Si existe un lazo milenario es el de la naturaleza y la literatura. Infinidad de textos se han escrito sobre y en honor a la tierra, muchos para agradecer la generosidad de darnos cobijo y proveernos de aquello que creemos necesario y otros tantos para reclamar que se blinde un futuro amenazado por el progreso que en multitud de ocasiones no tiene en cuenta las consecuencias.

Precisamente a esa unión de siglos quiso apelar este sábado la asociación para la recuperación del bosque autóctono (Arba) con una iniciativa pionera de inmersión literaria que ha denominado ‘Baños de bosque’ y que arrancó en la sierra cacereña. Fue el paraje de Valdeflores el lugar que eligió el colectivo, por su valor natural y simbólico, ya que acogió hace décadas una mina y ve su futuro en vilo por el interés suscitado en su gran yacimiento de litio, uno de los más ricos de Europa. De esta forma, más de una decena de personas, vecinos de la ciudad y simpatizantes de Salvemos la montaña, el colectivo ciudadano que dice ‘no a la mina’, recorrieron los enclaves del paraje de la Sierra de la Mosca e hicieron parada junto a los restos de la antigua mina para leer textos de firmas conocidas alusivos a la naturaleza y compartir los propios relatos que los asistentes escribieron. Toda la parte literaria de la actividad estuvo comandada por el escritor Salvador Vaquero, también simpatizante de Arba. 

El propósito de la actividad, según expone Álvaro Tejerina, portavoz de la asociación, es reivindicar la importancia de los bosques y la naturaleza en nuestro futuro y blindarlos ante los proyectos que supongan un riesgo para su mantenimiento. Avanza Tejerina que continuarán con la iniciativa en la provincia pero en este próximo caso será la pintura el hilo conductor de la cita.