El Nano tiene su propio libro, el que escribieron Juan Carlos Fernández Rincón y Fernando Jiménez Berrocal en 2019 y que se agotó en las librerías. Homenajeaba a Mariano Amaral Pérez, fallecido en 2011 a los 79 años y que ha pasado a la historia de la ciudad como un hombre inconfundible que recorrió calles de los 70 a los 90 cantando plegarias a la Virgen de la Montaña para que lloviera.

Tío de la cantante Amaral, carismático e inconfundible, El Nano nació en la calle Pereros, muy cerca de San Mateo. Sus padres, Antonia y Simón, compartieron la devoción de su hijo por vírgenes y santos. Sus plegarias, contaban sus familiares, servían para que la lluvia cayera cuando más falta hacía. Pero fue su estampa, con un crucifijo de madera en el que colgaba las imágenes religiosas, la que le hizo entrar en ese catálogo de personajes genuinos de Cáceres que no se olvidarán.

El Nano tiene libro, pero le falta una calle. Seguramente por ello, el cacereño Juan José Romero Montesino-Espartero, afincado en Barcelona, ha iniciado una campaña de recogida de firmas en change.org para que la tenga.

Romero vivió en el número 2 de la calle Gómez Becerra, en el que fue el chalet de los Correa, propiedad de su tío Pepe, que regentaba la tienda de Tejidos Correa en la calle Pintores. A los 18 años se marchó de Cáceres y trabajó como director administrativo de una empresa alemana en San Gugat del Vallés. Pero nunca ha olvidado a Cáceres; así que un día contactó con el concejal Teófilo Amores para desarrollar esta iniciativa que parece podría llevarse a pleno. El Nano, sin duda, lo merece