37 años después, Eladio Pascual, que siempre escribió cuentos, ha vuelto a coincidir con su compañero de colegio, Rafael Fatuarte, que pintaba. «Yo escribía y él dibujaba», cuenta Eladio mientras ambos posan en La Cuesta de la Compañía, que es uno de esos lugares de cuento de nuestra parte antigua. Y precisamente de un cuento es de lo que va este reportaje, el que lleva por título ‘El mordedor de alfombras y otros cuentos’ que ambos autores han construido al alimón y acaba de publicar la Editora Regional.

Son 87 páginas convertidas en un recreo, que por algo lo mejor del colegio es el recreo. Y lo mejor del colegio son los cuentos. ‘Es verdad, no es un cuento; hay un ángel guardián que te toma y te lleva como el viento’, contaba Gabriela Mistral. Ocurre lo mismo con este ejemplar que arranca con una frase de esas de enmarcar, de las tantas que tiene Eduardo Galeano y que te abrazan como el aire: ‘Dicen los científicos que estamos hechos de átomos; a mí me dijo un pajarito que estamos hechos de historias’.

Y todas esas historias de este cuento arrancan con frases célebres, de Oscar Wilde, de Kafka, o de Borges: ‘Modificar el pasado no es modificar un solo hecho; es anular sus consecuencias, que tienden a ser infinitas. Dicho sea con otras palabras; es crear dos historias universales’. La cita del escritor argentino ilustra ‘El mordedor de alfombras’, uno de los relatos que precisamente da título al libro. Sitúa al lector en el 6 de septiembre de 1939, al comienzo de la Segunda Guerra Mundial y el inicio del rodaje de la película ‘El gran dictador’, de Charles Chaplin. Cuentan que cuando Hitler la visionó pataleó, lloró, destrozó la pantalla, maldijo a su autor. «Eran célebres sus rabietas histéricas en las que se tiraba al suelo y mordía la alfombra», señala Eladio.

Y así van hilando los creadores la obra, que aborda temas diversos, «recuerdos de infancia, de mi padre, los últimos días de mi madre» o cómo Kafka entra en casa y el autor consigue desarrollar dos cerebros, con uno escribe, con otro lee a Delibes.

Son cuentos amables, hay una treintena de ellos y se convierten en una delicia gracias a Eladio Pascual, nacido en Tetuán, doctor en Derecho, funcionario de la Agencia Tributaria y profesor de universidad, y de Rafael Fatuarte, ingeniero industrial nacido en Badajoz.

‘El mordedor de alfombras’ acaba siendo un álbum de fotos familiar, consecuencia de una mirada bondadosa sobre nuestra naturaleza, que por algo este libro acaba con esa también célebre frase ‘La simplicidad es la gloria de la expresión’; lo dijo Walt Whitman.