El próximo domingo miles de personas se presentarán con el objetivo de ser concejales o alcaldes de sus pueblos. Merecen un homenaje pues en estos tiempos en los que denostar a los políticos es una moda, no todo el mundo tiene el coraje para afrontar el cargo.

Se trata de la tarea política más gratificante a la vez que la más ingrata. Es la más gratificante porque las decisiones se ven materializadas casi inmediatamente, lo que se tarda en asfaltar unas calles, celebrar un evento, construir unas viviendas... Y es la más ingrata porque nadie es tan criticado como un alcalde o concejal. Parece como si se hubiera elegido a los más tontos del pueblo porque los listos están en la barra de un bar o en el cobarde anonimato de internet aportando críticas y soluciones a los problemas sin explicarse por qué no se les ocurren a los ediles. ¡Desperdicio de inteligencia!

Ser alcalde o concejal es uno de los honores más grandes que puede tener un político porque pone de manifiesto que sus paisanos confían en él y le encuentran capacitado para hacerles la vida más agradable. No dudo de que la mayoría de los elegidos llegan al cargo llenos de ilusión y de proyectos, repletos de buena voluntad y ponen toda su sabiduría y experiencia al servicio de los ciudadanos e intentan solucionar los problemas más elementales y banales y también los más intrincados.

A pesar de que se topan con la cruda realidad y la Administración, gracias a ellos tenemos aceras, paseos, edificios públicos, jardines, servicios de agua y de limpieza... Sacrifican una buena parte de su vida familiar y de ocio para servir a sus conciudadanos y la gran mayoría de ellos sin ninguna remuneración, pese a lo que se dice maliciosamente. El próximo domingo iré a votar no solo por deber cívico sino para hacerles un homenaje y poner de manifiesto mi agradecimiento a esas personas por su valentía y disponibilidad en bien de los demás. Eso sí, no dejaré de criticarles cuando me parezca que lo hacen mal, pero todos tenemos el derecho a equivocarnos, empezando por los críticos.