Tras dos años recluidos en los templos, el medio centenar de pasos que dan a la Semana Santa cacereña su extraordinario realce comienzan a ponerse a punto para la Pasión más esperada de las últimas décadas. De hecho, en esta pausa obligada por la pandemia se han llevado a cabo algunas restauraciones de importante calado por el valor de las imágenes, como el Cristo del Humilladero y el Cristo de las Batallas, pero además acaba de presentarse un nuevo paso titular, Jesús de la Lealtad Despojado de sus Vestiduras, que ayer mismo fue bendecido en el templo de Santiago. Con esta hermandad ya son 17 las que sacarán 54 pasos a hombros o a costal.

Dicha cofradía recibió la aprobación canónica del obispo de Coria-Cáceres en 2018, pero la pandemia ha obligado a demorar su primera salida en Semana Santa. Lo hará durante la tarde-noche del próximo Martes Santo, aunque realmente organizará la primera procesión pospandemia tras levantarse las prohibiciones de la diócesis, el próximo 17 de octubre (12.30), para trasladar su imagen desde Santiago al Oratorio San Pedro de Alcántara, una capilla barroca de considerable valía histórica donde quedará expuesta al culto. Por cierto que hasta ese día, durante toda la semana, podrá venerarse en Santiago.

Escuela barroca

«Se trata de una talla de tamaño natural, completamente anatomizada, policromada al óleo según los patrones de la escuela barroca», explica Alberto Portillo, hermano mayor. Obra de los imagineros cordobeses Pablo Porras y Juan Jiménez, es la primera figura de un paso de misterio que incorporará entre 6 y 7 más de forma progresiva (la próxima será el sayón que despoja a Jesús de sus vestiduras). Pero antes, los mismos maestros cordobeses tallarán a María Santísima de la Pureza, cotitular de la nueva hermandad, que tendrá la peculiaridad de representar a una dolorosa completamente blanca.

"La nueva talla del Despojado está completamente anatomizada y policromada al óleo"

Un centenar de cofrades ya están inscritos en las filas de Jesús Despojado. Procesionarán con túnica, capuchón y capa blanca, salvo el escapulario en verde. Los hermanos de carga vestirán a modo de costaleros aunque llevarán el paso a doble hombro, por el interior de las andas, una singularidad que se incorpora a la Pasión cacereña.

Otra cofradía que ha realizado un esfuerzo excepcional ha sido la del Espíritu Santo, Santísimo Cristo del Humilladero y Nuestra Señora de la Encarnación. Su imagen titular ha sido tratada durante varios meses en el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico, donde se le ha practicado una completa restauración para eliminar la carcoma, las grietas, la pérdida de policromía y los corrimientos de la madera. Tras varios análisis (estudio radiográfico completo, estudio fotográfico digital de alta resolución...) se ha aplicado un intenso tratamiento de conservación y restauración, incluida la confección de una nueva cruz en madera de roble.

Cristo del Humilladero, joya del siglo XIV, ya restaurado. CEDIDA

La cofradía ha tenido que invertir 12.000 euros en estos trabajos, una cifra muy elevada para una hermandad cacereña, teniendo en cuenta además que durante la pandemia se ha paralizado buena parte de la actividad cofrade (prácticamente todo salvo las acciones de caridad), y que el pago de cuotas ha sido voluntario por decisión de esta directiva. Pero los apoyos y donativos no han parado de llegar y el templo del Espíritu Santo ya tiene de vuelta al Cristo del Humilladero, uno de los cuatro Cristos góticos del siglo XIV que conserva Cáceres, junto con el Cristo Negro, el Cristo de la Expiración y el Cristo de las Indulgencias (ninguna ciudad procesiona con tallas tan antiguas).

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De nuevo en Santa María

También hoy vuelve a la concatedral el Cristo de las Batallas. A las 18.30 horas se celebrará una eucaristía para recibirlo, en un acto de bendición y veneración previo a su reposición al culto. La talla, realizada en 1953 en Ávila por el artista Antonio Arenas, a semejanza de la que llevaban los Reyes Católicos en sus campañas, acaba de ser restaurada en los talleres de la Familia Berlanga, en Sevilla, debido a los daños sufridos en su altar. Fue el pasado diciembre cuando por acción de una sustancia, que pudo ser aplicada accidentalmente, se decoloró el hombro y el brazo que sujeta la cruz, y los daños se extendieron a parte de la espalda, la peana y la zona delantera. Ha requerido una intervención pormenorizada, más a fondo de lo que se preveía inicialmente.