Un hombre esparce migas frente a la torre del Bujaco y las palomas planean desde las torres y los edificios más próximos para darse un auténtico festín. Son las diez de la mañana de un jueves y la escena, no por repetida, deja de parecer entrañable. Hay un algo en echar de comer a las palomas que emboba a quien lo hace y a quien lo contempla. Pero su proliferación en el entorno del casco histórico ha dejado de ser un juego. El Consorcio Cáceres Ciudad Histórica calcula que ya son miles los ejemplares que anidan en la zona. «Durante la pandemia se han multiplicado, es una barbaridad. Ayer mismo una de ellas no paró hasta llevarse una patata de un plato», relata el hostelero Emilio Rey, que tiene su restaurante justo en la plaza Mayor. Nadie quiere perjudicarlas, pero hay que adoptar una solución: están dañando el tapial de los edificios históricos, y sus hábitos y excrementos suponen un riesgo para los propios ciudadanos.

El consorcio ha dado un paso adelante y este año tiene ya presupuestado un proyecto piloto que pretende trasladar las colonias a otros lugares. Las palomas se han convertido en una plaga y el objetivo es su realojamiento. Los vecinos se vienen quejando reiteradamente de los perjuicios y de la suciedad que generan, porque un solo ejemplar defeca unos 12 kilos de excrementos al año. Y es que, desde el punto de vista sanitario, las palomas pueden portar organismos patógenos y transmitir ciertas enfermedades. No se trata de alarmar, pero hay que reconocer que estos animales campan a sus anchas por doquier y comen lo que encuentran.

«Afectan a la muralla, a los edificios... Van abriendo oquedades por las que entra el agua y la erosión»

José Ramón Bello - Concejal de Urbanismo y Patrimonio

Luego están los daños en los edificios y los monumentos. Las palomas utilizan los muros o recintos como áreas de perchado, descanso y nidificación, en zonas altas y protegidas. «Es un problema serio porque afecta a las estructuras, especialmente a las de tapial, y la muralla almohade está realizada en dicho material. La paloma aprovecha los mechinales, las oquedades, va horadando y abriéndolas más. Por ellas entra el agua y otros animales como las ratas que siguen haciendo galerías, de modo que la erosión acaba colapsando el tapial», explica José Ramón Bello, concejal de Urbanismo y Patrimonio.

«Es un proceso que tenemos muy atestiguado en la torre del Alcor de Santa Ana, en la propia torre de la Hierba, y por lo general en el entorno de la plaza Mayor. Pero donde mejor se aprecia el daño es en la torre del Postigo. Un solo vistazo revela lo que está pasando», lamenta el edil.

«No un exterminio»

Por todo ello no se puede esperar más. Pero el consorcio quiere hacerlo del mejor modo posible, hay muchos métodos y resulta complejo elegir el más adecuado según las circunstancias de cada ciudad. «Por supuesto no queremos un exterminio, no queremos hacer daño a las palomas, simplemente trasladarlas a un lugar donde no perjudiquen al patrimonio, ni a los negocios, ni a las propiedades de muchos vecinos que de forma recurrente nos hacen llegar sus quejas. La población de estos ejemplares ya es muy numerosa y requiere que se le dedique atención, que se estudien soluciones sin demora», subraya José Ramón Bello.

En la búsqueda de un procedimiento «éticamente sostenible», el consorcio ha entablado contacto con otras ciudades Patrimonio de la Humanidad (que se han enfrentado al mismo problema), con la Junta de Extremadura, con el Colegio de Veterinarios, con colectivos conservacionistas y con los propios vecinos del casco histórico a través de su colectivo ‘Animales Monumentales’. Analizados todos los conocimientos y propuestas recabadas, finalmente se ha optado por un sistema de captura de las aves y traslado a otros emplazamientos que todavía están por decidir. Para 2021 ya se ha presupuestado una partida de 15.000 euros.

«El método de captura parece correcto. Podrían trasladarse a la Sierra de San Pedro»

Marcelino Cardalliaguet - Delegado de SEO/BirdLife en Extremadura

Y es que Cáceres posee una peculiaridad que la diferencia de otras ciudades: tiene una ZEPA urbana (Zona de Especial Protección de Aves) de cernícalo primilla, que con más de 200 parejas es la más densa de España. «Por ello no debemos aplicar cualquier solución, como los piensos esterilizantes, que pueden ser consumidos por otras especies», destaca el concejal. «Al final nos decantamos por un sistema de captura en grandes jaulas mediante comida y agua, el menos agresivo», sostiene Bello.

Queda por solventar el destino de las aves, tan importante como el método a aplicar. «En otras ciudades hay santuarios de palomas…», reflexiona José Ramón Bello sin apuntar todavía una solución definitiva. El consorcio no quiere demorarlo. «Estamos en ello», afirma. Mientras tanto, el Servicio de Disciplina Urbanística del Ayuntamiento de Cáceres ha iniciado los trámites para requerir a los vecinos de las propiedades en estado muy descuidado o de abandono donde anidan estas aves (algunas se han convertido en auténticos palomares), que introduzcan las mejoras precisas. De lo contrario, la especie volverá a proliferar con rapidez.

