El Museo de Cáceres luce diferente desde principios de mes. ¿La razón? Las piezas únicas que decoran algunos de sus rincones, obra de Julián Gómez (Cáceres, 1966), un artista plástico y restaurador que desarrolla su labor tanto en Extremadura como fuera de ella y que codirige la conocida Galería de Arte Kernel. Ha trabajado la pintura y la escultura, pero en esta ocasión aborda una intervención en los diferentes espacios del Museo de Cáceres, combinando varios metacrilatos, soporte que viene trabajando durante los últimos años, con piezas escultóricas tanto en alabastro como en latón y cientos de flores realizadas en papel milar.

Ya en la fachada del museo, una explosión dorada (en la foto) recibe al visitante desbordando los balcones que dan a la plaza de las Veletas; el patio de este edificio acoge también esculturas en latón dorado que sirven de anticipo a la delicada intervención en el aljibe, donde cientos de estas flores flotan como nenúfares.

La intervención continúa en el jardín del museo, evocando un luminoso escenario en el que conviven el patrimonio natural, la piedra que trabaja el artista, con la intervención artística que recrea formas vegetales ideales, en distintos colores y texturas. La sala de exposiciones temporales completa la visita con la presencia de sus delicados metacrilatos y un video en el que se expresa el desarrollo del proyecto.