Silencio. Fue lo primero a lo que decidió cantarle. De esta manera arrancó Miguel Poveda su visita al Palacio de Congresos de Cáceres. Lo hizo ante un aforo respetuoso, entregado y con una puntualidad ejemplar. Porque si algo caracterizó al directo de este viernes, es que a diferencia del resto, a las nueve exactas, marcadas en punto, el público copaba sus butacas, con apenas vacíos, --la capacidad del auditorio es de un millar de personas—para que el cantante se subiera a las tablas a arrancarse por lo que quisiera. Y bien que lo hizo. Al margen de la petición de los asistentes que le demandó fandangos y los títulos de sus temas más conocidos, el artista decidió arrancar recogido y subir el tempo y el acompañamiento en un directo que de forma pretendida o no, dedicó a las raíces.

La velada guiñó primero a raíces locales. Poveda se arrancó por las coplas del maestro cacereño Juan Solano, al que dedicó su primer agradecimiento de la noche por su legado musical y por su riqueza para el cante. El gesto emocionó al aforo cacereño, que le brindó su primera ovación del directo. Incorporó el piano, las palmas y el cajón y le cantó al amor, al amor diverso y libre, al amor en todas sus formas. "¡Qué bonito lo haces, hijo!", quiso acompañar una espectadora entre los aplausos.

Más allá de las raíces ajenas, quiso entrar en las suyas. “Yo me he criado en un barrio de andaluces y extremeños y escuchaba músicas populares del sur, copla, flamenco. A mi madre le gustaba Caracol y Farina, yo iba con una cadena de oro y un chándal y escuchaba a los Chunguitos. Era feliz, en verano bajábamos a la fresca, los hombres se quedaban arriba, las niñas jugaban a la comba y los niños a las canicas y a perseguir a las niñas y yo lo que quería era estar con las vecinas. Luego me instalé en Barcelona y fue una explosión, me llené de prejuicios y con el tiempo me he dado cuenta de que mis inicios están ahí, en ese portal y en ese barrio”. Así, en lo alto y con los Chichos quiso aplaudir los orígenes, los propios y los que no, siempre con el cante como camino.