No es fácil educar a un can. Que se lo digan a Francisco José Estévez Morales, gerente y responsable de la Escuela Canina Fran Estévez, situada en Cáceres y dedicada a la reeducación de estos animales. Su trabajo consiste en mejorar la relación entre los humanos y estos fantásticos seres vivos. «Aquí veo de todo, pero el principal problema es la humanización que se les da a los perros, algo que los convierte en agresivos o en animales con miedos, fobias e inseguridades», explica con amabilidad este experto.

«La educación de una mascota debe comenzar desde el mismo momento en el que llega al hogar. Enseñarle a que responda a órdenes sencillas, que haga sus necesidades fuera de casa o que se comporte de forma adecuada durante los paseos diarios son aspectos muy necesarios para favorecer una buena convivencia», dice antes de iniciar una clase.

El joven cacereño atesora más de 15 años de experiencia en este mundo y ha tratado con gran variedad de perros diferentes «tanto de raza como mestizos y con un amplio rango de edad, desde cachorros hasta perros adultos», destaca Estévez.

 ¿Qué diferencia hay entre entrenar y educar a un perro? «Entrenar es imponerle una disciplina específica, enseñarle cosas con órdenes positivas, desde el respeto y diferentes comandos (va enfocado a canes de la policía o bomberos, para detectar drogas o rescatar a personas, así como animales guías para ayudar a gente ciega). Educar es aprender a convivir con el perro», responde.

Un perro da la pata a su dueño. SILVIA SÁNCHEZ FERNÁNDEZ

«Al final, si el animal se convierte en un consentido, como un niño pequeño, le genera estrés y ansiedades. También hay quienes se quedan encerrados en casa todo el día, horas y horas… y eso acaba provocando en ellos ansiedad por separación, lo que suele conllevar conductas destructivas», lamenta Francisco José Estévez.

El adiestrador indica que los canes necesitan espacio y ejercicio diario. «Hay razas que son más activas que otras. Aunque precisan salir, correr... Hay que quererlos, sí. Pero no son muñecos. Debemos darnos cuenta de que hay otra forma de convivir con ellos, no es un objeto que tiene que obedecer sino que convivimos y es una especie más, igual que nosotros somos otra», reivindica.

¿Cómo se trata esa ansiedad? «Hay distintos tipos. Todas pueden provocar un problema de salud en las mascotas. Cuando un perro se encuentra con otro animal durante el paseo aquí entra en vigor la correa, los dueños no saben comunicarse muchas veces con el perro, no entienden su lenguaje y como no quieren que ladre, les hacen tensiones de correa. Aconsejo que se elija una raza en función del estilo de vida de cada familia. Además, adoptar un perro en una protectora de animales a veces tiene sus inconvenientes, ya que pueden presentar problemas conductuales por abandono o maltrato. Un can exige unas responsabilidades, gastos y sacrificios. Lo primero es hacerles un diagnóstico psicológico y, después, desarrollar un plan de tratamiento que precisa la implicación del propietario, es muy importante. Cada uno tiene sus tiempos. A veces mi función es más bien educar a personas, no a perros, porque así es cómo se consigue que este animal sea feliz», asegura.

¿Adiestra las cualidades de razas peligrosas? «No existen razas peligrosas, son los individuos. Puede ocurrir que un pit-bull en concreto sea más equilibrado que un yorkshire y que un yorkshire específico sea más agresivo que un pit-bull», concluye.