Felipe Benjumea, director no ejecutivo de Infinity Lithium, y David Valls, director técnico, presentaron la noche del miércoles el proyecto de la mina de Valdeflores «a un nutrido grupo de miembros del Círculo Empresarial Cacereño», según informó ayer la empresa, que promueve la mina de litio, en una nota de prensa.

La presentación de la iniciativa minera entra dentro de la campaña de la empresa para dar a conocer el proyecto a la sociedad cacereña. En esta reunión se abordaron «todos los datos técnicos, económicos y medioambientales del proyecto», agregó la empresa. Precisamente las cuestiones medioambientales son el principal inconveniente de la iniciativa. El ordenamiento urbanístico de la ciudad impide la mina por la protección que da al terreno y la Junta está tramitando la declaración de la sierra de la Mosca, donde está Valdeflores, como Paisaje Protegido.

Entre las cuestiones que se abordaron en el encuentro y que destacó la empresa están que el proyecto permitiría «la creación de hasta mil puestos de trabajo, entre empleos directos e indirectos, así como la capacidad de atraer nuevas industrias y la generación de un nuevo eje de desarrollo industrial». En cuanto al medioambiente, desde Infinity se insiste en que el proyecto «no supone ningún riesgo», dado que «cumple escrupulosamente con la legislación vigente».

En la comunicación del encuentro, la empresa también recoge impresiones del presidente del Círculo Empresarial Cacereño, Diego Hernández. En las mismas, Hernández valora positivamente la voluntad de Infinity de compartir todos los detalles del proyecto con el Círculo Empresarial. «Sobre Valdeflores se ha hablado mucho, pero apenas se ha debatido, nosotros queremos disponer de todos los datos y conocer la realidad del proyecto para poder basar en hechos nuestra opinión», afirma Hernández en las declaraciones recogidas por Infinity Lithium.

Uno de los asuntos de los que se habló en la reunión fue de qué beneficios traería este proyecto a la economía local, los empresarios cacereños «transmitieron su preocupación porque los frutos del proyecto acaben beneficiando a otros lugares, en lugar de desarrollar en Cáceres un nuevo eje estratégico gracias a la posibilidad de atraer nuevas industrias asociadas al sector de la movilidad eléctrica», según destacó Infinity.

De momento la mina es un proyecto. Todo depende ahora de la decisión que adopte la Consejería de Transición Ecológica, que debe decidir si concede el permiso de investigación de 47 cuadrículas mineras. Son dos autorizaciones sobre las que tiene que pronunciarse. En una de ellas la respuesta lleva ya dos años de espera desde que se expuso la documentación al público. Hasta que no se den esas autorizaciones no se podrá seguir con los trabajos de campo y dar el paso siguiente, que es la petición de la concesión de la explotación de los recursos. Si no hay permiso de investigación, el proyecto no puede continuar. A esto se suma que la consejería está tramitando dar más protección al espacio. Tiene que decidir si lo declara Paisaje Protegido.