JORNADA DE PROTESTA

Los hosteleros escenifican el "funeral" del sector

Unos 400 personas participan en Cáceres en la concentración organizada por Fexbares

La hostelería sale a la calle e Cáceres: "Nos están dejando morir lentamente"

SILVIA S.F

En silencio. Con el único sonido del redoble simulado de campanas a través de una gigantesca paellera y un cucharón, la hostelería ha querido visibilizar hoy en Cáceres lo que han calificado como “el funeral” de un sector al que “están dejando morir lentamente”, asfixiado tras casi un mes de cierre precedido de un año de restricciones y confinamientos como consecuencia de la pandemia de covid-19. Unas 400 personas se han unido a la protesta en la plaza Mayor de Cáceres organizada por Fexbares y que estaba convocada en una decena de localidades de la región, entre ellas Badajoz, Plasencia y Cáceres. En la protesta había empresarios, trabajadores y también integrantes de otros sectores que dependen de la hostelería. “Aquí estamos todos unidos, porque esto nos golpea por igual el pequeño y al que tiene dos estrellas Michelín”, ha reivindicado el presidente de Fexbares José Parodi.

Los participantes se han ocupado toda la extensión de la plaza Mayor guardando la distancia de seguridad y rodeando una instalación con decenas de mesas y sillas vacías, además de utensilios de cocina, en la que han querido visibilizar el vacío y el abandono que viven desde los primeros coletazos de la pandemia. Una gran pancarta con el lema de la protesta ‘Estamos fritos y si futuro’ presidía los soportales. Entre los asistentes había caras de enfado, angustia y resignación. “Nos sentimos abandonados. Nos están dejando morir lentamente”, afirma Miguel Martín portavoz de la Asociación de Cafés, Bares y Restaurantes (Acabares). “Este cierre ha hecho mucho más daño que el de marzo, porque entones veníamos de un 2019 que había sido muy bueno. Ahora venimos de un 2020 que ha sido horrible para el sector y la Navidad ha sido desastrosa; así que todos estamos ya sin músculo y sin pulmón porque nos hemos quedado ahorros. La situación es lamentable” describe el empresario, que está al frente del Vivaldi.

El sector asume la difícil situación sanitaria que hay. “Lo que decimos es que un cierre tiene que venir acompañado de ayudas, y que si tenemos restricciones de aforo del 30% no puede ser que tengamos que hacer frente al 100% de impuestos, de sueldos, de agua y de luz” reclama Martín, que avisa de que a muchos negocios se les acaba el tiempo: “prometen ayudas para dentro de seis meses y probablemente cuando lleguen, muchos habremos ya cerrado”, subraya. “Todos conocemos a alguno que ha cerrado o tiene previsto cerrar. El futuro que tenemos por delante es muy negro”, insiste.

En todas se leyó un manifiesto común en el que piden a la administración diálogo y un plan de futuro para la reapertura de la actividad, además indemnizaciones por inactividad, compensaciones para los gastos y reducción de la presión fiscal. «A pesar de la profesionalidad con la que hemos encarado esta situación, estamos al límite de nuestra capacidad y al borde de la quiebra económica», recogen. La mayoría dudaba por la mañana de que el Consejo de Gobierno aprobara alguna medida que les permitiera levantar la persiana ya con garantías.

"Hemos ido aguantando con el dinero que teníamos ahorrado. Pero llega un momento en el que la hucha se acaba y la situación es ya insostenible", dice Eva Armengod, que tiene los locales Mafia y Volapié. Hay 15 trabajadores entre los dos negocios de los que en estos momentos están trabajando únicamente a tres para mantener el servicio a domicilio en Mafia. El resto están en ERTE. “El servicio a domicilio no te mantiene, sirve para activar la cabeza y dar salida al producto que tienes, pero no sirve para más. Trabajar ya es una necesidad y eso es lo que reivindicamos.

Ruth María Rodríguez, propietaria del restaurante Orense, con más de medio siglo de vida en Cáceres.“Hemos tenido crisis, pero nunca como esta, nunca así. Hemos ido sobreviviendo, pero no hay derecho a lo que estamos viviendo y es indignante. Hemos aguantado lo inaguantable: nos han cambiado los horarios de un día para otro y no nos hemos quejado. Hay varias familias que dependen de mí y no tenemos salida", reclama.

Una representación de los hosteleros que participaron en la protesta se dirigió después al ayuntamiento, donde fueron recibidos por el alcalde Luis Salaya y el portavoz del equipo de Gobierno, Andrés Licerán, que mantuvieron un encuentro con ellos para escuchar las reivindicaciones del sector.