El alcalde de Cáceres, Luis Salaya, se ha mostrado optimista en cuanto a la evolución de la quinta ola del coronavirus en la ciudad. Explica que los datos «arrojan que nos estamos estabilizando y vamos a ver una bajada». El dirigente socialista añade que en la capital, al contrario que en otras localidades extremeñas, «nos hemos mantenido con mejores cifras. Estamos ya en una fase de estabilización y nos queda solo mejorar», apunta.

Salaya añade que «Cáceres ha encontrado un buen modelo, que es el de recuperar el turismo al tiempo que se equilibran los datos de contagios. Nuestra imagen es la de que somos una ciudad con gente responsable y que ofrece un modelo turístico compatible con la situación actual».

El alcalde estima que es fundamental ‘vender’ una ciudad que evita las aglomeraciones y que apuesta por los espacios abiertos, y defendió continuar por esta senda puesto que -dijo- «nos estamos jugando la salud y los puestos de trabajo».

Subraya, en esta línea, que con el covid se ha establecido un mayor control sobre el ocio nocturno y que se han activado los mecanismos necesarios para compatibilizar el derecho al descanso con el de la diversión y especialmente con la pandemia. Luis Salaya defiende, eso sí, el trabajo del conjunto de los hosteleros pues, a su entender, «están dando la talla. Y el mayor problema no está en la hostelería», matiza.

¿Qué ha ocurrido entonces? Pues que el problema radica «en el ocio no controlado y en una proliferación de botellones y de fiestas en pisos. Todos los fines de semana tenemos denuncias y eso es lo que la policía está regulando».

Ya hace varias semanas que el concejal de Seguridad Ciudadana, Andrés Licerán, anunció la puesta en marcha de un dispositivo en colaboración con el Cuerpo Nacional de Policía para poner freno a la expansión del virus, que mucho tiene que ver con las actividades grupales.