Las nuevas tendencias ya llegan a Cáceres. Al menos en el ámbito de la comida para llevar. Too Good To Go comenzó su proyecto en la ciudad hace varios meses. Este negocio trae consigo una idea revolucionaria para los establecimientos de alimentación: se terminó el tirar la comida sobrante al final de cada jornada. A partir de ahora, quienes usen sus servicios podrán hacer negocio con las sobras de su actividad y vendérselas a sus clientes por un precio por debajo del habitual, gracias al cual la empresa podrá sacarle un rendimiento a la comida que antes terminaba en la basura y los usuarios obtendrán una cesta sorpresa con diferentes productos del local por un precio que oscila entre dos y cinco euros, pero puede variar hasta los nueve. 

La compañía fue creada el año 2015 en Dinamarca. El proyecto surgió después de que los responsables de la plataforma fueran testigos en un buffet libre de cómo toda la comida que no se había consumido y estaba en perfecto estado terminaba en los cubos de basura. Su servicio se expandió rápidamente por todos los países del norte de Europa, y terminó de popularizarse al llegar a Reino Unido. En el 2019 llegó a las grandes ciudades de España, donde ya se volvió un habitual en los negocios de restauración y alimentación. La propia empresa explica que su principal función es la de «reducir al máximo los kilos de comida que se tiran cada día a la basura y contribuir a menguar la contaminación que se genera por este motivo». Aún así, claro, el éxito de su negocio trae consigo unos ingresos de 134 millones de euros al año a pesar de contar con solo 497 empleados en toda Europa.

«Antes los alimentos terminaban en el cubo de la basura, y ahora le damos una segunda oportunidad»

El funcionamiento es muy sencillo: Los negocios contactan con la empresa directamente, y se adhieren a sus servicios a través de una aplicación móvil. Desde ese momento, los usuarios que quieran gozar de sus servicios podrán buscar los locales adscritos más cercanos a su posición y reservar un pack de comida sorpresa. Esto significa que los clientes no saben qué obtendrán dentro del paquete. Son los negocios quienes hacen un recuento al final de la jornada laboral y meten en el pack una mezcla de productos alimenticios que les hayan sobrado, desde fruta, verduras, dulces, bocadillos... hasta platos elaborados.

Los precios son mucho más bajos de lo que serían en caso de comprar ese género a través de los cauces habituales. Se paga directamente a través de la aplicación y la cesta se recoge en el establecimiento en la franja horaria establecida. Sin embargo, Too Good To Go no le exige a los locales con los que colabora ningún estándar de calidad, por lo que la comida que entregan no tiene ni siquiera que ser de ese mismo día, aunque fuentes de la empresa indican que «confían en la calidad de los productos de sus colaboradores». Son los propios locales quienes eligen la comida que introducirán en las cajas, siempre dependientes de qué les haya sobrado en el día. 

María Ángeles Iglesias, trabajadora de Granier, muestra una bolsa de la plataforma Too Good To Go. JOSÉ PEDRO JIMÉNEZ

En la capital cacereña son ya más de 20 establecimientos los adheridos a este servicio. La mayoría son fruterías, pastelerías, multitiendas, restaurantes, pero también se encuentra algún hotel (La Boutique del Pollo, Frutería Moctezuma, Dulcelandia, Granier, Frutas Modesto, La huerta de Vale y Tapándula, Multitienda Lourdes, Sibuya, Lizarran, NH Collection Palacio de Oquendo, entre otros y los que se irán sumando). 

Jorge Galapero, empleado de la Multitienda Lourdes (ubicada en la Avenida Héroes de Baler), cuenta que «está teniendo un gran éxito. A lo largo de la jornada, los clientes de la app llegan aquí, nos enseñan un código en el móvil y se llevan el pack que preparamos nosotros. Es muy fácil y rápido». Antes, esos alimentos terminaban en el cubo de la basura, y ahora le damos una segunda oportunidad a los tomates, sandías, melones, mandarinas, calabacines…, a un precio muy bajo, «ganamos algo de dinero extra cada día y ayudamos a gente con menos recursos económicos», asevera el frutero.

Un camarero del restaurante Sibuya, en la calle San Pedro de Alcántara, con las bolsas del establecimiento. JOSÉ PEDRO JIMÉNEZ

Confiesa que no hay un solo día que no vendan sus packs, «cajas llenas de frutas y verduras que están en perfecto estado pero a lo mejor están muy maduros o se han dado un golpe y se tienen que consumir en el día. El usuario se los lleva por un tercio de su valor y a nosotros nos hace un favor porque evita que tiremos la comida». 

María Ángeles Iglesias trabaja en Granier, situado en la calle Pizarro. «Nos daba bastante dolor tirar la comida. Desde que estamos en Too Good To Go hemos disminuido lo que tiramos. Además, mantenemos los cruasanes, palmeras y saladitos frescos», señala. «El desperdicio que posee la mayoría de los restaurantes es importante, porque nunca sabes cuánto vas a vender. Este tipo de soluciones es fundamental para cuidar el medio ambiente, porque estás evitando residuos y de paso estás dando una alternativa más barata para gente que a lo mejor no puede pagar el precio normal», añade.

«El local gana porque no tira comida, mientras que el usuario compra productos de calidad a un precio bastante más barato. Una cuantía por la que merece la pena aprovecharse de estas ofertas», asegura Jorge Gómez, responsable del restaurante Sibuya, situado en la calle San Pedro de Alcántara, que también lucha para que la comida no termine en la basura.