Arqueros, artesanos y nobles caballeros siguen controlando la parte antigua. El medievo se ha instalado de forma multitudinaria en Cáceres hasta este domingo, a pesar de las previsiones meteorológicas que desde ayer amenazan con lluvia en la ciudad. Quienes se acercaron al casco viejo pudieron sentirse como ciudadanos de la Edad Media

Miles de personas visitan los 150 tenderetes del mercado medieval. El municipio se convierte en un punto de encuentro de gentes llegadas de toda la región, Huelva, Madrid, Salamanca, Toledo... que se ha traducido en hoteles con ocupación casi al cien por cien y en que encontrar aparcamiento en las calles más céntricas fuera una gran heroicidad.

Ana María Gómez. JOSÉ PEDRO JIMÉNEZ

Sin embargo, esta edición no es como las anteriores. Es la primera cita en la que no hay ni un solo animal. La decisión está generando cierta controversia entre los asistentes. «Prefiero que haya animales. Es una cosa de antes. De esta manera creo que se pierde un poco la tradición», argumenta Ana María Gómez

En los puestos instalados, Gómez echa en falta la cetrería: «Los cetreros tienen a los pajaritos bien cuidados», cuenta a El Periódico Extremadura. Mientras que la cacereña María Pulido se muestra encantada por la decisión de prescindir de la presencia de animales. «Hay otras cosas, artesanos, actividades y de más que al público le sigue gustando tanto o más que ver a animales tratados como una atracción», indica la joven.

María Pulido. JOSÉ PEDRO JIMÉNEZ

Entretanto, bastante parte de los visitantes y comerciantes se muestran satisfechos con la diversidad que ven este año. «La gente estaba deseando salir a la calle y disfrutar del mercado. Veo variedad de puestos y de cosas de artesanía», explica María. Desde botes de mermelada, caramelos, castañas, especias, tés, piedras preciosas, textiles, cestos, bisutería, aceites, hasta hierbas medicinales, en el centro histórico. Puede comprarse casi de todo por precios muy variados.

El volumen de ventas entre puestos varía. Hay productos como jabones, embutidos o artículos de cuero que se venden muy bien, pero otros que, aun vistosos, son más difíciles. Es el caso del vidrio, forjados, carteras, sillas o bolsos, que en algunos casos superaban los 30 euros. «Si todos los que se paran a mirar comprasen, con las ventas de hoy tendríamos para pasar varios meses», manifiesta una vendedora de esta cita medieval con marca de éxito.