español de Alfonso y a ella el cura le dijo que la bautizaría con el de Julia, supongo que por la fecha de su nacimiento.

--¿Pero cómo llegan a España?

--La Federación de Taekwondo de Cataluña pidió un maestro a la Federación de Corea. Como yo llevaba siete años consecutivos obteniendo premios, un amigo me animó a venir a España. Estuve durante un año enseñando a grandes competidores de Cataluña.

--Y al final vienen a parar a Cáceres...

--Cuando vivíamos en Tarrasa nació la niña. Yo no paraba de hacer exhibiciones, el presidente de la Federación Burgalesa, José Antonio Santamaría, se enamoró de mi forma de trabajar y avaló con un préstamo para que pudiéramos montar un gimnasio en Palencia. Pero yo era el hermano mayor, había muerto mi padre y por mucho dinero que mandábamos a Corea no llegaba para todos, así que se vino toda la familia a España y yo seguía barajando la idea de montar otro gimnasio, pero en Sevi

lla. Casualmente, de vuelta del viaje de Andalucía, paramos en la gasolinera Pasarón. Al llegar exclamé: ¡esta ciudad es tan redonda como un balón!, y me enamoré de Cáceres. Ese mismo día, era el año 1984, nos fuimos a dar una vuelta por la ciudad. Aparcamos en la calle Arturo Aranguren. Allí había una tienda de Muebles Marcos. El local se traspasaba, nos gustó el sitio y hasta hoy.

--Y nos trajo el taekwondo y desde entonces todos los cacereños les queremos...

--Creo que es porque nosotros hacemos las cosas con corazón y eso es muy importante. Un tío de mi mujer, Lee Ki Hwan, escribió un día este proverbio: "El corazón tiene que estar tan limpio como el espejo". Y esa debe ser la máxima que guíe nuestra vida. Trato a los alumnos como si fueran mis hijos porque mi gimnasio es como mi familia. Por él han pasado más de 10.000 alumnos y estoy orgulloso de mis más de 10.000 entre hijos y ya nietos (carcajadas). Hay alumnos que llevan con nosotros 30 años. Los quiero un montón.

--¿Qué es el taekwondo?

--Tae significa pierna, kwon significa puño y do significa mente. Por eso siempre imparto yo las primeras clases a mis alumnos, para mentalizarlos de que antes de utilizar el puño y la pierna hay que respetar al padre, luego hay que respetar a los hermanos, luego a los amigos, a los profesores y educadores, porque si no respetamos y no somos educados no avanzamos.

--Claro, porque el taekwondo no es pegar hostias...

--Noooo. Lo primero es cambiar el chip. El taekwondo es autocontrol y respeto, aunque estés en la discoteca. Fíjese que cuando era un niño todo el mundo se metía conmigo porque era el más bajito de la clase (risas). Entonces decidí apuntarme a taekwondo. Mis primeras enseñanzas las recibí del maestro Koo, que era muy inteligente. Me suspendió el primer examen porque quería ver, precisamente, cómo iba mi mente. Suspender era la prueba para superarme. Y llegué a lo más alto. Me llamaban Pierna de Oro porque hacía un giro de 360 grados y luego daba la patada, grande y potente, eso en lo deportivo. En lo personal, el taekwondo me ha dado muchos amigos.

--Las enseñanzas del taekwondo las aplica a su propia vida y por eso en su casa nunca se siente uno forastero...

--Aunque hablamos distintos idiomas, no somos tan diferentes. Si tratas con cortesía, compañerismo y eres humilde, todos te respetarán.

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