«Entendemos que la gente disfrute con las palomas, muchas personas vienen a diario a echarles de comer, se forma un revuelo tremendo, pero ya causan mucho perjuicio», explica el hostelero Emilio Rey, recordando que estas aves se aproximan a las mesas de las terrazas, tratan de alcanzar alimentos «y a saber qué infecciones tienen». En la plaza Mayor esperan que la solución resulte eficaz «para que los animales no regresen a los tres días, porque saben que aquí encuentran comida fácil», advierte el hostelero, mientras señala hacia el Arco de la Estrella, donde «cada vez resulta más visible uno de los agujeros donde entran y salen a diario».

«Durante la pandemia se han multiplicado, su número ya es una barbaridad»

Emilio Rey - Hostelero de la plaza Mayor

Pero además, la Sociedad Española de Ornitología (SEO/BirdLife) ha detectado otro tipo de problemas debido a la dimensión que ha alcanzado la especie en la trama urbana cacereña. Según explica su delegado en Extremadura, Marcelino Cardalliaguet, hace tiempo que constataron que las palomas estaban comenzando a expulsar a los propios cernícalos de sus nidos en las oquedades, lo que supone una llamada de alarma en plena ZEPA. «Por esta misma razón no se puede emplear cualquier método de control con las palomas. En tiempos, el ayuntamiento buscó el asesoramiento de cetreros para que los halcones volaran por el casco histórico y las ahuyentaran. Tuvimos que recomendar que no se tomara este camino porque también perjudicaría al cernícalo primilla», explica Cardalliaguet.

No son métodos selectivos, por tanto pueden afectar a más especies. Lo mismo ocurre con otra de las soluciones que se han aplicado en algunos municipios, y que el ayuntamiento cacereño ha descartado: el uso de pienso esterilizante. «Podría comerlo cualquier ave puesto que no es una colonia controlada de palomas con comederos exclusivos», argumenta el delegado de SEO/BirdLife.

AVES INTELIGENTES, DE GRAN MEMORIA

  • Las palomas pertenecen a la familia Columbidae. Existen unas 310 especies según la Bioenciclopedia digital, y están por todo el mundo salvo la Antártida, las regiones más frías de los polos y algunas islas remotas.
  • Arremolinadas en cualquier lugar donde se les ofrece comida, ya forman parte de la fauna de muchas ciudades. Se trata de aves relativamente pequeñas, de cuerpo compacto, cabeza reducida, patas cortas y pico un poco curvado. Sus grandes alas se impulsan gracias a potentes músculos.
  • Son aves tímidas que huyen ante el peligro. Si hace mucho calor se refugian para evitar sobrecalentarse. Pueden pasar mucho tiempo juntas y alimentarse en bandadas. Emiten vocalizaciones con distintos fines como atraer una pareja o mostrar alarma.
  • Tienen una gran memoria tanto visual como olfatoria, y pueden recordar el camino para regresar a su nido desde distancias muy largas (de ahí las palomas mensajeras). Los cristales de magnetita de su pico sugieren que podrían utilizar los campos magnéticos para orientarse.
  • La hembra pone de 1 a 3 huevos y se turna con el macho para incubarlos durante unos 18 días. Por su rápida reproducción, ya se consideran plaga en algunas ciudades.

Por todo ello, la asociación conservacionista ve con buenos ojos el método de captura de palomas mediante jaulas para llevarlas a otro lugar. «Pero esta segunda parte, el destino de las aves, es igualmente importante. Aquí está la clave si se quiere que el proyecto funcione. Desde SEO entendemos que un lugar adecuado podría ser una zona rural, las fincas de la Sierra de San Pedro, donde antiguamente había muchos palomares y estas aves suponían un recurso importante para especies como el Águila Imperial o el Águila Real. Una solución que necesitaría quizás la implicación de la Dirección General de Sostenibilidad de la Junta de Extremadura», precisa Marcelino Cardalliaguet.

En todo caso hay que dar con el método adecuado para evitar un nuevo crecimiento desmesurado de palomas, «que encuentran muchos recursos en las ciudades y se reproducen rápido», afirma. No hay que olvidar que, cuando se sobredimensionan, «pueden ser un factor de riesgo de enfermedades, porque hablamos de ejemplares que no se tratan, que no están en palomares concretos y por tanto no se pueden tomar medidas higiénicas, tampoco suministrarles medicamentos». También hay que tener en cuenta los problemas en los edificios históricos. «Buscan las oquedades, son especies de roca que escarban…», señala el delegado de SEO/BirdLife, que espera, por todo ello, que pueda aplicarse la opción más adecuada.