Junto al bordillo de las paradas de autobuses deberá instalarse una franja tacto visual de color amarillo vivo y ancho mínimo de 40 centímetros. Asimismo, la calzada anterior, posterior y de la misma parada han de protegerse con elementos rígidos y estables que impidan la invasión de vehículos. Éstas son dos de las condiciones que exige el Real Decreto 1544/2007, de 23 de noviembre, y la Ordenanza Reguladora de la Accesibilidad Universal de Cáceres, que tienen que cumplir las paradas del transporte urbano para ser utilizadas con seguridad por las personas con algún tipo de discapacidad o movilidad reducida. El Ayuntamiento de Cáceres acaba de adjudicar el proyecto de reforma de quince de ellas, a fin de adecuarlas a la normativa y permitir un uso universal.

El Gobierno local confirma que las obras, solicitadas por la propia ciudadanía, comenzarán este mismo otoño y tendrán un plazo de ejecución de 4 meses. Al concurso concurrieron tres empresas, Fervian Vías y Áridos, Pavimentos y Construcciones Mena, y Urbana Cacereña, que fue la adjudicataria en la Mesa de Contratación del pasado 1 de septiembre por un importe de 89.220 euros (sobre un presupuesto base de licitación de 98.185 euros)

La mejora de la accesibilidad llegará a quince paradas de autobús, situadas en la avenida de la Constitución (2), avenida de Cervantes (4), avenida Héroes de Baler (1), avenida de la Universidad (2), avenida Ruta de la Plata (2), calle Emilio Cardenal Hernández (1), avenida de Dulcinea (1) y calle Londres (2). Dichos espacios quedarán adecuados a las normativas que regulan las condiciones básicas de uso y no discriminación en el transporte urbano, en cuanto a las características básicas del pavimento y las anchuras de paso.

Así, las obras incluyen el replanteamiento de los bordillos que ya existen en las paradas y la comprobación de los registros que pueden interferir en la traza de los nuevos. Una vez desviados los registros y servicios afectados, se eliminarán los metros necesarios de baldosas y solera de hormigón, se colocarán los nuevos bordillos, y se aplicarán rellenos de hormigón en las zonas donde resulte conveniente.

En los lugares donde sea posible, se colocará el nuevo acerado encima del existente a fin de reducir la cantidad de residuos y de optimizar la obra. En cualquier caso, las pendientes transversales no deberán superar el 2%, excepto en los rebajes para peatones y para vehículos. La pendiente longitudinal tampoco excederá del 6% con la pavimentación.

Lo que dice la norma

El Real Decreto y la ordenanza establecen que la configuración de la marquesina deberá permitir el acceso bien lateralmente, bien por su parte central, con un ancho libre mínimo de paso de 90 centímetros. Si alguno de los cerramientos verticales fuera transparente o translúcido, éste dispondrá de dos bandas horizontales entre 5 centímetros y 10 centímetros de ancho, de colores vivos y contrastados que transcurran a lo largo de toda su extensión.

También resulta obligatorio señalizar la presencia de las paradas en el pavimento para personas invidentes mediante la colocación de una franja de detección tacto-visual de acanaladura, de 120 centímetros, cuyo tono contraste con el pavimento adyacente. Dicha franja transcurrirá en sentido transversal al de la línea de marcha, a través de todo el ancho de la acera hasta la zona del bordillo.

La mejora aprobada por el ayuntamiento además incluye la recolocación de marquesinas, bancos y postes de identificación del bus donde haga falta, nueva señalización y mobiliario urbano en su caso, y nueva señalización horizontal. Cabe recordar que tanto la ordenanza cacereña como el Real Decreto al que obedece indican que los caracteres de identificación de la línea deben tener una altura mínima de 14 centímetros y contrastar con la superficie en la que se inscriban. Además, los postes correspondientes a las paradas contarán con la identificación y denominación de la línea en Braille, entre otras exigencias