El trasvase de agua desde la cola del embalse de Alcántara, en el valle del Almonte, y el Guadiloba se reinició este lunes. De momento son dos de las tres bombas sumergidas de nueva instalación y dos de las cuatro que están en superficie. La renovación del equipo de impulsión es una de las obras más importantes que se ponen en marcha en esta legislatura. No lo son por su valor, la inversión asciende a 632.000 euros, sino por lo que significan: garantizan que se pueda verter al día en el Guadiloba más agua que la que se consume durante 24 horas en Cáceres, algo que antes no pasaba en verano, cuando la capacidad de trasvase era inferior al gasto diario.

Es una inversión que se acomete como mejora dentro del contrato de concesión de la gestión del servicio de abastecimiento y depuración que presta Canal de Isabel II. Su ejecución no estaba prevista inicialmente, pero tras descartarse la conducción desde Portaje se incluyó por Canal entra las mejoras a acometer. Si no hay nuevos retrasos, este trasvase tendría que quedar inactivo dentro de un lustro, entonces ya debería esta operativa la nueva conducción aguas abajo de la toma actual, también dentro de Alcántara.

El sistema de abastecimiento de agua a Cáceres consta de dos grandes instalaciones. Una es el embalse del Guadiloba, que ha habidos años con aportaciones de su cuenca muy por debajo del consumo de agua en la ciudad. Y la otra es el trasvase desde el valle del Almonte, que se puso en marcha en agosto de 1992 como una obra urgente y temporal, pero desde entonces ha dado servicio a la ciudad y ha garantizado que muchos años haya agua suficiente en el Guadiloba. Lo que se ha realizado ahora es renovar sus equipos.

La alternativa

El problema que tiene este trasvase es que las bombas que impulsan el agua en el interior de Alcántara están en una cota en la que hay un riesgo de que se quede sin agua. La alternativa es una nueva conducción o trasvase que se hará aguas abajo del actual y que captará el agua en una cota inferior. Confederación Hidrográfica del Tajo ya ha sacado a licitación la redacción del proyecto. El plazo de presentación de ofertas se cerró el pasado abril, aunque todavía no se ha publicado en la plataforma de contratación del organismo gestor de la cuenca las actas de la primera de las mesas de contratación con el número y nombre de empresas presentadas a este contrato. 

El alcalde, Luis Salaya, aseguró este lunes, tras ponerse en marcha el trasvase, que desde el ayuntamiento se «redoblará la presión» ante la Confederación del Tajo para que esta nueva conducción no se retrase. La nueva red tendrá una longitud de 22 kilómetros y contempla que el agua se lleve directamente a la estación de tratamiento que está en la Montaña sin tener que pasar antes por el embalse del Guadiloba.

El trasvase del Almonte (en la cola del embalse de Alcántara) al Guadiloba.

El trasvase del Almonte (en la cola del embalse de Alcántara) al Guadiloba. JOSÉ LUIS BERMEJO

Esta opción de llevar el agua directamente a la estación potabilizadora se plantea para reducir los costes energéticos. Con el trasvase que está operativo desde 1992 en el valle del Almonte hay que subir el agua más de 200 metros. Se coge en el embalse de Alcántara, en una cota que puede estar en la 200, depende del nivel del embalse, se sube hasta un depósito que está en la 408, baja al Guadiloba, que está en la 359, y se vuelve a subir a la estación de tratamiento de la solana de la Montaña, que se encuentra en la 413. En el pliego del concurso convocado por la confederación se plantea evitar el paso previo por el Guadiloba.

El embalse del Guadiloba tiene en la actualidad capacidad suficiente para abastecer a Cáceres durante más de un año. Cuenta con 12,4 hectómetros cúbicos y se encuentra al 60% de su capacidad. No habría sido necesario activar el trasvase este lunes. Pero el pliego de condiciones del contrato con Canal de Isabel II establece que se activará cuando el Guadiloba esté por debajo del 70% de su capacidad. No obstante, esta condición se incorporó al pliego antes de los cambios y renovación de bombas ejecutados en los últimos meses.

Cuando el pasado 17 de febrero se paró el trasvase, el Guadiloba estaba al 77% de su capacidad y el trasvase de agua desde Alcántara llevaba más de dos años funcionando sin interrupción, desde el 5 de febrero de 2019, uno de los periodos más prolongados.

Antes de la mejora, la capacidad del trasvase era de 25.000 metros cúbicos al día, ahora se puede llegar a puntas de 36.000 metros cúbicos con las nuevas bombas que se han puesto (cuatro sumergidas -tres operativas y una de reserva- y cinco en superficie -cuatro funcionando y una de reserva-). El consumo medio de agua en la ciudad durante el pasado invierno fue de 25.000 metros cúbicos al día, mientras que el pasado verano llegó a un gasto medio diario de 32.000 metros cúbicos. No obstante, el consumo de agua es cada vez menor. El pasado año el agua que se consumió del Guadiloba fue de 9,5 hectómetros cúbicos (el segundo más bajo de los últimos once años), mientras que el volumen facturado, el agua que se pone al cobro, fue de 6,4.

De momento ayer solo se pusieron en funcionamiento parte de las bombas, en las próximas semanas estarán todas operativas y se hará un seguimiento. Esta mejora se adjudicó, después de que el primer concurso quedase desierto, a la unión temporal de empresas formada por Martín Casillas y OPS Infraestructuras y Servicios Hidráulicos. Con esta mejora también se ha pretendido acabar con las averías que tenían los antiguos equipos. En los pliegos del concurso que convocó Canal de Isabel II se detallaba que en los últimos años se «han repetido múltiples averías» en motores y bombas con el resultado de la disminución de la capacidad de bombeo.