El Plan de Igualdad será una de las prioridades del nuevo ayuntamiento cacereño, que reafirmará así su compromiso en la lucha contra la violencia de género y apostará por la supresión en toda la documentación institucional municipal y en las aulas del lenguaje sexista a medio y corto plazo. Así lo adelantó a este periódico la concejala de Asuntos Sociales y Mujer, María José Pulido. En ese plan se incluirán también campañas de concienciación en los centros educativos contra la violencia machista. Además, se colocarán mapas publicitarios con los puntos negros (zonas menos seguras, callejones oscuros, etcétera) de la ciudad donde puedan actuar los violadores; fomentar cursos de formación y concienciación sobre igualdad y violencia de género a los agentes de la Policía Local, Guardia Civil y Cuerpo Nacional de Policía en la ciudad, hosteleros y en definitiva a toda la ciudadanía.

Asimismo, aboga por la creación inmediata de apoyo local interdisciplinar para acompañar, ayudar y proteger a las víctimas de forma permanente. Pulido subraya que «es difícil cambiar una sociedad asentada en un sistema patriarcal». Sin embargo, destaca la importancia de que desde la institución más cercana a la ciudadanía, los ayuntamientos, se rechacen «las agresiones y a los agresores, sean quienes sean».

Además, la concejala insiste en la necesidad de «concienciar a la ciudadanía de la desigualdad existente entre mujeres y hombres y formar a una sociedad en igualdad, con cursos de formación a todos los agentes que trabajen con mujeres víctimas de violencia». Estas medidas se están trabajando y a partir de septiembre se abrirá un proceso de participación ciudadana para diseñar ese plan de igualdad. El que existe está vigente hasta este año, de modo que todas estas medidas se llevarán a cabo en 2020.

Pulido explica que estas iniciativas tienen la finalidad de que permanezcan en el tiempo. «No nos vale con que solo se hagan en días o semanas puntuales y luego se olvide», insiste.

María José Pulido se refiere igualmente a la pornografía, «que se ha convertido -señala- en el elemento más influyente de la educación sexual en edades muy tempranas. Es decir, la población juvenil adquiere una idea distorsionada del sexo, basada en perpetuar estereotipos de género con un modelo de relación desigual, en el que la mujer es cosificada y debe estar disponible para responder ante todos los deseos sexuales del hombre. Y lo que se desea son prácticas sexuales violentas no consentidas, y de manera permanente».

La responsable municipal es muy clara: «Que las mujeres vivamos una vida libre de violencias machistas es un derecho humano fundamental reconocido a nivel internacional. Libres de violencias en el ámbito de la familia, la pareja, expareja, el trabajo, en nuestras comunidades, online, y en el espacio público».

Explica que «en esta apropiación y redefinición del espacio público como un espacio nuestro y de nuestras hijas, y de todas las que vendrán detrás, el disfrute está en el centro. Tenemos derecho a ocupar espacio y a navegar las calles dueñas de nuestros cuerpos, nuestros deseos, y nuestra libertad. La responsabilidad de la violencia la tiene quien la ejerce, quien elige violentar».

En esta época de fiestas multitudinarias, de fiestas en pueblos, en ciudades, de festivales, concluye María José Pulido, «las feministas seguirán demostrando su solidaridad con todas las mujeres, a través de puntos violetas, cursos de autodefensa, mecanismos de prevención y respuesta a casos de acoso y agresión sexual».

En este sentido, la concejala dice «que algunas comunidades han avanzado de la mano de expertas en esta problemática para poder garantizar fiestas libres de violencias machistas».