No habrá feria en San Fernando, en la última semana de mayo. Primero lo dijeron los feriantes, pasadas las tres y media de la tarde de este lunes. Después lo confirmó el gobierno local, minutos antes de las siete de la tarde. El punto de desacuerdo estuvo en la negativa del gobierno local a permitir que se instalasen en el ferial la totalidad de negocios que hay siempre en la feria. No se quería puestos de comida y bebida para limitar los movimientos dentro del recinto ferial. Los feriantes rechazaron este modelo de celebración. Se negaron a que a unos sí se les dejase instalarse y a otros no. La ultima reunión entre ambas partes se celebró pasadas las dos de la tarde. Treinta minutos antes ya solo quedaban en las Piñuelas, en el acceso al ayuntamiento, cinco del medio centenar de empresarios del sector que se concentraron a las diez de la mañana en la plaza Mayor para reclamar una solución. En la anterior, celebrada el viernes, no hubo acuerdo, anticipaba lo que pasó este lunes.

Rosa Morgado, representante de los feriantes, subrayó que no habrá feria e insistió en que se trata de una decisión que es «definitiva». No habrá vuelta atrás porque «no da tiempo», quedan poco más de dos semanas para la fecha habitual de la feria de San Fernando, y «nadie cederá, ni nosotros ni ellos -el ayuntamiento-». El portavoz del gobierno municipal, Andrés Licerán, repitió unos horas después que «no habrá feria» en unas declaraciones difundidas por parte del ejecutivo local. Añadió que sí habrá un programa «de actividades alternativas» para que los más pequeños puedan «disfrutar de una feria diferente».

Morgado achacó la ruptura a que el ayuntamiento se ha mostrado inflexible a la hora de permitir que se instalen puestos de comida y de bebidas. «Si no hay -puestos de comida-, poco más se puede hablar. En el tema de las tasas se podía haber negociado, pero sin puestos de comida, no hay nada que negociar». La representante de los feriantes se mostró tajante al asegurar que no habrá nuevos contactos con el gobierno municipal. Insistió en que si se admite ahora que parte de los empresarios del sector no se puedan instalar, se crearía «un precedente» de cara a las ferias que siguen a la de Cáceres en el calendario, las de Plasencia y Badajoz.

Licerán lamentó que no se haya llegado a un acuerdo con los feriantes. Explicó que en la actual situación de crisis sanitaria «no nos podemos arriesgar a repetir en la ciudad de Cáceres imágenes como las que este fin de semana hemos visto en otras ciudades y eso nos hace ser más cautos que nunca en la confección de la feria». Explicó que por parte del ayuntamiento no se podía permitir que en el ferial se instalase «ninguna actividad de comida o de venta de bebida que hiciera que la gente sin mascarilla se moviera por el recinto» ferial».

Licerán reiteró que por parte del gobierno local se ha hecho un esfuerzo en las negociaciones con los feriantes, incrementando la cifra de días, se propuso una feria del 27 de mayo al 6 de junio, y «doblando» la planificación del gasto previsto en limpieza, seguridad, servicios públicos o electricidad. «En las condiciones que piden los feriantes es imposible una feria», según manifestó el portavoz del gobierno.

El pasado viernes, el portavoz del gobierno sumó a esta razón otra, al asegurar que no se favorecería la instalación de puestos de comida porque «no se va a castigar doblemente» al sector de la hostelería en la ciudad con la competencia que se ejercería con los puestos de comida y de bebida que se montarían en el ferial.

«Necesitamos trabajar, no es solo económico, también por salud mental»

El intento del gobierno local de celebrar una feria en San Fernando ha quedado en la orilla. Se pasó de una idea de hacer una feria con solo atracciones a permitir, en la reunión que se celebró la tarde del viernes, que se instalasen también algunas casetas de juegos y tómbolas, pero nunca se ha aceptado que se monten puestos de comida. Yesto, según lo dicho este lunes por unos y otros, es la principal causa de que no haya un acuerdo.

El otro motivo de diferencia, el pago de la tasa municipal, no estuvo ayer en la ruptura. El pago del tributo municipal fue la causa destacada el pasado viernes por parte de Licerán para explicar el motivo por el que la primera reunión se cerró sin acuerdo. Ayer no lo citó en la declaración que se difundió desde el gobierno. Morgado comentó que este asunto no se llegó a debatir, no centró la reunión que durante media hora se mantuvo por los feriantes con miembros del gobierno local. «En la tasa se podía haber negociado, pero no hemos entrado; si no podíamos instalarnos todos, qué íbamos a negociar», comentó.

Tras el primer contacto del viernes, cerrado sin un acuerdo. Los feriantes empezaron a tensar la cuerda el fin de semana y este lunes medio centenar se reunió en la plaza Mayor, en pequeños grupos, aunque todos posaron delante de las escalinatas del ayuntamiento. Querían forzar una reunión con el gobierno. Ese grupo inicial se fue recortando poco a poco hasta los cinco que se quedaron en la entrevista que no se produjo hasta el final de la mañana. Tras ese encuentro, la conclusión es que no habrá feria por lo dicho por las dos partes. 

Que la de Cáceres sea la primera gran feria de la región tampoco ha ayudado. Si en Cáceres se acepta una feria sin puestos de comida, en las dos siguientes, Plasencia y Badajoz, puede repetirse el mismo escenario. Tampoco la situación que se vive por el coronavirus facilita un acuerdo, una gran feria, como sería la de Cáceres, habría que celebrarla con unas condiciones de seguridad, marcadas por las recomendaciones del SES, que no lo harían fácil.

 En la concentración de la plaza Mayor, los empresarios congregados exponían la difícil situación que están pasando por la falta de actividad, «la situación es insostenible, los feriantes también tenemos nuestras hipotecas, a los niños en el colegio..., necesitamos trabajar, ya no es solo económico, también lo necesitamos por nuestra salud mental», detalló Roberto Soria. Su tómbola tampoco estará este año en Cáceres.