Al pensar en una puesta de sol, es habitual que acuda a nuestra mente una imagen de la playa y el mar. Sin embargo, la geografía de la capital cacereña encierra maravillosos atardeceres de tonos rosados, anaranjados, azules y rojizos. Algunos de ellos fruto de la orografía del paisaje. En la ciudad, disfrutar de un bello ocaso es muy sencillo. Está repleta de rincones en los que ofrece la posibilidad de experimentar la marcha del sol de una manera singular y deslumbrante. Ventanas abiertas de par en par en dirección al astro rey. La indiscutible belleza del fulgor que ofrece la estrella es conjugada con su Parte Antigua y su Santuario de la Virgen de la Montaña en un enclave mágico e increíble que favorece el disfrute de la experiencia. 

Sin duda, no hay momento más proclive al misticismo que cuando el sol desaparece detrás del horizonte. Los típicos colores cálidos del final del día se los debemos a la dispersión de la luz en la atmósfera, provocada por la menor altura del astro en el lugar, y convierten al sol en un objeto de deseo de las instantáneas veraniegas. Cáceres es un sitio de lo más fotogénicos y hay zonas que acaparan todos los ‘flashes’ de las cámaras y teléfonos que son de obligada visita, y que quizás aún no conoces. Un plan recomendable.

«Aprovecho a fotografiarlos cuando salgo a hacer deporte»

Silvia Sierra

«El atardecer es uno de los momentos del día que más queremos los fotógrafos, y es que sus colores y su luz tan particular tiñe los variados escenarios de tonos suaves y mágicos que le dan a la ubicación un encanto especial. Las puestas de sol desde el mirador de San Marquino, Santuario de la Montaña, parque Padre Pacífico, ferial, Paseo Alto... Permiten capturar imágenes preciosas», detalla a El Periódico José Luis Gutiérrez, antes de señalar uno de los elementos más significativos de su fotografía: «se observa el skyline de la ciudad, su Casco Viejo, una pieza clave. Lo más importante es que te guste a ti y que la captura te haga sentir».

Un ocaso con dos caballos que bien vale una fotografía. JOSÉ LUIS GUTIÉRREZ

Es usted gerente de una autoescuela. ¿Su formación en fotografía es autodidacta? «Totalmente. Empecé siendo joven, sobre todo a través de leer libros. Te va gustando, descubres que es una manera de expresar tus sentimientos, tu forma de ver las cosas», responde con amabilidad y cierta nostalgia.

Y es que las instantáneas nos invitan a reflexionar en torno al concepto del atardecer, ocaso o crepúsculo, no solo por su belleza sino por lo que nos puede hacer sentir o transmitir a los demás. Ahora, con el nuevo mirador de la ronda este, fotografiar los atardeceres se ha puesto de moda en Cáceres e inundan las redes sociales

Una mujer fotografiando un atardecer con su móvil. JOSÉ PEDRO JIMÉNEZ

Hay quien los asocia a un momento de reflexión, puesto que es el paso al final del día y nos invita a pensar sobre lo que hemos hecho. Si metafóricamente se amplía al ocaso de la vida, en nuestros últimos momentos, es la hora de llevar a cabo un repaso a todos los años vividos y recuerdos.

«Se observa el skyline de la ciudad, su casco viejo»

José Luis Gutiérrez

Para otros el atardecer significa simplemente un momento de paz y reposo tras el ajetreo del día, y, asimismo, puede suponer un momento que marque un cambio anímico, puesto que con el siguiente amanecer todo empezará de nuevo.

«Una de las cosas que más me gusta hacer es pasear por el Casco Histórico de Cáceres, porque me relaja muchísimo. Otro acontecimiento que me encanta es ver el atardecer desde el Santuario de la Montaña», cuenta Silvia Cuenca

Santuario de la Virgen de la Montaña, las mejores puestas de sol. SILVIA CUENCA

«Me gusta ver los atardeceres. Es una cita conmigo misma pero se pueden disfrutar con las amigas o con una persona especial. Me da calma esperar justo ese instante en el que el sol nos da su cálido adiós y da paso a la luna», concluye. 

Al hacer fotos al atardecer no es obligatorio ni mucho menos que el sol aparezca en la imagen. La luz es en realidad lo mejor que nos regala ese momento del día. Así que no hay que obsesionarse con que se pose en la escena. Además, de esa forma es más sencillo obtener una buena foto, pues el contraluz será menos intenso.

«Las horas claves son las 21.30 o 21.35»

Francis Villegas

«Antes de poner la cámara en acción, saber el punto por el que se pondrá el sol es crucial. Es que durante el atardecer las cosas suceden muy deprisa. La luz va cambiando a gran velocidad y, antes de lo que pensamos, el sol ya se ha puesto. Las horas claves son las 21.30 o 21.35 de la noche. Así que lo deseable es llegar con tiempo al lugar en el que se va a tomar la imagen y buscar el mejor punto de vista y de luz que más nos guste. Para mí, los sitios más recomendables en la ciudad para disfrutarlos: Valdesalor, Sierrilla, parque Padre Pacífico y cualquier zona de la Montaña», señala el experto y maestro de la fotografía cacereña en este diario, Francis Villegas.

Fantástica imagen del atardecer capturada desde el Hotel V Centenario. FRANCIS VILLEGAS

«Me relaja ver el ocaso. El cielo nos regala una feria de colores. Captar la esencia de ese instante, único e irrepetible. Porque la felicidad está en los pequeños momentos», destaca Villegas.

Y si es bonito ver atardecer, también lo es ver amanecer. «Preciosos amaneceres desde la Plaza de San Jorge o Santa María», describe Silvia Sierra, una enamorada de la fotografía. «Me apasionan y aprovecho a fotografiarlos con mi móvil cada vez que salgo a practicar deporte», expresa. Como dice el refrán, ‘a quien madruga, Dios le ayuda’; en este caso, ayuda a Silvia a poder disfrutar de esta maravilla de la naturaleza que nos ofrece la época estival. «Completamente en calma. Así está Cáceres antes de que salga el sol», recuerda la joven. Ya lo manifestó El Quijote de Miguel de Cervantes: «El que no madruga con el sol no goza del día» y para gozar del día qué mejor que un buen atardecer. 

Amanecer de ensueño en la iglesia San Francisco Javier. SILVIA SIERRA