Es la calle que pone la alfombra a cuantos acontecimientos se celebran en la plaza Mayor, una de las principales antesalas del casco histórico, pero su asfalto y sus bordillos ofrecen una imagen anacrónica, trasnochada, en comparación con las plataformas únicas que ya lucen San Juan, la plaza Mayor y todo su entorno (plaza del Duque, General Ezponda, Muñoz Chaves...). La solución está en trámites. La Gran Vía cacereña será objeto de una reforma de 144.000 euros que armonizará su aspecto con el entorno, introduciendo un solado uniforme, mucho más accesible para el peatón, sin desniveles entre el acerado y la franja media, por donde circularán los únicos vehículos permitidos (taxis, emergencias...).

La obra será ejecutada por la Diputación de Cáceres dentro del programa EDUSI (el 80% de la financiación procede de fondos europeos FEDER, y el resto lo aporta la institución provincial). Tras varios meses de tramitación administrativa con el ayuntamiento, la obra ha salido a licitación en verano y el 28 de julio se cerró el plazo de presentación de ofertas. Este diario ha podido confirmar a través de la Diputación que son cuatro las empresas que han concurrido a la convocatoria: Santano, Fervián, Sevilla Nevado y Construcciones Hidráulicas y Viales.

"Habrá una calzada central de 5,5 metros y dos acerados, todo en granito al mismo nivel"

Una vez que se resuelva el concurso, se estima que los trabajos tendrán una duración de cuatro meses. No se trata de una obra compleja, pero sí complicada al ser Gran Vía el principal acceso a la plaza Mayor y a la Ciudad Monumental, y estar ubicada en medio de dos importantes espacios como San Juan y la propia plaza Mayor.

Sortear los eventos

Por ello, el concejal de Infraestructuras, Andrés Licerán, que ha abordado el proyecto junto con la Diputación Provincial, afirma que habrá que hacer cábalas con las fechas para que la reforma afecte lo menos posible a grandes citas como el Carnaval, el Mercado Medieval o la Cabalgata de Reyes, que iría por la calle Pintores como alternativa. En todo caso, la pandemia dictará si regresan los principales eventos a la ciudad.

Sea como fuere, el proyecto se llevará a cabo y la Diputación ofrece todos los detalles. La Gran Vía tendrá una calzada central de 5,5 metros a base de adoquines de granito gris (10x20x8 cm.), sin separación de carriles, pero dando prioridad al tránsito peatonal y dejando el tráfico reducido a usos mínimos (taxis, vehículos pesados para eventos en la plaza...). A ambos lados irán las aceras, cuyo ancho variará con el fin de adaptarse a la calle (de 2 a 7 metros). Se resolverán con baldosas cuadradas de granito gris ‘Quintana’ (50x50x8 cm).

"San Antón, Parras y Clavellinas también se peatonalizan y tienen ya asignados 200.000 euros"

Pero además se aprovechará la obra para mejorar las conducciones de los servicios generales. La Gran Vía mantiene tuberías de agua potable de fundición gris de 150 milímetros de diámetro, cuyo excesivo envejecimiento ocasiona averías. Por ello se introducirán 80 metros de tubería de fundición dúctil con diámetro nominal, de modo que la presión final se asemeje a la actual, y además se sustituirán las válvulas y bocas de riego.

La red de saneamiento también necesita un recambio. Es de tipo unitaria, recoge tanto las aguas pluviales como las aguas negras de la zona, y su sección de 400 milímetros no permite evacuarlas de manera correcta. Se sustituirá por un colector con 80 metros de tubos de PVC y 500 milímetros de diámetro, de modo que se conseguirá mayor estanqueidad y durabilidad.

La peatonalización corre

La obra de Gran Vía forma parte de un diseño urbano mucho mayor: permitirá transitar sobre plataforma única desde San Blas hasta San Antón, y a la vez trazar un gran eje peatonal entre la plaza Mayor y el Parque del Príncipe. Ello será posible por las obras que se realizan en la calle Viena, muy avanzadas, que crearán un corredor peatonal (480.000 euros), pero también por el cierre de la calle San Antón al tráfico general, junto con Parras y Clavellinas, que desde el verano de 2020 solo permiten el paso de vehículos de vecinos, emergencias, carga y descarga y usuarios del párking de Obispo Galarza (se estudia que su sistema informático pueda verificar que efectivamente ése es el destino).

La restricción ya está clara mediante una señal colocada al principio de San Antón, pero muchos conductores aún toman ese eje para atrochar por el centro rumbo a la zona norte. Les queda poco. El equipo de Gobierno tramita la modificación de la ordenanza que regula los accesos restringidos para instalar cámaras en la zona, y acaba de confirmar a este diario que su intención es mandar el borrador definitivo al resto de los grupos políticos municipales en estos primeros días de septiembre.

Luego quedaría pendiente la creación de una plataforma única en San Antón, Parras y Clavellinas, que ya se incluye en los Presupuestos Municipales 2021 con una partida de 200.000 euros. De este modo, y si se ejecutan debidamente los proyectos, una persona en silla de ruedas podrá transitar sin ningún problema desde San Blas al Parque del Príncipe.