Además de empresarios y fundaciones, la plaza Mayor capta la atención de ciudadanos ilusionados con vivir en el principal centro de actividad turística y ahora también social, a dos pasos del casco histórico. Tomás Sánchez es el titular de una empresa de construcciones y reformas que está rehabilitando un inmueble sobre los soportales, en el número 13, con balcones a la plaza, destinado a residencia particular. «Se trata de una obra integral. Hemos cambiado la carpintería, la fontanería, la instalación eléctrica, los baños, la cocina... Realmente está quedando muy bien», detalla.

La crisis redujo los precios del casco viejo y ha permitido que estas casas hayan sido adquiridas. Además, las reformas tienen hoy presupuestos contenidos. «Al cerrar las constructoras, hay bastante competencia en el sector por parte de trabajadores que se han puesto por su cuenta, y eso repercute en los precios», revela el profesional. «Esta zona tiene encanto, se ven muchas reformas y los nuevos materiales permiten acabados extraordinarios», subraya.