El Ayuntamiento de Cáceres obligará a proteger las chimeneas del casco histórico de la ciudad para evitar su eliminación, según confirmó el concejal de Patrimonio, José Ramón Bello. Indicó que esos elementos constructivos se incluirán en el catálogo del Plan Especial del entorno protegido. «Estamos recopilando datos porque cuando se abordó el plan había muchas fichas incompletas, no se le dio acceso a los palacios al equipo redactor», dijo Bello, que añadió: «Ahora toda esa parte se está cuidando mucho, los técnicos están entrando en todos los patios y están haciendo un trabajo muy concienzudo porque se trata de muchas chimeneas», señaló el responsable municipal, que no pudo precisar el número exacto.

El concejal dio estos datos después de que ayer el portavoz de Vox, Teófilo Amores, pusiera el foco informativo en la eliminación de la tradicional chimenea que había en la cubierta del edificio de la plaza Mayor que linda con la calle Paneras, donde la Fundación Valhondo -propietaria del inmueble- realiza un bloque de apartamentos. Amores lamentó que se haya «destruido una chimenea que tenía -dijo- unos 140 años de antigüedad, una preciosidad que aparece en todas las fotografías que tenemos de la parte alta de la plaza».

En este sentido, el concejal de Patrimonio insistió en que la obra pasó el visto bueno técnico y que cuenta con los permisos necesarios. Teófilo Amores también se refirió a esta cuestión: «Por lo visto ha habido un informe de un técnico que decía que la chimenea no tenía mayor valor, pero cualquiera que ve la foto reconoce que sí tenía un valor. La chimenea estaba integrada en el tejado de la propia casa, lo han tirado para hacerlo nuevo, pero se han cargado la chimenea», reiteró Amores, que alabó la actitud del concejal de Patrimonio: «José Ramón Bello me está confirmando que todas las chimeneas se van a declarar protegidas. Y esa es una de mis reivindicaciones, porque soy un enamorado de la parte antigua y de estas chimeneas, que son una maravilla las que tenemos aquí en Cáceres».

Bello admitió que este elemento «no estaba protegido y lo que la constructora ha hecho ha sido eliminarlo para arreglar la cubierta y reconstruirlo después. Es un asunto que viene de atrás, quizá nosotros (refiriéndose al PSOE) hubiéramos intentado otra alternativa».

Por su parte, el subdelegado del Gobierno y responsable de la Fundación Valhondo, José Antonio García Muñoz, explicó que la Fundación Antonio Rodríguez, un filántropo cacereño que decidió donar su patrimonio a beneficio de la infancia, disponía, entre otras propiedades, de dos edificios en la plaza Mayor, los dos primeros de los soportales nada más entrar por Pintores. La Fundación Valhondo-Calaff ha absorbido a la primera y ahora es la encargada de esta actuación. Los dos edificios se han convertido en uno, dividido en cinco viviendas de apartamentos, de entre 50 y 80 metros cuadrados, con entrada por la calle Paneras, que serán alquilados. Con ello se pretende aumentar el rendimiento de la fundación conservando su patrimonio para mantener las ayudas sociales. El bajo seguirá arrendado a la tienda de regalos que lo ocupa en la actualidad y además se creará otro local que también se alquilará, con entrada por la plaza.

DETALLES DEL PROYECTO / El arquitecto de la obra, Francisco Serrano, advirtió que «con la chimenea no ha ocurrido nada que no estuviera proyectado». Explicó que la construcción se apoyaba sobre la cubierta de madera que, tras un siglo, estaba podrida. «Hemos retirado mas de una tonelada de excrementos de palomas, con el peso y los olores que eso conlleva, y la presencia de pulgas y garrapatas». El arquitecto detalló que en el edificio había dos chimeneas, que no eran de piedra ni de granito sino «de ladrillo tosco».

Añadió que este tipo de chimeneas no son comparables, por ejemplo, a un escudo heráldico de granito, sino que en este caso, se realizan con un material de muy inferior calidad. En el caso de las del edificio de la plaza, y dado su mal estado, se han quitado y se harán dos réplicas. Serrano apuntó que antes de derruirlas se realizó un reportaje fotográfico exhaustivo para que el resultado «fuera idéntico al de los elementos retirados». Recordó igualmente que estas chimeneas ya no tenían uso, y que se trata de elementos funcionales, no ornamentales, de modo que las nuevas se instalarán para que puedan ser utilizadas.

Aclaró que tendrán las mismas dimensiones y situación que las originales, con la diferencia de que ahora no generarán peligro físico puesto que se trata de un material renovado. Finalmente, el arquitecto dijo no entender la polémica y convino en que en Cáceres «hay gente que se queja por todo, hasta por unas chimeneas, cuando existen problemas mucho más importantes». Insistió en que las nuevas construcciones serán más seguras y más funcionales «porque no se ponen ahí para que queden monas, sino con la intención de que tengan la utilidad para las que fueron creadas».