Contundente y sin paños calientes. Cuando el alcalde de Cáceres se pone serio, con la madurez que implica la responsabilidad que ostenta, que el mundo se eche a temblar. "Lo haremos por las buenas y si no podemos hacerlo por las buenas, lo hará la policía", ha respondido esta mañana Luis Salaya cuando los periodistas le han preguntado por los altercados ocurridos en la plaza Mayor el pasado fin de semana y por la indiscriminada ocupación de los veladores en la parte baja de la ciudadela.

Salaya ha aseverado que está "de acuerdo" con los comerciantes y vecinos que en este periódico mostraron ayer su malestar por la situación "in extremis" que están viviendo y exigieron al ayuntamiento la adopción de medidas contundentes para frenar los alborotos, botellones y peleas que se suceden en los soportales. Anoche mismo, al ser día de graduaciones y como una de las terrazas está abierta hasta las dos de la madrugada, "hubo voces, cánticos, fiesta y jaleo", expresaron clientes del hotel La Boheme y residentes de la propia plaza a este diario.

"Agradecemos la denuncia hecha pública", ha expresado el alcalde, que ha asegurado que se reordenarán las terrazas y que eso implicará, con toda probabilidad, la reducción de mesas (hay más de 400 solo en ese rincón que conecta la plaza Mayor con la del Duque, aunque el problema no es tanto el número sino que están tan mal distribuidas que se producen tapones que dificultan el tránsito). En este sentido, ha argumentado que "hay que respetar los pasos", puesto que a juicio de los afectados se está produciendo un incumplimiento manifiesta de la ley de accesibilidad.

Por lo tanto, el consistorio va a ordenar ese rincón. Salaya ha pedido colaboración a los hosteleros "porque no es de recibo lo que ocurre en ese rincón de la plaza". Además, se intensificará la presencia de la policía en la zona y se vigilará muy especialmente el botellón, que ya existe en la plaza de San Jorge, y la ingesta de bebidas alcohólicas en la calle fuera de las terrazas, algo expresamente prohibido por la ley.

Salaya ha admitido que después de haberse concedido ampliaciones a los veladores por la pandemia con el fin de mejorar la situación económica de los hosteleros, se ha "acrecentado el problema" y ahora toca redefinir la ocupación de los mismos para compatibilizar el derecho al ocio con el derecho al descanso. Salaya recordó que en caso de que no se cumpla el horario por parte del sector, se reducirán las horas de actividad de los locales incumplidores. "Las terrazas deben ocupar fuera el espacio proporcional que tienen dentro y el espacio público no puede concebirse exclusivamente como un modelo de explotación económica". Es decir, la calle es de todos y todos, por tanto, tienen el derecho a disfrutarla respetando sus deberes y obligaciones como ciudadanos. Salaya ha hablado, ahora no cabe otra salida que ser escrupulosos con el respeto a la normativa vigente.