Habrá feria pero en septiembre y con todas las atracciones y puestos. Este es el acuerdo al que han llegado ayuntamiento y feriantes tras una dura negociación de semanas que parecía haberse dado por finalizada este martes pero que finalmente se reanudó ayer con un resultado positivo. A diferencia de los encuentros que han mantenido las partes a lo largo de este último mes, la propuesta que se puso sobre la mesa este miércoles fue diferente: aplazar la celebración hasta después del verano. La idea partió de los feriantes pero el consistorio ya había valorado la posibilidad de retrasarla hasta que mejorara la situación de la pandemia, tal y como se planteó ya el año pasado aunque finalmente no pudo celebrarse. Ahora el escenario que se plantea cuenta con la diferencia del avance del ritmo de vacunación. 

«Creemos que se plantea en un buen escenario ya que un 70% de la población estará vacunada»

Luis Salaya - Alcalde de Cáceres

De este modo, tal y como aseguró el alcalde, la feria cambiará San Fernando por fechas cercanas a San Miguel aunque no se han concretado y permitirá que se instalen la totalidad de las atracciones además de los puestos de comida, este último punto, una de las líneas rojas que había marcado la corporación municipal y por la que hasta la fecha no han llegado a buen término las negociaciones es que según la postura municipal, solo era viable la feria en un escenario en el que «no hubiese ninguna razón para quitarse la mascarilla». 

Así, tras el acuerdo, la previsión es que en el recinto ferial se instalen tal y como se ha hecho en años anteriores 73 atracciones y 39 tómbolas, 70 puestos de comida y 102 puestos de bisutería. Por el momento esta negociación no incluye la instalación de casetas. Sobre este asunto, el alcalde aseguró que se estudiará la posibilidad según la evolución de la pandemia cuando se acerque la fecha. No ha detallado en ese sentido el ayuntamiento en qué condiciones de seguridad ni qué dispositivo se pondrá en marcha para garantizar que no haya contagios. Cuando arrancaron las negociaciones, los feriantes proponían un recinto de entrada y salida con un circuito cerrado.

«La ciudad no se podía quedar sin feria, entendemos la situación y había que ser flexibles"

Rosa Morgado - Portavoz de los feriantes

Este revés favorable a la situación se produce un día después de que se dieran por concluidas las conversaciones entre ambas partes tras varias reuniones en el último mes y se concluyera que finalmente no iba a celebrarse la feria en Cáceres, tal y como estaba previsto. Los feriantes mantenían una postura cerrada para que todos los empresarios pudieran instalar sus atracciones y puestos, tal y como se permite en otras ciudades, y el ayuntamiento defendió en todo momento que la celebración se limitase solo a las atracciones y no incluyera el resto. De esta forma, el sector acusó al consistorio de «discriminación» hacia una parte de los empresarios. 

Otra de las líneas rojas que separó a las partes se encuentra en el pago de la tasa municipal, ya que el consistorio defendía que había que abonarla y los feriantes defendían su exención en este año ya que en el presupuesto municipal siempre se reserva una partida para festejos como la feria de San Fernando. En ese clima, antes de que se produjera la reunión, se pronunció el PP y pidió al equipo de Gobierno que «hicieran un esfuerzo y que trabajen sin descanso para que en Cáceres hubiera ferias».  

El festivo se mantiene

En cuanto a otra de las incógnitas que se manejaban con el aplazamiento de la fecha de la feria, si finalmente se cambia o no el festivo local de San Fernando previsto el 28 de mayo, Salaya aseguró que se mantiene a pesar de que no coincida con la celebración de la feria. «El festivo se queda donde está por una cuestión de negociación social y el derecho de los trabajadores a planificarse con los festivos que tienen». En declaraciones a los medios, el alcalde manifestó su satisfacción tras el acuerdo. «Como queríamos todos, hemos encontrado un punto que es bueno para todos, esta fecha nos permite ganar tiempo, era difícil porque era la primera feria de Extremadura y se ha encontrado una salida paralela en la que nadie tenía que renunciar a lo que era su interés, en nuestro caso, que no hubiera riesgos, y en el suyo, la rentabilidad, creemos que va a ser una buena feria en un escenario en el que se plantea que más de un 70% de la población esté vacunada», puso de manifiesto.

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 En ese sentido, sí hizo hincapié el alcalde en la dificultad añadida a la negociación ya que la de Cáceres iba a ser la primera gran feria de Extremadura y reconoció que la postura del consistorio era «muy exigente» ya que «no se podían asumir riesgos». 

En los mismos términos se mostraron a este diario los feriantes. Su portavoz Rosa Morgado aseguró que la valoración del acuerdo es «óptima». Puso de manifiesto que tras el desacuerdo en las últimas semanas, la postura de ambas partes «ha dado un respiro» al sector. «La ciudad no se podía quedar sin feria, si la situación que vivimos es esta entendimos que teníamos que ser flexibles, lo importante es que hemos llegado a un acuerdo para que tengamos una feria lo más real posible, es importante tanto para nosotros como feriantes como para los ciudadanos y los más pequeños», concluyó.