El Juzgado de lo Penal número 1 de Cáceres ha condenado a un hombre como autor criminalmente responsable de un delito continuado de maltrato a animales domésticos con resultado de muerte a la pena de un año y seis meses de prisión, con la accesoria de inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena e inhabilitación especial para el ejercicio de profesión, oficio o comercio relacionado con animales y para la tenencia de los mismos, por tiempo de tres años, así como el pago de las costas procesales.

Según recoge la sentencia como hechos probados, el acusado era responsable del ganado de la empresa Almagrera 2014 SL, a su vez titular de la explotación Valdelayegua. Esa mercantil había confiado en el acusado el cuidado de los animales domésticos que se alimentaban en una finca en virtud de un contrato de aprovechamiento de medias hierbas y montaneras en la finca Valdelagua y Lobosillo, dentro de los términos municipales de Montánchez y Alcuéscar.

Sin embargo, el "estado total de abandono" de los animales domésticos obligó a los dueños de la finca cuyos pastos habían arrendado a la mercantil Almagrera 2014 SL, a poner en conocimiento de las autoridades la situación en la que sospechaban que se encontraban los animales, por lo que el 16 de julo de 2018, los agentes de la Guardia Civil realizaron una inspección de la finca, y descubrieron el cadáver de seis ovejas identificadas con crotales y dos cadáveres de ovejas más sin identificación.

Además de las muertes de estos ocho animales domésticos, pudo comprobarse la pésima condición de salud de otras cuatro ovejas con crotales y de un cordero de unos cinco meses con un estado de desnutrición evidente, así como miasis (enfermedad parasitaria ocasionada por larvas de mosca) sin cuidado veterinario.

A pesar de dársele un primer aviso y siendo el acusado plenamente consciente del riesgo que su falta de atención, de prestación de comida y de agua generaba en la vida de los animales, los días 23 y 30 de julio de 2018, pudo descubrirse que los animales que seguían vivos no tenían ni agua ni comida, ni se les había prestado la asistencia adecuada por parte de un veterinario, menoscabando la salud de los mismo, muriendo por causa de este comportamiento dos ovejas, cuyo precario estado de salud ya se había constatado y advertido al acusado el 16 de julio.

A pesar de la denuncia por los servicios veterinarios de la Junta de Extremadura el acusado continuó con su pasividad en la asistencia a los animales, sin facilitarles ni agua ni comida ni asistencia veterinaria imprescindible para su supervivencia y su salud, descubriéndose el 13 de agosto dos nuevas vacas y otra oveja muertas, además de una vaca con la extremidad trasera derecha fracturada.