La peatonalización de Gómez Becerra era la obra más esperada entre los comerciantes y hosteleros de la zona, pero ha llegado en el peor de los momentos. Los empresarios llevan años demandando la reforma de esta calle, una de las principales arterias comerciales de la ciudad, pero el inicio de la misma coincidió con la reapertura del comercio tras llevar más de un mes cerrados por la pandemia. Aplauden el comienzo de los trabajos porque creen que va a suponer un importante beneficio, pero ahora la obra lastra aún más sus negocios porque resta clientes y eso que, de momento, todavía se puede caminar por los acerados.

«Hemos estado un mes cerrados y justo el día que abrimos empezaron. El primer mes ha sido el peor», apunta Marina Rodríguez, de Rosso Decora. Asegura que el trabajo de las máquinas le hace perder clientes y más ahora, con los límites de aforo establecidos en el interior. El problema, según explica Rodríguez, es que, al estar obligados a reducir el aforo al 30%, el resto de la clientela se ve obligada a esperar en la calle para poder entrar. «La gente no se queda en la calle y se marcha porque es muy incómodo el ruido».

Por esta razón, la responsable de Rosso Decora cree que lo más acertado habría sido que la obra comenzara en enero, coincidiendo con el mes que el comercio y la hostelería han estado sin actividad (en el caso de las tiendas, cerraron el 7 de enero y volvieron a abrir el 29). La opinión es generalizada entre los empresarios de la zona. Por eso Isabel Lázaro, que gestiona La Luna y a la vez es la presidenta de la asociación de comerciantes, pide que los trabajos no se retrasen (el plazo de ejecución son cinco meses). «Sabemos que era imposible que empezaran antes porque la obra no estaba adjudicada, pero es un momento complicado por eso lo único que pedimos es que dure lo menos posible», incide esta comerciante.

La obra afecta también a la hostelería, sobre todo en esta calle donde los bares no tienen terraza y el cliente aún es reacio a alternar en el interior de los establecimientos. Si a eso se le suma una obra en plena puerta, la situación se complica. «Estamos agotados psicológicamente. Es una detrás de otra, no tenemos casi clientes y venimos de estar casi dos meses cerrados, pero no nos queda otra que aguantarnos», señala Toñi, del Fogón de Toñi.

Los empresarios reconocen, eso sí, que la actuación va a dar después un empujón a sus negocios. «Ha empezado hace dos semanas y estamos deseando que acabe pero porque queremos que la calle se arregle porque lo necesitábamos», insiste la presidenta de los comerciantes. Los hosteleros, además, podrán tener la oportunidad, una vez peatonalizada la calle, de instalar veladores, hasta ahora imposibles de colocar por lo estrechas que son las aceras.

374.338 euros de inversión

La obra se ejecuta a través del programa de la Estrategia de Desarrollo Urbano Sostenible e Integrado_(Edusi), que coordina directamente la Diputación de Cáceres. La lleva a cabo la empresa Fervian Vías y Áridos y costará 374.338 euros (el 80% aportados por los fondos europeos y el resto por la institución provincial).

Los trabajos van a permitir adaptar la vía a una plataforma única hasta la calle Hermandad, el tramo que resta hasta la gasolinera Mirat no se tocará, ya que los informes técnicos impiden la peatonalización de esta prolongación. La calle contará con bancos y más árboles y el acceso de vehículos estará restringido salvo para los usuarios de los garajes. El tráfico estará vigilado con cámaras tal y como se hace en la calle San Pedro de Alcántara desde que es peatonal y se hará en breve también en las calles de los Obispos, que también cuentan con plataforma única desde junio del pasado año.

En estos momentos, tal y como avanzó el diputado del área de Infraestructuras, Fernando García Nicolás, la actuación se centra en el levantamiento de la capa de rodadura, para proceder después a la excavación necesaria. Hasta ahora no se ha avanzado lo esperado debido a las inclemencias del tiempo, pero se espera que la obra termine en tiempo. «Estamos volcados en que se cumpla el plazo e incluso se trabaja en que se pueda adelantar. Somos conscientes de la situación que viven los comerciantes y hosteleros», afirma el diputado. La obra está programada de tal forma que permitirá el desarrollo empresarial con normalidad.